Piedra OnLine

viernes, 22 de enero de 2016

“Están buscando disciplinar”

El ex ministro de Defensa habló de la detención de Milagro Sala, del ajuste y de la represión que hubo desde que Macri llegó al Gobierno. También se refirió al futuro del PJ. “Me gustaría que Cristina conduzca el partido”, dijo




Por Nicolás Lantos
“Milagro Sala es la primera presa política del gobierno de Mauricio Macri”, denuncia Agustín Rossi. Ex ministro de Defensa durante el final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, jefe del bloque peronista de diputados entre 2005 y 2013 y actual miembro del Parlasur, donde comparte bancada con la dirigente de Tupac Amaru presa, Rossi sostiene que con el caso Sala “Macri pone en evidencia sus contradicciones porque acudió a la cumbre del Mercosur en Asunción denunciando presos políticos en Venezuela y ahora ha generado una presa política en la Argentina”. De cara a las internas del Partido Justicialista, asegura que el espacio debe aggiornarse a las nuevas circunstancias, aunque siempre bajo el liderazgo de CFK. “Nos equivocaríamos si dijéramos que la confrontación es Cambiemos contra el Frente para la Victoria. La disputa, como siempre en la Argentina, es pueblo contra corporaciones”, señaló.

–¿Cómo se leyó en el ámbito del Parlasur la detención de una de sus miembros en el marco de una protesta? –Milagro está detenida acusada de incitación a la violencia que en el caso de que se compruebe, es decir si hubiera un juicio con todas las garantías constitucionales de defensa, es un delito que prevé penas de dos años de prisión y es perfectamente excarcelable. El caso ha logrado la solidaridad internacional, el bloque Progresista del Parlasur que integramos con el PT, el Frente Amplio y el PSUV se ha expresado a favor de su liberación; Amnistía Internacional ha hecho lo mismo. El hecho genera un antecedente que parece muy grave, porque en este proceso de criminalización de la protesta social que lleva adelante Macri, con represión a los trabajadores de Cresta Roja, represión en La Plata, prisión para Milagro Sala, está claro que ahora cualquier dirigente social que haga un reclamo ante las autoridades constituidas por derechos conculcados, en defensa de determinadas situaciones, puede aparecer un juez que diga que se está incitando a la violencia y privarlo de su libertad. Por eso es un hecho de extrema gravedad que merece todo nuestro repudio y por eso exigimos la inmediata liberación de Milagro Sala.

–El presidente Macri dijo que no se trata de una cuestión política, sino de la decisión de un juez, al que respaldó...

–El que expresa el pensamiento último del Gobierno, apenas producida la detención de Milagro Sala, es el fiscal de Estado de Jujuy, que es un funcionario de Gerardo Morales que dijo que ella va a estar detenida hasta que se levante el acampe. Eso es extorsión. Está claro que es así. Ni siquiera están cortando ahora calles, cuando les pidieron que levanten ese sector del acampe lo hicieron. ¿Qué hubiese sucedido si durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner un juez hubiera metido preso a Félix Díaz por el acampe en la 9 de Julio? Por eso me parece que hay claramente una intencionalidad de tipo política donde el gobernador de la provincia es responsable y el contexto político que brinda el gobierno de Mauricio Macri no es indiferente. Además desde el 10 de diciembre a la fecha se han realizado cambios en el Poder Judicial de Jujuy para adecuarlo a los deseos políticos del Poder Ejecutivo. A los trabajadores de Cresta Roja y los municipales de La Plata primero los reprimieron y después se sentaron a dialogar y resolvieron el problema. ¿No podría haber sido al revés y evitarse la represión? Lo que están buscando es disciplinar determinados sectores sociales.

–¿Siente que frente al avance del Gobierno con medidas antipopulares como los despidos, la detención de Sala o la supresión de voces opositoras en medios de comunicación, las bases demandan una mayor presencia a la dirigencia de la oposición?

–El cerco mediático que está tendiendo el gobierno de Macri hace que las voces opositoras encuentren poco espacio y el ámbito natural donde se expresa la oposición, que es el Congreso, está cerrado. Eso hace que la visibilidad de las acciones opositoras sea más chica. Pero yo creo que también hay que tener en cuenta que un espacio que perdió las elecciones, que hace apenas un mes dejó el poder, ha demostrado tener una vitalidad importante a través de diferentes iniciativas. No comparto lo que dicen algunos comentaristas de diarios oficialistas de que las movilizaciones no le impactan en nada al gobierno de Macri. Al contrario, ver que tienen enfrente una fuerza política con mucha capacidad de movilización es un hecho que sin duda en algún lugar se analiza y se pondera. Hay una sensación de vacío porque las voces alternativas a la hegemonía mediática se achicaron, entonces uno hace algunas cosas y no todos se enteran.

–En ese marco, ¿cómo llega el peronismo a las internas que se celebrarán en pocos meses?

–El peronismo, el Frente para la Victoria, tiene un liderazgo incuestionable y es el de Cristina Fernández de Kirchner. No hay otro liderazgo al interior de nuestro espacio con el nivel de reconocimiento, credibilidad, simpatía, empatía y cariño que tienen los peronistas con Cristina Fernández de Kirchner. Otro activo importante es la figura de Daniel Scioli que supo construir un liderazgo que no es alternativo ni menos aún antagónico sino que es complementario con el de Cristina. Creo que esas dos figuras congregan la adhesión del 95, 97, por no decir el ciento por ciento de los adherentes del Frente para la Victoria. Queda fuera un sector que ha mostrado hasta ahora no ser muy representativo, que aparece con una mirada conciliadora con el gobierno macrista, pero no creo que tenga una representatividad importante dentro del Partido Justicialista.

–¿Qué características debe adoptar el peronismo en esta nueva etapa?

–El Partido Justicialista sin duda debe partir de la base de reivindicar estos doce años de Néstor y de Cristina, que es nuestro principal activo, y tiene que ser un partido equilibrado, con representación de todos los sectores, que impulse la reflexión y el pensamiento crítico y que se abra hacia otras expresiones políticas y sociales. Tenemos que buscar la síntesis y los consensos opositores al gobierno de Macri. Noso-tros nos equivocaríamos si dijéramos que la confrontación es Cambiemos contra el Frente para la Victoria. La disputa, como siempre en la Argentina, es pueblo contra corporaciones. Hubo etapas de momentos políticos muy ricos en nuestro espacio político cuando combinamos intensidad ideológica con diversidad, con pluralidad y con consenso, y eso nos llevó al 54 por ciento. Quizá desde el año 2012 seguimos manteniendo intensidad pero dejamos de construir consensos, nos cerramos y eso llevó a las derrotas de 2013 y 2015. Ahora más que nunca tenemos que volver a combinar intensidad con diversidad, ser capaces de encontrar síntesis con otros espacios opositores y con el conjunto de la sociedad.

–¿Quién querría que sea el presidente del PJ a partir de este año?

–Me gustaría que Cristina conduzca el partido, independientemente de que conozco su temperamento y su voluntad, en otras circunstancias y en otros momentos, de no aceptar ese rol, de considerar que no era conveniente asumirlo. Yo creo que los elementos que validaban esa decisión no están presentes ahora. Y hay algo más. Hay una avalancha de afiliaciones al Partido Justicialista. Y esos nuevos afiliados estoy seguro que quieren verla a Cristina presidenta del partido.

–¿Qué lugar juega Sergio Massa en esta disputa?

–Sergio Massa jugó a la derrota del peronismo. Hay que decirlo con claridad. El peronismo votó a Daniel Scioli. El día del ballottage hubo tres bunkers: el de Macri, el de Scioli y el de Massa, que esperaba que una mayor diferencia de votos lo dejara como el salvador del peronismo. Nadie tiene la llave en el peronismo, nadie te abre la puerta y nadie te la cierra. Pero no creo que se pueda construir nada adentro del peronismo desde ese lugar. Y además es curioso porque Massa es el único opositor que no tiene una sola declaración en contra del gobierno.


Por Nicolás Lantos


“Milagro Sala es la primera presa política del gobierno de Mauricio Macri”, denuncia Agustín Rossi. Ex ministro de Defensa durante el final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, jefe del bloque peronista de diputados entre 2005 y 2013 y actual miembro del Parlasur, donde comparte bancada con la dirigente de Tupac Amaru presa, Rossi sostiene que con el caso Sala “Macri pone en evidencia sus contradicciones porque acudió a la cumbre del Mercosur en Asunción denunciando presos políticos en Venezuela y ahora ha generado una presa política en la Argentina”. De cara a las internas del Partido Justicialista, asegura que el espacio debe aggiornarse a las nuevas circunstancias, aunque siempre bajo el liderazgo de CFK. “Nos equivocaríamos si dijéramos que la confrontación es Cambiemos contra el Frente para la Victoria. La disputa, como siempre en la Argentina, es pueblo contra corporaciones”, señaló.

–¿Cómo se leyó en el ámbito del Parlasur la detención de una de sus miembros en el marco de una protesta?

–Milagro está detenida acusada de incitación a la violencia que en el caso de que se compruebe, es decir si hubiera un juicio con todas las garantías constitucionales de defensa, es un delito que prevé penas de dos años de prisión y es perfectamente excarcelable. El caso ha logrado la solidaridad internacional, el bloque Progresista del Parlasur que integramos con el PT, el Frente Amplio y el PSUV se ha expresado a favor de su liberación; Amnistía Internacional ha hecho lo mismo. El hecho genera un antecedente que parece muy grave, porque en este proceso de criminalización de la protesta social que lleva adelante Macri, con represión a los trabajadores de Cresta Roja, represión en La Plata, prisión para Milagro Sala, está claro que ahora cualquier dirigente social que haga un reclamo ante las autoridades constituidas por derechos conculcados, en defensa de determinadas situaciones, puede aparecer un juez que diga que se está incitando a la violencia y privarlo de su libertad. Por eso es un hecho de extrema gravedad que merece todo nuestro repudio y por eso exigimos la inmediata liberación de Milagro Sala.

–El presidente Macri dijo que no se trata de una cuestión política, sino de la decisión de un juez, al que respaldó...

–El que expresa el pensamiento último del Gobierno, apenas producida la detención de Milagro Sala, es el fiscal de Estado de Jujuy, que es un funcionario de Gerardo Morales que dijo que ella va a estar detenida hasta que se levante el acampe. Eso es extorsión. Está claro que es así. Ni siquiera están cortando ahora calles, cuando les pidieron que levanten ese sector del acampe lo hicieron. ¿Qué hubiese sucedido si durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner un juez hubiera metido preso a Félix Díaz por el acampe en la 9 de Julio? Por eso me parece que hay claramente una intencionalidad de tipo política donde el gobernador de la provincia es responsable y el contexto político que brinda el gobierno de Mauricio Macri no es indiferente. Además desde el 10 de diciembre a la fecha se han realizado cambios en el Poder Judicial de Jujuy para adecuarlo a los deseos políticos del Poder Ejecutivo. A los trabajadores de Cresta Roja y los municipales de La Plata primero los reprimieron y después se sentaron a dialogar y resolvieron el problema. ¿No podría haber sido al revés y evitarse la represión? Lo que están buscando es disciplinar determinados sectores sociales.

–¿Siente que frente al avance del Gobierno con medidas antipopulares como los despidos, la detención de Sala o la supresión de voces opositoras en medios de comunicación, las bases demandan una mayor presencia a la dirigencia de la oposición?

–El cerco mediático que está tendiendo el gobierno de Macri hace que las voces opositoras encuentren poco espacio y el ámbito natural donde se expresa la oposición, que es el Congreso, está cerrado. Eso hace que la visibilidad de las acciones opositoras sea más chica. Pero yo creo que también hay que tener en cuenta que un espacio que perdió las elecciones, que hace apenas un mes dejó el poder, ha demostrado tener una vitalidad importante a través de diferentes iniciativas. No comparto lo que dicen algunos comentaristas de diarios oficialistas de que las movilizaciones no le impactan en nada al gobierno de Macri. Al contrario, ver que tienen enfrente una fuerza política con mucha capacidad de movilización es un hecho que sin duda en algún lugar se analiza y se pondera. Hay una sensación de vacío porque las voces alternativas a la hegemonía mediática se achicaron, entonces uno hace algunas cosas y no todos se enteran.

–En ese marco, ¿cómo llega el peronismo a las internas que se celebrarán en pocos meses?

–El peronismo, el Frente para la Victoria, tiene un liderazgo incuestionable y es el de Cristina Fernández de Kirchner. No hay otro liderazgo al interior de nuestro espacio con el nivel de reconocimiento, credibilidad, simpatía, empatía y cariño que tienen los peronistas con Cristina Fernández de Kirchner. Otro activo importante es la figura de Daniel Scioli que supo construir un liderazgo que no es alternativo ni menos aún antagónico sino que es complementario con el de Cristina. Creo que esas dos figuras congregan la adhesión del 95, 97, por no decir el ciento por ciento de los adherentes del Frente para la Victoria. Queda fuera un sector que ha mostrado hasta ahora no ser muy representativo, que aparece con una mirada conciliadora con el gobierno macrista, pero no creo que tenga una representatividad importante dentro del Partido Justicialista.

–¿Qué características debe adoptar el peronismo en esta nueva etapa?

–El Partido Justicialista sin duda debe partir de la base de reivindicar estos doce años de Néstor y de Cristina, que es nuestro principal activo, y tiene que ser un partido equilibrado, con representación de todos los sectores, que impulse la reflexión y el pensamiento crítico y que se abra hacia otras expresiones políticas y sociales. Tenemos que buscar la síntesis y los consensos opositores al gobierno de Macri. Noso-tros nos equivocaríamos si dijéramos que la confrontación es Cambiemos contra el Frente para la Victoria. La disputa, como siempre en la Argentina, es pueblo contra corporaciones. Hubo etapas de momentos políticos muy ricos en nuestro espacio político cuando combinamos intensidad ideológica con diversidad, con pluralidad y con consenso, y eso nos llevó al 54 por ciento. Quizá desde el año 2012 seguimos manteniendo intensidad pero dejamos de construir consensos, nos cerramos y eso llevó a las derrotas de 2013 y 2015. Ahora más que nunca tenemos que volver a combinar intensidad con diversidad, ser capaces de encontrar síntesis con otros espacios opositores y con el conjunto de la sociedad.

–¿Quién querría que sea el presidente del PJ a partir de este año?

–Me gustaría que Cristina conduzca el partido, independientemente de que conozco su temperamento y su voluntad, en otras circunstancias y en otros momentos, de no aceptar ese rol, de considerar que no era conveniente asumirlo. Yo creo que los elementos que validaban esa decisión no están presentes ahora. Y hay algo más. Hay una avalancha de afiliaciones al Partido Justicialista. Y esos nuevos afiliados estoy seguro que quieren verla a Cristina presidenta del partido.

–¿Qué lugar juega Sergio Massa en esta disputa?

–Sergio Massa jugó a la derrota del peronismo. Hay que decirlo con claridad. El peronismo votó a Daniel Scioli. El día del ballottage hubo tres bunkers: el de Macri, el de Scioli y el de Massa, que esperaba que una mayor diferencia de votos lo dejara como el salvador del peronismo. Nadie tiene la llave en el peronismo, nadie te abre la puerta y nadie te la cierra. Pero no creo que se pueda construir nada adentro del peronismo desde ese lugar. Y además es curioso porque Massa es el único opositor que no tiene una sola declaración en contra del gobierno.