Piedra OnLine

lunes, 19 de octubre de 2015

Argentina pasó de ser el segundo país con más alta dependencia de China en 2008 a ser el décimo en 2014

Un informe del banco BBVA destaca que sólo Argentina y Costa Rica han disminuido su nivel de dependencia de China en los últimos seis años. En la actual tabla de la sinodependencia regional el país se ubica en el décimo lugar.

El viejo adagio sobre el resfrío que se agarra el mundo cada vez que la economía estadounidense estornuda debería incluir ahora una nueva fórmula respecto de lo que sucede cuando es China la que saca el pañuelo. Si en la segunda mitad del año, las importaciones del gigante asiático caen tanto como en los primeros seis meses, es decir un 14,6 por ciento, el contagio será para todos. El motor de la Unión Europea, Alemania, perderá más de 14 mil millones de dólares, Estados Unidos casi 12 mil millones y, entre sus vecinos, Corea del Sur 14 mil millones: directa o indirectamente se resfriará el mundo entero. Un estudio, publicado en agosto por analistas de la oficina de Hong Kong del banco BBVA, “Midiendo la dependencia de las exportaciones de América latina hacia China”, analiza el impacto directo de la actual desaceleración china en la región. Según el informe Argentina es el único, junto a Costa Rica, que ha disminuído su nivel de dependencia de china en los últimos seis años. En la actual tabla de la sinodependencia regional estamos en el décimo lugar. Cash dialogó con uno de los autores del informe, Carlos Casanova Allende.

¿Cómo calculan el grado de dependencia de las exportaciones a China de cada país?

–La relación con América latina se incrementó mucho gracias al crecimiento anual del 8,8 por ciento que tuvo economía china entre 2008 y 2014, crecimiento estimulado por el alto nivel de inversión y de urbanización con la consiguiente demanda de materias primas. El comercio bilateral creció un promedio de 23 por ciento en ese período con un desequilibrio a favor de China, de un 1 por ciento del PIB regional, al que hay que añadir la naturaleza del tipo de intercambio, es decir, que se trata de materias primas por productos manufacturados. Nuestro índice de dependencia mide del 0 al 10 la exposición de los exportadores a las fluctuaciones de la demanda china.

Sorprende que Argentina aparezca en el décimo lugar a nivel regional. ¿Por qué es el único país junto a Costa Rica en el que declina el grado de exposición?
–Argentina pasó de ser el segundo país con más alta dependencia de China en 2008 a ser el décimo en 2014. El nivel de dependencia cayó en un 13 por ciento en ese período, que se explica por la caída de los precios de las materias primas, así como por una caída en las exportaciones, principalmente de soja y crudo. El contexto de esta situación son los problemas en el tipo de cambio y el empeoramiento de los términos de intercambio. La soja refleja bien este fenómeno. En 2014 Argentina fue el tercer productor y exportador de soja. Pero a pesar de esta posición dominante hubo una caída de las exportaciones del 39 por ciento entre 2008 y 2014. En las exportaciones de crudo, la mayoría de los países de América Latina experimentaron un incremento en su dependencia, más notorio si uno piensa en la caída del precio mundial del crudo en la segunda mitad de 2014. La única excepción fue Argentina, cuya dependencia cayó en un 20 por ciento.

¿Por qué Brasil está tan expuesto?

–Es el principal socio comercial de China en la región y experimentó un aumento del 27 por ciento de la dependencia de sus exportaciones entre 2008 y 2014. A nivel de dependencia se convirtió en el quinto más dependiente en América Latina. Esta dependencia viene de la mano de tres productos que representan el 30 por ciento de las exportaciones totales de Brasil: soja, mineral de hierro y crudo. China es el destino del 80 por ciento de estos tres productos brasileños. Brasil no es el país de América Latina más expuesto a factores internacionales porque las exportaciones son solo aproximadamente el 15 por ciento de su PIB, pero su gobierno depende en gran manera de estos ingresos para financiar su déficit fiscal.

El Nuevo Plan de Urbanización Nacional chino 20142020 anunciado el año pasado supone una inversión de 7 billones de dólares en vivienda, líneas ferroviarias, autopistas y mejoramiento de servicios básicos. Como todo programa de urbanización, potencialmente debería favorecer la demanda de materias primas a América latina. ¿No sigue siendo este plan una garantía de demanda para América Latina y también una oportunidad en relación a las nuevas necesidades de una expansión urbana de entre 70 y 100 millones de personas? ¿O es que ha cambiado el plan o se han moderado los objetivos a raíz de los problemas de China?

–El proceso de urbanización en China continúa, lo cual seguirá favoreciendo las exportaciones de materias primas y productos agrícolas de América Latina. Sin embargo, es ilusorio esperar que el nuevo plan de urbanización pueda sustituir al gigantesco plan de estimulo que el gobierno chino anunció durante el punto álgido de la crisis financiera global en 2008.

Los problemas chinos se dan en el contexto de la transición de una economía basada en la inversión y exportación a otra más centrada en el consumo doméstico. ¿Es el cambio en sí una oportunidad o una amenaza para América Latina?

–Es una amenaza para las economías más abiertas, pues conlleva una disminución de las exportaciones de productos básicos a China. Chile y Perú son dos ejemplos muy claros de este problema. Además, tenemos que considerar los efectos secundarios. China posee cuotas de mercado muy grandes, especialmente en demanda internacional de mineral de hierro, cobre y soja. Una disminución de esta demanda china podría ejercer presión a la baja sobre los precios, lo que se traduciría en una desvalorización de las exportaciones de estos productos a todo el mundo. Por ultimo, los países que dependen de los ingresos de las exportaciones para financiarse podrían experimentar un empeoramiento de sus márgenes fiscales. Por otra parte, un mayor consumo puede ofrecer oportunidades para las exportaciones de otro tipo de productos y servicios latinoamericanos. Un ejemplo muy claro lo tenemos en el sector agrícola. Además, el cambio es una oportunidad para que los países de América Latina reequilibren sus relaciones comerciales con China. Si se gestiona bien, podría resultar en mejores y más equilibradas relaciones comerciales con China.

En la Cepal el economista Daniel Perrotti afirmó que las exportaciones de la región a China podrían aumentar un promedio del 10 por ciento anual si se confirman los pronósticos de crecimiento del FMI para China de alrededor del 6,8 por ciento anual en los próximos cuatro años” ¿Qué piensa de esta perspectiva?

–Según la ultima cumbre de China-CELAC, el objetivo sería alcanzar 500 mil millones de dólares en el 2025. Para que esto sucediese, los flujos de comercio bilateral han de aumentar en un promedio del 6 por ciento interanual aproximadamente, lo cual es ambicioso dadas las circunstancias. La relación comercial bilateral esta pasando por un bache, pero existen oportunidades de crecimiento sobre todo si se logra un desplazamiento “downstream” en la cadena de valor añadido de China y una diversificación de la base de exportaciones.
Datos exportaciones

“El comercio bilateral de la región creció un promedio de 23 por ciento desde 2008 con un desequilibrio a favor de China.”

“El nivel de dependencia de Argentina cayó en un 13 por ciento en ese período, que se explica por la caída de los precios de las materias primas.”

“Brasil es el principal socio comercial de China en la región y experimentó un aumento del 27 por ciento de la dependencia de sus exportaciones entre 2008 y 2014.”

“Es una oportunidad para que los países de América latina reequilibren sus relaciones comerciales con China”.

Fuente: Página/12.