Piedra OnLine

domingo, 6 de septiembre de 2015

Bonos, presupuesto e ISSN, desafíos de Sapag

NEUQUÉN (AN).- Quedan poco más de 90 días para que el gobernador Jorge Sapag entregue el cargo a su sucesor, Omar Gutiérrez. 

La administración se planteó desafíos par

El principal tema es resolver la aguda crisis que tiene el Instituto de Seguridad Social del Neuquén con un déficit que puede llegar a los 900 millones de pesos en las cajas de jubilaciones que se suple con el superávit que tiene la caja asistencial, con lo que se logra reducir a la mitad ese rojo. Neuquén no traspasó su caja a la Nación pero de todas formas tuvo que aceptar que se le descontara el 15% de la coparticipación para paliar el déficit del sistema provincial en el país que hizo eclosión en los 90. Como es muy difícil que Nación acepte devolver ese descuento, se plantea una solución menos dolorosa que es el aumento de los aportes personales de los empleados públicos y contribuciones patronales. De aumentar la edad jubilatoria no se habla. De todas formas se evalúa en el círculo de Sapag que se esperará el momento porque no se quiere agenciar otro conflicto con los gremios estatales a los que no se logró acallar en su reclamo salarial y que esta semana se visibilizará mediante dos días de paro y movilizaciones.
Este mes se pondrá en marcha la colocación de los bonos Ticade por u$s 350 millones y se debate en vender en series y los mercados. Hay cierta premura porque en estos últimos tres meses de gestión vence una buena parte de la deuda, especialmente la que se tomó con la emisión de letras cuyo efectivo se usó para pagar sueldos a tasas que rozaron el 30%. Hay expectativa por la venta de estos bonos porque permitirá alargar los vencimientos de deuda que ahogan las finanzas provinciales y que ponen en riesgo, todos los meses, el pago de los sueldos a los empleados públicos. Si se logran postergar al menos la mitad, se tendrá oxígeno para destinar otras partidas de dinero al pago de sueldos y transitar, después del 25 de octubre, un fin de gestión más aliviado, según se evalúa en el entorno de Sapag.

El tercer desafío que se planteó, aunque no se dieron señales de cumplimiento, es el envío del presupuesto 2016 con las cuentas sacadas con lápiz muy fino. La idea, se indicó, es poder dejarle los deberes hechos a Gutiérrez para que no pierda en los primeros meses el capital político que todo nuevo político disfruta durante el inicio de la gestión. La costumbre es hacer la previsión de los gastos con la participación de todos los sectores del Estado, y en esta oportunidad se mantendrán a raya los gastos corrientes. Ese plan puede tener algunos tropiezos en la Legislatura donde la oposición reclama una discusión actualizada de los gastos de este año y lanzan un manto de dudas sobre el aumento de gastos políticos antes de abril al que atribuyen el origen de los problemas.
a resolver en la recta final, entre los que figura, al menos, un tríptico de temas pendientes para dejar hechos los deberes a una nueva gestión que deberá lidiar con variables difíciles.