Piedra OnLine

jueves, 29 de octubre de 2015

Halloween no es satánico… sino cristiano como las procesiones o las romerías

Se ha pasado siete pueblos el Delegado Episcopal de Hermandades y Cofradías del Obispado de Cádiz elevando la fiesta de Halloween a la categoría de fecha clave del satanismo. Si hubiera retrocedido unos mil ochocientos años, podría haber dicho lo mismo… de las procesiones. Y me explico.


Recurro a un didáctico librito plagado de dibujos, a modo de historietas, editado con por la Universidad de Cambridge, uno de los mejores que he leído para aprender latín de forma intuitiva (¿a quién no le gusta aprender latín de forma intuitiva :P?)

Las imágenes reflejan una escena que debió de ser común en el mundo antiguo: la procesión de la diosa Isis en Alejandría. Ahí se puede divisar la imagen, el paso, los sacerdotes, la banda musical… cambiad en la mente los protagonistas y la época y seguro que os resultará una estampa familiar.

En Roma se verían algunas parecidas en honor a Diana, hermosa deidad a la que el inmortal Catulo dedicó unos versos que seguramente cantarían muchos niños y niñas de modo parecido a esto.

En cuanto el cristianismo pudo abandonar las catacumbas y se convirtió en una religión primero tolerada y después oficial en el Imperio, convirtió muchas costumbres paganas en vehículos de evangelización.

No hay que extrañarse de que las grandiosas procesiones que contemplamos cada Semana Santa por tantas calles españolas hundan sus raíces en costumbres paganas. Lo mismo sucede con otras manifestaciones de la liturgia católica.



Inculturar la Fe

Los ritos se sumergen en la noche de los tiempos. Los hombres han sabido adaptarlos según la evolución de sus creencias. Y la Iglesia Católica, no se puede olvidar, ha sido en este capítulo una auténtica maestra. Es lo que llaman “inculturación de la Fe”, esto es, armonizarla con las distintas culturas de los pueblos.

El caso de Halloween, que se celebra el 31 de octubre, es todavía más llamativo. Ignoro su origen más remoto, pero la misma palabra ‘Halloween’ posee una etimología ciento por ciento cristiana. Leo que procede de una contracción de la expresión anglosajona All Hallows’ Eve, esto es, “víspera de todos los santos”. O sea, el 1 de noviembre. (Curiosa relación de la palabra ‘hallow’ (santo) con ‘holy’ (sagrado) y ‘health’ (salud).

¿Qué tiene esto de satánico? Nada, como tampoco lo tienen las procesiones. ¿Qué tiene de cristiano? Pues casi todo, como las procesiones.
Creer en cualquier cosa

Que el español contemporáneo, hijo del marketing y del ‘american way of life’ haya convertido la fiesta en una horterada de brujas, monstruos y calabazas no debe atribuirse al malvado Mefistófeles.

Debería recordar el delegado episcopal aquella frase de Santa Teresa: “Quien no hace oración, no necesita demonio que le tiente”. O esta otra de Chesterton: “Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa”.

¿No te gustan las caretas de zombis, los cuernos y las uñas largas? Pues celébralo de otra forma. O no lo celebres. Punto.

Las fiestas no se cristianizan ni se paganizan ‘per se’. Son las personas quienes así lo hacen. Hay ciertas romerías -no me lo pueden negar quienes asisten a algunas de ellas- que degeneran en espectáculos harto lejanos de la verdadera devoción mariana. ¿Vamos a decir por ello que las romerías son satánicas?
Martillos de herejes

Como en el pecado va la penitencia, lo único que han conseguido algunos bienintencionados entusiastas del martillo de herejes es que se hable aún más de esta celebración.

Yo propongo que en la noche del 31 de octubre, y no sólo el 1 de noviembre, recordemos más a los santos, a todos los santos, sobre todo a los desconocidos (porque los famosos ya tienen su día). Que se hable de los santos con los que tuvimos la oportunidad de convivir en el pasado. ¿Quién no ha conocido a gente buena, pero buena de verdad, que ya ha muerto? Amigos que dejaron huella en nuestra alma, familiares de gastaron su vida por nosotros, padres, madres, abuelas, abuelos, maestros, vecinos, aquel párroco que nos dio la comunión… toda esa gente que, como escribió Machado “vive, labora, pasa y sueña, y en un día como tantos, descansan bajo la tierra”.

Y no nos hagamos más líos. Que una calabaza, un gorro de bruja y un poco de cachondeo no hace daño a nadie.