Piedra OnLine

martes, 26 de enero de 2016

Macri avala una obra de 2500 millones para su primo Calcaterra y relegan a Roggio y Techint

En el marco de la primera reunión del gabinete nacional en el interior del país que está agendada para el próximo martes en Córdoba, el presidente Mauricio Macri y el gobernador Juan Schiaretti realizarán una serie de anuncios que despertaron suspicacias entre las principales empresas constructoras.

Entre otras medidas que prevé anunciar Macri en la capital cordobesa se encuentra el aval de la Nación para que la provincia pueda acceder al financiamiento externo que está en juego para las obras de los gasoductos troncales por casi $ 9.000 millones que fueron recientemente adjudicadas a tres empresas que integraron el club de las más beneficiadas durante la administración kirchnerista.

La primera de ellas y la que más llama la atención es Iecsa, la empresa piloteada por Angelo Calcaterra, el primo hermano de Macri, que de hecho es la firma que pertenecía a Franco Macri y compró en 2007 cuando el actual Presidente fue electo jefe de Gobierno.

La actitud de la Casa Rosada ante las licitaciones de gasoductos de Córdoba son un leading case para Calcaterra, que al ganar su primo las elecciones presidenciales estaba ante la incómoda disyuntiva de retirarse de las licitaciones de obra pública o continuar con su negocios, pero sabiendo que iba a despertar suspicacias de favoritismo.

Asociada con la empresa china CCCC (China Communications Construction Company Ltd.), Iecsa se quedó con las obras del sistema Este y Centro II valuadas en torno de los 2.500 millones de pesos.
Para esta licitación, Iecsa –que durante el kirchnerismo ganó, entre otras, las obras de la laguna La Picassa y las centrales térmicas Ensenada y Brigadier López—arrimó una propuesta de financiamiento de bancos chinos que encabeza el ICBC.

La segunda empresa que figura en el podio de las ganadoras de los gasoductos es Electroingeniería, la firma cordobesa liderada por Gerardo Ferreya y Osvaldo Acosta, muy cercana a Carlos Zannini, que durante el reinado kirchnerista pasó de ser una contratista mediana de la provincia a uno de los grandes jugadores de la obra pública nacional.

Al igual que en el caso de las centrales hidroeléctricas santacruceñas (la megaobra emblemática de casi 5.000 millones de dólares que Cristina Kirchner le adjudicó en 2013 pese a las complicaciones económicas y financieras que afrontaba en ese momento y que hasta ahora el Gobierno ha respetado), Electroingenería buscó para la licitación cordobesa una socia de China. En las represas fue la compañía Gezhouba y ahora en los gasoductos la acompañante es China Petroleum Pipeline Boreau (CPP).

La UTE se adjudicó el tendido de 901 kilómetros de gasoductos de los sistemas regional sur y regional norte que unen 44 localidades por un monto de 2.745 millones de pesos. La oferta incluyó un doble financiamiento del Bank of China y de CPP en su condición de proveedora de los tubos y las cañerías.

La tercera empresa en el candelero es la brasileña Odebrecht, que se quedó con seis de los diez tramos en que se dividió la red de gasoductos troncales de Córdoba con una oferta que superó los 3.000 millones de pesos.

A diferencia de todas las obras que ganó en el país con la ayuda de los créditos especiales del BNDES de Brasil, ésta vez Odebrecht presentó un esquema de financiamiento basado en bancos privados y el mercado de capitales.

Las perdedoras

En la lista de las perdedoras que se quedaron las manos vacías sobresalen dos UTE. Una de ellas es la conformada por Techint, Roggio, Boeto y Buttigliengo. La otra es la que agrupaba a CPC (la constructora de Cristóbal López), PowerChina y Contreras Hermanos.

Paolo Rocca, el dueño de Techint, arrastra una relación tensa con Macri y de hecho, en las pasadas elecciones jugó más fuerte por un triunfo de Daniel Scioli. En tanto que Roggio también tuvo varios choques con el actual presidente, cuando era jefe de Gobierno y discutían por los contratos de la basura y el subte. El nuevo jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larrera, acaba de beneficiar a Roggio con la prórroga de su contrato en el Subte.

Como sea, ambas UTE plantearon por lo bajo sus cuestionamientos y disconformidades con los criterios que utilizaron los funcionarios de la provincia al momento de evaluar las variables económicas, los plazos de obras y los financiamientos de las ofertas que estaban en disputa.

A modo de consuelo, desde el entorno del gobernador Schiaretti le habrían bajado el mensaje de que se preparen para la próxima licitación de las obras de la autovía 19. En este caso, la intención de la provincia sería abrir el juego a las constructoras que quedaron marginadas del negocio de los gasoductos.

Fuente: La Politica Online