Piedra OnLine

miércoles, 13 de julio de 2016

Mencué, el pueblo de crianceros que necesita médico y ambulancia

En medio de la meseta rionegrina, lejos de las ciudades y conectados por rutas y caminos maltrechos, unos 300 habitantes viven en este pueblo de “ovejeros” con inviernos largos. Carencias y señales de progreso en el testimonio de sus pobladores.


El auto dobla la curva, enfila por la última recta y desde el fondo ya aparecen las pequeñas casitas blancas con techos de chapa, unas de adobe y otras de ladrillos. Una cancha de fútbol pelada se alarga casi hasta la entrada del cementerio y acompaña al costado de la ruta de tierra. Son las 10 de la mañana y la escarcha blanquea todo, menos a un par de gallinas rojizas. Sus cacareos suenan limpios y son el único ruido. Luego llega el cartel de chapa naranja “Bienvenidos a Mencué”. Una sensación de “al fin llegamos” se instala en la mente y el cuerpo de los viajeros.

Atrás quedaron los 270 kilómetros que los separan de Roca, transitando hacia el sur un asfalto muy roto hasta El Cuy y luego 120 de un camino de tierra en el que hay que estar atentos a los guardaganado. Hacia el sudoeste, el pueblo conecta con Bariloche, distante a 220 kilómetros.

Mencué significa en mapuche “hombre con carga al hombro” y es un típico poblado de meseta en la Línea Sur rionegrina, rodeado por cerros y asentado en un mallín. Tiene 310 habitantes y llega a 650 si se suman los parajes. Se trata de uno de los lugares con menor densidad de población en el país: 0,2 habitantes por kilómetro cuadrado. En su gran mayoría son pequeños crianceros de ovejas y chivos y es necesario tener unos 500 animales para poder “vivir”. Pero la gran mayoría no pasa de los 200 y tratan de compensar con las “changas” en el campo: juntar ovejas, esquilar, limpiar aguadas, arreglar alambrados y “jagüelear”.

En su visita al lugar, “Río Negro” entrevistó a sus habitantes característicos: el criancero, la almacenera, la maestra, antiguos pobladores y a la enfermera. Todos hicieron su aporte para definir cómo es la vida en Mencué

Un peón gana $ 8.000 y el kilo de lana se paga a $40/45 pesos. Un cordero o chivo valen $ 700 . 
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Los ocho años de sequía, la ceniza de los volcanes y la llegada del gas gratis –cada casa cuenta con garrafones recargables que instaló el gobierno provincial– originó un corrimiento de la población del campo al pueblo. Pero el frío parece indomable y es necesario agregar la leña para las estufas, que siempre es poca. Una familia tipo necesita 1.000 kilos al mes pero la que entrega el Estado no alcanza y se asignan por prioridades (con muchos niños y ancianos primero). Los que quedan afuera deben comprarla a un costo de 4 pesos el kilo.

Aquí no hay médico permanente –viene dos veces al mes desde El Cuy y atiende a 30 personas por día– ni ambulancia (ver testimonio de la enfermera).

Rubén Najul (antes radical y hoy de Juntos Somos Río Negro) está al frente del Comisionado desde hace 22 años. “Hemos extendido las redes de agua, luz y se conectó el gas y llegó el módulo de YPF para cargar combustible. Estamos erradicando letrinas, refaccionando casas en el pueblo, los parajes y poniendo en condiciones los caminos”, declaró a este diario.

Dijo que la llegada de un médico que viva en el pueblo, una ambulancia nueva y una dependencia para el servicio de justicia que evite a los vecinos tener que viajar a Roca, son su prioridades.

A partir del caso de Gabriel Loncomán que cobró trascendencia nacional (ver recuadro), Najul consideró necesario que “todos los comisionados de la región coordinemos el alquiler de una casa en Roca para alojar a quienes son derivados desde aquí por problemas de salud”.

Fotos: Andrés Maripe