Piedra OnLine

domingo, 17 de enero de 2016

Subsidios a petroleras suman más de u$s 6.000 millones

Tras la devaluación y el nuevo precio del criollo, las petroleras hoy están recibiendo $ 945 por barril. Es decir, su precio local mejoró un 27% respecto de diciembre del año pasado.

Por Javier Lojo jlojo@rionegro.com.ar


La foto es emblemática. Si continúa el precio del crudo en el mercado internacional en los actuales niveles a lo largo de todo este año y el gobierno mantiene el acuerdo del barril criollo para sostener la rentabilidad de las empresas, los consumidores argentinos terminarán subsidiando en el 2016 con más de 6.000 millones de dólares a las petroleras que operan en todo el territorio argentino.

De ahí que cada vez son más caros los combustibles en nuestro país, pese a que en los mercados del mundo la cotización del barril de petróleo se desploma.

La cifra de más de 6.000 millones de dólares no es menor. Representa, por hacer una comparación cualquiera, cerca de un cuarto de las reservas que hoy tiene el Banco Central en sus arcas.

El número se obtiene de multiplicar la producción de crudo local proyectada para el 2016 por la diferencia en dólares entre el valor promedio ponderado del barril criollo y el que hoy cotiza en el mercado internacional.Suena, como mínimo, poco equitativo que multinacionales y firmas locales que facturan valores de más de siete cifras cada 24 horas obtengan un subsidio de algo más de 16 millones de dólares diarios para poder garantizar sus niveles de producción. Hay otras actividades que están en una peor situación, como es el caso de la fruticultura regional, que no tiene ningún tipo de subsidio pese a que contiene a muchos más trabajadores de los que demanda la industria petrolera.

"Es muy difícil de un día para otro desandar el camino de un modelo con alto nivel de intervención", intentaron justificarse desde el flamante Ministerio de Energía de la Nación tras una comunicación telefónica con este medio.

Paradójicamente, el nuevo gobierno profundizó las medidas que venían aplicándose durante la era K. Es que con el nuevo valor del barril criollo las empresas lograron un mayor margen de rentabilidad tomando como referencia el escenario con el que contaron el año pasado. Hacia fines de noviembre del 2015 las petroleras que trabajaban en el área neuquina percibían por cada barril de crudo que producían alrededor de $ 747. Tras la devaluación y el nuevo precio del criollo, las petroleras hoy están recibiendo $ 945. Es decir, su precio local mejoró un 27%.

Pero no sólo las empresas productoras de petróleo son las que se benefician con este tipo de subsidio. Las provincias que cobran sus regalías aumentan sus niveles de recursos, ya que este tributo se cobra por el valor del barril criollo.

Desde las oficinas del ministro Aranguren aseguran que esta medida tiene fundamentos políticos y económicos. Sobre los primeros aducen la necesidad de consolidar la territorialidad política del gobierno nacional, seduciendo a los gobernadores petroleros con este tipo de auxilio financiero. En el plano económico la continuidad del barril criollo apunta a la necesidad de mantener los niveles de empleo generados tras la estatización de YPF (y la burbuja de Vaca Muerta) y no dejar caer la producción de hidrocarburos para así intentar frenar la sangría de dólares que significa el pago de las importaciones energéticas.

En definitiva, el barril criollo se prorroga con el fin declarado de mantener el nivel de actividad y empleo en el sector. Sin embargo, a la luz de las frías estadísticas, este objetivo no se logró. Durante todo el 2015 las empresas suspendieron trabajadores, muchas firmas contratistas se retiraron del mercado, el nivel de actividad cayó y el de producción de petróleo se mantuvo estable.

Para el kirchnerismo y el actual gobierno, los objetivos han sido alcanzados teniendo en cuenta que en muchos países productores de petróleo cientos de miles fueron los empleos perdidos tras la debacle del precio del barril del crudo a nivel internacional.

En el país, la situación está bajo mucha presión. El barril el viernes terminó perforando los 30 dólares en el mercado internacional y las multinacionales que trabajan en nuestro territorio evalúan despidos teniendo en cuenta los ajustes que se les exige desde sus casa matrices.

Derrame

Es difícil interpretar como es que multinacionales, que han tenido ganancias billonarias en todos estos últimos años, estén recibiendo hoy subsidios para garantizar nivel de producción y empleo en el país.

El actual gobierno mejoró la situación de las firmas productoras de crudo incrementando el valor del barril criollo, medido en pesos, en alrededor de un 27% después de la última devaluación. Hay que tener en cuenta que la ecuación de rentabilidad de todas estas empresas también ha mejorado considerando, tras esta medida, la baja relativa que sufrieron sus costos, en especial al computar la mano de obra que terminó siendo pesificada sin ajuste alguno y los insumos importados que se adquieren a un dólar cercano a los 14 pesos, contra ingresos con un "dólar petróleo" superior hoy a los 30 dólares.

Ni hablar ahora que el gobierno liberó el cepo para que las multinacionales puedan remitir utilidades a sus casas matrices. Las distorsiones son aquí mucho más sensibles (desde el punto de vista social y fiscal): estas firmas reciben subsidios para tener ingresos con un "dólar petróleo" equivalente a 30 dólares y con las utilidades logradas van al BCRA y compran divisas a 13,80 pesos, las que son remitidas al exterior. Una lógica económica poco equitativa desde cualquier punto de vista que quiera ser analizado. Los gobiernos (tanto nacional como provinciales) no cuestionan este esquema porque para ellos tiene un efecto fiscal neutro, ya que todo el subsidio es aportado por el consumidor.

Pero las iniquidades no sólo son absorbidas por el ciudadano que todos los días se acerca al surtidor para cargar combustible en su auto. Las empresas de servicios (las pymes que sostienen la actividad con la tercerización de los trabajos que dan las operadoras) no están percibiendo ningún tipo de beneficio de todo este esquema de subsidios. Todo que arriba, no hay derrame.

La situación financiera de la mayor parte de las empresas de servicios de la región es realmente compleja y no hay señales para que este escenario cambie, por lo menos en lo que al corto plazo se refiere.