Piedra OnLine

domingo, 7 de agosto de 2016

Enojo provincial por el plan de videoseguridad de Quiroga

El intendente neuquino imitará a su par de Cutral Co y montará un centro de vigilancia propio. La ciudad ya tiene 105 cámaras que monitoreará la Policía.

Las cámaras de seguridad en la capital neuquina cumplieron una década. Surgieron de una polémica contratación directa del exgobernador Jorge Sobisch a la firma Damovo. Con el paso del tiempo y sin conocerse mucho sobre sus resultados se fueron multiplicando y hace poco el gobierno de Omar Gutiérrez anticipó la instalación de 65 nuevos aparatos para completar un total de 170. Ahora es el intendente Horacio Quiroga quien, con auxilio de Nación, instalará su propio sistema de video vigilancia con 36 equipos.

El anuncio del intendente, que consiguió el desembolso de 2 millones de pesos para el plan, tomó por sorpresa al gobierno provincial. El subsecretario de Seguridad de Neuquén, Gustavo Pereyra, aseguró a “Río Negro” que “nadie del municipio nos contó nada”. “Sólo sabemos lo que publicaron los medios, no sabemos para qué las quiere usar, quizá para prevención de contravenciones”, explicó Pereyra.

El único antecedente en la provincia de un sistema municipal de vigilancia, del que no participa la Provincia ni la Policía, está instalado en Cutral Co.


El sistema en la capital neuquina está en manos de la empresa estatal Neutics que preside Rodolfo Laffitte. Desde ese organismo también se mostraron desconcertados por el anuncio del jefe comunal ya que teóricamente el control de la video seguridad está monopolizado por la Provincia.

Actualmente la provincia instala 65 nuevas cámaras para totalizar unas 170 antes de fin de año. Esto es poco más del 50% del plan total que pretende instalar 320 equipos en todos los rincones de la capital provincial. Además cuenta con un centro de seguimiento que se amplió de 12 a 24 puestos de monitoreo.

Usos y resultados

Pereyra aseguró que el sistema ha dado muy buenos resultados en prevención y también en la resolución de casos judiciales, entre ellos por lo menos dos homicidios.

Sin embargo al menos dos fuentes con intenso trabajo en los tribunales de la Primera Circunscripción aseguraron que se resuelven significativamente más delitos con cámaras privadas que con las públicas.

Quiroga anticipó que pondrá su sistema de vigilancia en contacto con la Policía y el Sistema de Emergencias (SIEN), pero todo indica que lo monitoreará con personal propio. En la Provincia, que acumulan varios fracasos en el tema, como fue la rescisión del contrato con Telefónica en 2014, solo esperan que la vinculación se ajuste a la ley provincial.

A poco más de 10 años de la incursión de la ciudad con cámaras de seguridad hay dos coincidencias. La primera es que siguen las dudas sobre la efectividad del sistema y, la segunda, es que se repite la figura de Mauricio Macri. En 2005 el titular de la empresa Damovo era José Manuel Requejo, quien acompañaba a un Macri en la conducción de Boca. El ahora mandatario nacional será quien financie el plan de Quiroga.

En números 
 
$ 1,9 millones de pesos son los que enviará el gobierno nacional para la instalación de los 36 equipos de video.
El antecedente de las cámaras municipales en disturbios
En julio de 2014, luego de que la selección Argentina le ganará a la Bélgica el partido clave para el ingreso a los octavos de final del mundial de fútbol de Brasil, un grupo de menores ocasionaron destrozos en el centro de la ciudad, apedrearon la municipalidad y se enfrentaron a la Policía.
Desde el municipio se filmaron todos los hechos y esos videos fueron enviados posteriormente por el propio intendente Horacio Quiroga al entonces ministro de Seguridad, Gabriel Gastaminza, para intentar determinar la identidad de los jóvenes que produjeron los destrozos generalizados.
El registro de las imágenes por parte del municipio permitió identificar a cinco menores de edad, a los cuales el Ejecutivo municipal sancionó con multa de 1.100 pesos y 22 horas de trabajo comunitario. Las penalidades recayeron sobre sus padres por ser “solidariamente responsables”.