Piedra OnLine

jueves, 27 de agosto de 2015

“Dicen que no es un atropello, pero qué más atropello quieren": deportados



Cerca de 300 personas amanecieron en cambuches improvisados, muy cerca al puente Simón Bolívar y el río Táchira. La explicación es simple: están allí porque no tienen un destino al cual dirigirse. Tampoco han podido pegar los ojos, pues el miedo a que les roben lo poco que alcanzaron a rescatar se ve reflejado en su insomnio.

Nuevamente las imágenes se centran en la que sería la población más vulnerable: los niños. En una sola cama pueden dormir hasta cuatro menores y su alimentación es incierta a pesar de que varios cucuteños se han solidarizado. Los damnificados agradecen cada prenda y cada alimento que hasta allí son llevados, sin embargo, aseguran que aún no es suficiente.

El caso de una mujer y su hijo es el reflejo del drama que colombianos viven al otro lado de la frontera. El joven fue arrestado por la guardia venezolana acusado de ser paramilitar. “Él estaba lavando ropa y se lo llevaron en una camioneta negra, que es de los malos", dice entre sollozos su madre.

“Duré nueve años buscando mis cositas”, dice otra de las daminificadas, mientras que compatriotas que la rodean aseguran que la situación tiende a empeorar; más casas están marcadas con la letra D, que significa lista para demolición. Ismael Villegas, otro colombiano deportado, es contundente ante la situación: “dicen que no es un atropello, pero qué más atropello quieren".


Gremio de transportes, una economía detenida

Las empresas dedicadas a transportar pasajeros entre la frontera de Colombia y Venezuela se encuentran frenadas. Por lo general, varios buses transitan entre los municipios de San Antonio, Ureña y san Cristóbal, pero hasta el momento no han podido retomar sus labores.

Francisco Carvajal asegura que ni siquiera las empresas pueden dedicarse a transportar personas al interior de Cúcuta pues pertenecen a Venezuela y ante la crisis es nula su participación en la región.
Juan Manuel Santos en la frontera

En alusión a las palabras de la canciller Delcy Rodríguez, el mandatario dijo “algunos dicen que no es cierto el testimonio que a mi me han dado. Nuestro defensor lo ha ido a ver con sus propios ojos”.

“Les han destruido sus casas sus pertenencias sus documentos de identidad. Los engañaban diciéndole ‘váyanse para tal sitio’ y cuando llegaban les pedían sus papeles. Los embarcaban y los deportaban”, dijo.

“Quiero decirles, con toda la indignación que me produce como mandatario y ciudadano de este país, ustedes están en su casa. No son extraños en su propia tierra. Los recibimos con los recibimos con los corazones y los brazos abiertos. Han llegado a su hogar”

“Tenemos 15 camiones y el personal necesario esperando luz verde para ayudar a estas familias a recuperar sus pertenencias”, reveló.