Piedra OnLine

jueves, 22 de septiembre de 2016

Inauguran en Neuquén el primer hospital con médicos y curanderos mapuches

En el departamento de Aluminé comenzará a funcionar el primer hospital intercultural, donde se conjuga la medicina pública tradicional con la medicina mapuche y donde trabajarán juntos médicos científicos y curanderos tradicionales

En el departamento de Aluminé, en Neuquén, comenzará a funcionar el primer hospital intercultural mapuche. Este centro de salud, que será el segundo de Latinoamérica y el primero en el país, se construirá en Ruca Choroi y tendrá una superficie de 522 metros cuadrados. Es un trabajo en conjunto entre el equipo técnico del área de salud provincial y el equipo de salud rural del hospital Aluminé junto a las comunidades Mapuche Aigo y Huenguihuel, que se harán cargo de la mano de obra.

En la provincia de Neuquén, el 8% de la población es mapuche, uno de los pueblos originarios que habitan Chile y Argentina desde antes de la llegada de los españoles. Eso quiere decir que 8 de cada 100 personas se reconoce como originario y, con ello, reconoce y practica su cultura.

El primer paso fue el diseño del edificio, que se ubicará en tierras de la comunidad Huenguihuel. “Habrá un lugar para hacer fogones, para los curadores mapuches, los componedores de huesos, para los yerbateros, y un espacio ceremonial para el machi, la máxima figura de la ceremonia curativa mapuche”, comentó Fabian.

Un ejemplo explica el tipo de diferencias entre una y otra cultura. Con respecto a la orientación de las camas del hospital hacia el oeste: “El oeste, detrás de la cordillera, es el lugar al que van las almas en la cultura mapuche luego de su paso por el mundo”, explicó el médico. Y agregó: “era algo que molestaba a los pacientes de las comunidades; era como si se los predispusiera para el final, la muerte”.

El diseño del hospital tiene una forma de medialuna con una superficie de 522 metros cuadrados y funcionará en el paraje Epu Pehuén (territorio de las Comunidades Mapuches Aigo y Hienguehiual). Como comenta Fabián: “Habrá un lugar para hacer fogones, para los curadores mapuches, los componedores de huesos, para los yerbateros, y un espacio ceremonial para el machi, la máxima figura de la ceremonia curativa mapuche” porque, como también señala: “La biomedicina no alcanza a suplir las necesidades de salud de la comunidad, dejando de lado otros aspectos que sí son considerados por la medicina mapuche como la familia, el pasado y el ambiente”.

A fines del año pasado, el ministerio de Salud de Neuquén garantizó la continuidad de este proyecto que nació en 2008 y que pronto abrirá sus puertas a toda la comunidad, para convertirse en un ejemplo de trabajo conjunto entre dos culturas diferentes y en una posibilidad de que los mapuches sean reconocidos y puedan volver a empoderarse en sus conocimientos.