Piedra OnLine

lunes, 10 de octubre de 2016

Se alimentan gracias a su esfuerzo




El comedor de María Colipe de Allen brinda almuerzo y merienda a 30 niños por día, que viven en el acceso al Aeroclub y en el sector de los hornos de ladrillos.

En un rincón árido de Allen, donde empiezan las bardas del Norte y la pobreza se siente, María Colipe, “Maruca” como todos la conocen en la ciudad, lleva 20 años alimentando a los niños del barrio acceso Aeroclub y de un sector de los hornos de ladrillos. Su comedor lucha por subsistir, sin ningún apoyo de la provincia y ni del municipio.

Pasaron los radicales, llegaron los peronistas y después los aliancistas. Sin embargo, ella y su comedor trascendieron a todos los gobiernos porque siempre tuvo bien en claro que la necesidad está más allá de cualquier bandería.

Cada mañana Maruca (65) mira por la ventana mientras en una enorme olla de aluminio prepara la comida para unos treinta niños que al mediodía van a almorzar y a la tarde a merendar.

“Había mucha pobreza cuando empezamos con esto y hoy se ve que el hambre vuelve otra vez. Yo me pongo muy feliz cuando van llegando los chicos con sus platitos para comer. Y no sé si lo que hacemos acá es mucho o es poco pero nunca se dejó de hacer el intento para que las cosas salgan y los niños se vayan con la panza llena”, dijo Maruca.
En el comedor “El Sol”, así lo bautizó Maruca cuando lo fundó hace 20 años, todo se hizo con mucho esfuerzo y sacrificio. El lugar se sostiene principalmente con la jubilación de Maruca, la colaboración de algunos comercios y una empresa. “Paso por algunas panaderías y me dan las facturas o el pan que no vendieron. Así, con la ayuda de los que nos pueden dar una mano, nos la rebuscamos para seguir adelante aunque no es fácil. Yo me crié de una forma muy humilde y me da no sé qué dejar de trabajar por los niños”, señaló.

Cuando faltan los recursos y hay que “llenar la olla” Maruca y Eduardo, su compañero de vida, venden algún lechón de los que crían para comprar los alimentos o ponen “en rojo” las tarjetas de crédito. “No podés tener un comedor y decirle a las mamás o a los chicos hoy no se abre porque no hay comida”, insistió, al mismo tiempo que apeló a la solidaridad de los empresarios de Allen que puedan colaborar.

Actualmente, Maruca no recibe ningún tipo de aporte del Estado provincial y municipal. “Llevé los papeles al municipio pero nunca pasó nada. Mi idea es poder agrandarlo. Esto es chico pero mientras podamos acercarle un plato de comida a los niños, vamos a seguir”, agregó.

En el comedor, por pedido de los jefes policiales de Allen, también de manera gratuita y desinteresada, Maruca les prepara la vianda a los detenidos que no tienen familiares y que están alojados en las comisarías 33 y Sexta.

En julio pasado los niños que asisten a “El Sol” vivieron una experiencia que jamás olvidarán. El Aeroclub Allen, los invitó a volar por primera vez. Más de 40 niños pasaron toda una tarde en el club y contemplaron la ciudad desde el cielo. Todos recibieron un diploma. Además, para celebrar el aniversario de “El Sol”, el artista Marcelo “Chelo” Candia, pintó un mural en el frente del comerdor.
“Noto que la pobreza aumentó. Hay gente que te toca la puerta para pedirme comida. Nuestro sueño es poder ampliar el comedor”
Dice “Maruca” que hace 20 años sotiene el plato de comida de muchos niños