Piedra OnLine

jueves, 24 de marzo de 2016

El día que Obama me recordó a Felipe Sapag. Por Rubén Boggi

Barack Obama en la Usina del Arte, en La Boca, ante un seleccionado de 80 jóvenes “líderes” de Argentina. Felipe Sapag en las profundidades del patio de su casa, un día de 1992, ante este periodista, con un poco más de pelo y de ignorancia. ¿Cómo comparar dos realidades y tiempos distintos? Hay una cosa comparable: la visión práctica, directa, de la importancia de la política y sus aplicaciones.

Obama, este día 23 de marzo de 2016, se movió con naturalidad y brillantez ante el joven auditorio y las cámaras de TV. Llaneza, amabilidad, predisposición. Y en ese discurso con preguntas y respuestas, dijo que había interpretaciones ideológicas de la política inevitables, que incluso en su país llevaron a muchos norteamericanos a pensar que él quería cambiar a EE.UU. , volverlo una especie de Cuba con más dinero, hacerlo “comunista”.

“Tomen lo que les sirva, lo que sea útil”, les aconsejó a los jóvenes “líderes” que lo escuchaban atentamente. La sugerencia pareció sacada del manual más sincero de la política, ese que suelen frecuentar solo quienes se han visto ante la maravillosa preocupación de gobernar. No importa si es comunista o capitalista. Si sirve para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, si lo he visto comprobado en algún otro país del planeta, si intuyo y compruebo que puede insertarse en un programa local de gobierno, pues lo aplico, dijo, palabras más, palabras menos, el yanqui más carismático que jamás nos haya visitado.
En aquel lejano otoño de 1992, en el patio de la casona de la calle Belgrano, Felipe Sapag me dijo casi lo mismo. “¿Estatizar? ¿Privatizar? Hay que hacer lo que le conviene a Neuquén, lo que vemos necesario en el momento. No conviene atarse a dogmas cerrados”, susurró, con esa forma casi callada de hablar en la intimidad, Don Felipe.

Ahora, que ha pasado tanto tiempo, y al mismo tiempo, tan poco para lo que implica juzgar procesos políticos históricos en la humanidad, encuentro en el discurso de Obama, uno de los líderes del mundo, muchos contactos con aquellos otros discursos, con esa forma de pensar la política, que tenía ese gobernador neuquino que marcó para siempre la Patagonia.

Rubén Boggi