Piedra OnLine

domingo, 19 de junio de 2016

Los trillizos de oro en la Legislatura

Una reunión gastronómica que no se quería hacer pública y un desplante de quienes se suponían aliados al Movimiento Popular Neuquino produjeron polvareda en el escenario político provincial. El primero porque puso en escena, con una estrategia ajada, al exgobernador Jorge Sobisch y el segundo porque prendió la luz amarilla en la Legislatura.

La formalización de la devolución del 15% de la coparticipación se quedó sin despacho de comisión por falta de quórum.

Cuando todos prejuzgaban que era por la oposición que tiene mayoría, se sorprendieron de que los díscolos eran los aliados de Adelante Neuquén, Frente de Integración y Unión Popular. Se trata de tres legisladores que accedieron al cargo porque iban con la lista del MPN para gobernador y vice.

¿Qué pasó? En términos formales dicen que se tuvieron que ir porque se hacía tarde y debían concurrir a otra reunión. Por lo bajo dejan traslucir enojo por el destrato al que son sometidos por el bloque oficialista, que también tiene sus fisuras internas, pero se unen ante extraños.

“Ahora resulta que son rubios y de ojos celestes”, dijo una fuente que protagonizó el incidente. Intervino el vicegobernador Rolando Figueroa y llamó al orden a los tres legisladores que son de Plottier: Sergio Gallia, Francisco Rols y Carlos Sánchez. El desplante al presidente del bloque Mario Pilatti tuvo su efecto. Al otro día, Luis Sapag les juntó la cabeza a todos y sacó despacho de un proyecto del paquete de leyes que envió el gobernador Omar Gutiérrez. Se preocupó en destacar “la diferencia”.

El episodio dejó al descubierto el cambio de manejo que aplica el MPN con sus aliados. Tras la zigzagueante relación en la gestión anterior donde el Gran Hermano, Jorge Sapag, se preocupaba personalmente de la armonía, hasta arriesgar la relación cordial con la vicegobernadora Ana Pechen.

Ahora quedaron casi desamparados. Para muestra falta un botón: el representante de Andrés Peressini firmó un proyecto para que Gutiérrez coparticipe los adelantos que recibió de Mauricio Macri. Un sacrilegio antidemocrático según la definición del andacollense que preside la cámara.

Más allá de las diferencias personales, quedó al descubierto que el famoso consenso no era hacia afuera, porque de hecho hay oposición amigable al gobierno nacional, sino hacia adentro.

Los cuatro comensales

Horacio Quiroga se tomó la licencia de recomendarle a la dirigencia del MPN que escuche al tres veces gobernador Jorge Sobisch.

Herido, se defendía de las venenosas flechas que le lanzaron para recordarle su pasado kirchnerista. Antes había enviado un cheque a Jorge Sapag endosado por José López, uno de los íconos de la corrupción por manejos de dinero de las obras públicas en el gobierno nacional de los últimos 8 años.

El intendente fue a comer un asado a la casa de Sobisch, encuentro del que también participaron un joven empresario de medios de comunicación no ligado a la salud y un emergente dirigente cooperativista.

Cuando trascendió la reunión hubo especulaciones vinculadas a probables candidaturas de ambos, uno para intendente y el otro para gobernador, lo que hizo enojar al jefe comunal.

Es improbable que Sobisch lo haya convocado para darle tips sobre cómo hacer asado al piolín o indicarle dónde llevar a los nietos los fines de semana.

Después dio la pista cuando aconsejó al MPN que escuchen al exgobernador. Es evidente que él lo escuchó.

“No hablo de mis adversarios”, ensayó como respuesta el gobernador Omar Gutiérrez, y puso cara adusta para soslayar repreguntas. Dicen que ya le dio el agua de socorro a un candidato para la intendencia, y que una interna con un “peso pesado” no es saludable.

Sobisch al perder la interna el año pasado no tuvo empacho en decir públicamente que se había puesto el aparato estatal en beneficio de su contrincante interno. Se le perdió un código.
Surgen nuevos interrogantes en la Legislatura con los aliados al MPN de quienes dependen los despachos en las comisiones.
El exgobernador Jorge Sobisch busca una pista para despegar del olvido y golpeó la puerta del intendente Horacio Quiroga, con quien quiso reunirse en secreto.