Piedra OnLine

domingo, 12 de junio de 2016

De un paraje de Zapala caminan 20 kilómetros para asistir a la escuela

Son niños y adolescentes de unas 40 familias que viven en El Salitral, a quienes hace dos años les cortaron el servicio del transporte escolar.
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Carolina arranca temprano su día. El reloj no marca aún las 6 cuando comienza a preparar el desayuno para los hijos. Minutos más tarde empieza el peregrinaje de su casa a la escuela. Es noche cerrada y el frío duele hasta los huesos. Serán diez kilómetros de caminata para llegar a tiempo pero al menos hoy no llueve.

La escena se repite cada mañana en todos los hogares del paraje El Salitral, un apéndice de esta ciudad que se recuesta sobre la postal de fondo de una cordillera nevada. Para acceder al lugar hay que tomar la ruta 40 e internarse campo adentro a la altura de la “Casita Amarilla”.

Son unas cuarenta familias trabajadoras que eligieron vivir lejos del centro. No tienen gas ni agua pero todos poseen una huerta de la cual se abastecen.

Desde hace dos años su rutina cambió drásticamente. Es que el transporte del Consejo Provincial de Educación que llevaba los chicos a la escuela dejó de venir. “Nos dijeron que se había roto, que esperemos a que lo reparen pero nunca más volvió”, cuenta Julia Sandoval, una de las vecinas. A partir de ese día cada familia asume como puede la responsabilidad de llevar sus niños al colegio. La mayoría lo hace caminando, otros en moto y alguno a caballo. Son muy pocos los que tienen auto. Las distancias varían de acuerdo al establecimiento. Algunos deben recorrer diez kilómetros mientras que otros, con más suerte, caminan ocho. La peor parte se la llevan los que van a la secundaria en doble turno. “Cada vez que se va me quedo angustiada hasta que vuelve. No dan los tiempos para volver a casa y después regresar a la escuela”, comentó la madre de una chica.

“Venimos reclamando desde ese momento al Distrito Educativo pero nunca conseguimos que nos trajeran una respuesta. Son todas promesas y mientras tanto nuestros hijos tienen que sufrir el frío, el viento y la lluvia”, resumió Criseldo Jara, uno de los pobladores más antiguos.

El mes de mayo fue atípico en Zapala por la gran cantidad de lluvia que superó las previsiones anuales. La veintena de chicos de este sector, con edades que van desde el nivel inicial hasta la secundaria, sufrieron las consecuencias. “Perdieron unos 20 días de clases, todos están muy angustiados porque tienen miedo de repetir”, explicó Carolina Lezana, una de las mamás.

Desesperados los padres resolvieron presentar un recurso ante la Defensoría del Pueblo y del Menor y el Adolescente. “Luego de eso nos llamó la directora del Distrito para una reunión, quería que vayamos la semana que viene pero nosotros nos presentamos inmediatamente. Al final nos dijo que después de las vacaciones de invierno, tal vez, consiga un vehículo”, contaron los vecinos indignados.