Piedra OnLine

martes, 22 de marzo de 2016

Sobre el “debate” abierto alrededor del recibo de sueldo de Marcelo Guagliardo

Después de un plenario conflictivo donde, por escasos 35 votos salidos de enrarecidas votaciones en distintos lugares de la provincia, la conducción provincial promovió la aceptación de la propuesta del gobierno, apareció en las redes sociales una copia del recibo de sueldo de Marcelo Guagliardo en su cargo de vocal gremial en el Consejo Provincial de Educación (que en febrero habría cobrado más de $57.000). 

Y esa publicación provocó la reacción de distintos militantes del TEP en defensa de la “trayectoria” de Guagliardo y acusando de servicio de inteligencia, sobischista, inquisidor a quien publicó dicha copia y a quienes la compartieron.

Por último también publicaron desde la Secretaría de Prensa de aten provincial un comunicado donde se hace culto a la personalidad de Marcelo Guagliardo a fin de justificar su cargo político en el CPE y su sueldo diferenciado del común de las trabajadoras de la educación. Hacen todo un recorrido por las escuelas en las que ha trabajado y las veces que tuvo cargos aquí o allá, dicen que es mentira lo publicado pero NO dicen cuánto cobra. Y de hecho reivindican que cobra lo mismo que todos los vocales.

En primer lugar nos preguntamos (y no es la primera vez) ¿por qué Marcelo Guagliardo es al mismo tiempo Secretario General de aten provincial y Vocal en el CPE? ¿Puede una sola persona realizar con solvencia dos tareas de tal envergadura sin descuidar alguna de las dos? Nos parece que lo correcto sería que opte por uno de los cargos y lo cumpla full time que es para lo que fue elegido.

Por otro lado, no es “natural” que un compañero que accede a un cargo gremial en un cuerpo colegiado cobre como un funcionario del gobierno. Es una decisión política. Los cargos a los que se accede con el voto de las y los compañeras/os son puestos de lucha, no lugares para obtener algún tipo de recompensa por la trayectoria. No es parte de la “carrera docente”. Sostenemos que en cualquier cargo al que se acceda en representación de nuestro sindicato las y los compañeras/os deben cobrar como en su cargo de base (maestro, director, profesor/a con su cantidad de hs, etc.)

La política del gobierno no es ingenua cuando define que los vocales gremiales cobren salarios altísimos en relación a lo que cobra una maestra o profesor con antigüedad media. Esto busca generar en los que participan de ese cuerpo colegiado un sentido de pertenencia a una casta identificada con el Estado y no con los compañeros de base. Por eso en forma consciente, de cara a quienes los han elegido, nuestras/os compañeras/os deben renunciar a ese intento de cooptación y cobrar lo mismo que en su cargo de base y lo demás depositarlo, por ejemplo, en el fondo de huelga del sindicato. Y hacer rendición de cuentas públicamente.

Así lo hacen y lo han hecho los parlamentarios del PTS en el Frente de Izquierda en el país, como Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Noelia Barbeito, Raúl Godoy y los equipos que trabajan con ellos en los parlamentos que, como es de público conocimiento, cobran salarios de 13 mil pesos (mucho menos que lo que cuesta la canasta familiar) destinando el resto de los alrededor de 60 mil pesos que cobra un diputado (en el caso de Neuquén) a las organizaciones populares, fondos de lucha y actividades solidarias.

Más allá de las diferencias entre un organismo como el CPE y la Legislatura o el Congreso de la Nación consideramos que el ejemplo es válido para enfrentar la política del estado de crear grupos de dirigentes separados que surgidos de la clase trabajadora se integran a una casta que vive privilegiadamente a costa de las bases.

Desde ya repudiamos cualquier maniobra que pueda hacer no sólo el sobischismo sino cualquier agente del gobierno que intente utilizar estas o cualquier otra circunstancia para desprestigiar a nuestro sindicato, pero repudiamos también que se quiera impedir a nuestros propios compañeros de base expresarse bajo la amenaza de ser tachados de sobischistas por no estar de acuerdo con la línea de la conducción provincial o porque les repugne que un dirigente sindical cobre un salario más cercano al de un funcionario que al de un/a trabajador/a.

El prestigio de nuestro sindicato se debe a la combatividad de sus bases, a la práctica asamblearia y al compromiso en la defensa de la escuela pública. No depende ni puede depender de la trayectoria de tal o cual dirigente, como sostiene erróneamente el TEP.