Piedra OnLine

domingo, 12 de junio de 2016

Malcorra a la ONU, los piratas a Malvinas

Desde que sonaba la posibilidad de una candidatura de Macri a la presidencia de nuestro país, veníamos denunciando que desde el gobierno británico, en cuanto a la cuestión Malvinas, apoyaban la “madurez” de Macri para las negociaciones sobre las Islas. 

El triunfo de Macri del año pasado, cambió la política exterior de nuestro país respecto a Malvinas, y en la última reunión que Macri mantuvo con Cameron quedó claro: volvimos a la doctrina del paraguas entregando nuestra soberanía a los piratas. Con la candidatura de Malcorra a la Secretaría General de la ONU, los ingleses tienen la mayor tranquilidad.

Malvinas en la ONU

Los países imperialistas, desde que consolidaron su dominación sobre los países del “tercer mundo”, crearon los organismos necesarios para sostener esas relaciones de dominación. Así, el prestigioso jurista Julio Barboza indica que la organización internacional expresada en la ONU se caracteriza por ser un sistema oligocrático que garantiza que las “grandes potencias puedan ejercer su predominancia sin mayores trabas”. Así, ese sistema oligocrático tiene su máxima expresión en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.


En dicho Consejo, EEUU, Gran Bretaña y Francia tienen el poder de veto ante cada situación que atente contra sus intereses permanentes. La alianza estratégica entre Estados Unidos y el Reino Unido se expresa al mismo tiempo, armamentísticamente, en la genocida OTAN, brazo armado de ejecución de las decisiones del Consejo de Seguridad. “El puño de hierro para imponer la libertad de mercado” dice Samir Amin.

Las numerosas y terminantes resoluciones que surgieron desde el seno de la Asamblea de las Naciones Unidas en relación a la cuestión Malvinas, fueron descartadas con todo cinismo y soberbia de los piratas ingleses. Resoluciones como la 1514, 2065, 3160 o 31/49 pretendían poner “fin al colonialismo” e instaban a los gobierno del Reino Unido y Argentina a dialogar. Ninguna de esas resoluciones fue respetada por Gran Bretaña, pues la Asamblea de la ONU nunca tuvo carácter vinculante para los ingleses (por decisión unilateral).

El descubrimiento de petróleo en el archipiélago puso en descubierto las relaciones imperialistas en su seno. Así, EEUU siguió sosteniendo la soberanía británica pues sus empresas petroleras explotan petróleo en Malvinas (Noble Energy que es financiada por la Shell, Paul Singer, la Goldman Sachs o la JP Morgan de los Rockefeller –y patrones de Prat Gay-), al tiempo que grandes magnates norteamericanos apoyan la “causa verde” de Greenpeace que nada dice sobre dicha explotación ilegal (Ted Turner).

Por su parte, el resto de las petroleras que ilegalmente explotan petróleo en nuestras Islas, son las mismas que gobiernan en el Reino Unido: así el caso de Colin Phipps, geólogo de la Shell y fundador de Desire Petroleum (petrolera que actualmente funciona en Malvinas y es financiada por el banco inglés Barclays o el francés Societè Generalè) al tiempo que era parlamentario británico por el Partido Laborista y que estuvo en la mesa que decidió la declaración de guerra a nuestro país en 1982.

EEUU y Gran Bretaña han instalado en Malvinas una de las bases militares (nuclear) más importantes del planeta, para “custodiar” a las empresas que saquean nuestros recursos: OTAN.


Malcorra, la “candidata”

Qué mejor para los intereses de Gran Bretaña que una ferviente ejecutora de las decisiones imperialistas. Así, luego de que Francia invadió en 2013 a la República Centroafricana, el Ejército francés abusó sexualmente de los niños africanos. La ONU tenía la responsabilidad de investigar, y ello recayó sobre Malcorra. El senegalés Babacar Gaye era el responsable de la “misión de paz” (eufemismo para describir la invasión francesa). El actual Secretario General Ban Ki-Moon, tuvo que correrlo del cargo. La justicia francesa finalmente encontró culpable al senegalés y Malcorra salvó su pellejo por haber dejado su cargo como mano derecha del surcoreano Ban Ki-Moon, convenientemente a tiempo.

Que no se preocupen los ingleses, esta mujer sabe defender ciertos intereses. Tal como sucede con el hermano país bolivariano. Malcorra, por pedido de Macri por supuesto, está militando para que en el seno de la OEA se decida aplicar la “cláusula democrática” que consiste en la suspensión de Venezuela del Sistema Interamericano. La CIA promueve la desestabilización de Maduro financiando al oenegismo venezolano y a los partidos de la oposición. Malcorra hace lo propio.

Así, el sistema oligocrático puede gozar de buena salud por un tiempo. En caso de que Malcorra pueda pasar los filtros de los jefes de la ONU, el tridente Gran Bretaña-EEUU-Francia podrá tener un vocero de la misma talla que el surcoreano: no molesta, acompaña. Mientras que las Malvinas, con un gobierno pro inglés como el de Macri, deberán esperar a que el pueblo argentino y latinoamericano vuelva a retomar por el camino de la integración. Por ahora, Malvinas sigue siendo “tierra cautiva de un rubio tiempo pirata” que aún sigue vigente.-