Piedra OnLine

jueves, 24 de noviembre de 2016

Villa La Angostura: “Lo que más le pido a Dios, es que me den mi terreno”

Lo expresó Viviana Alejandra Zúñiga, la mujer que acampa a orillas del Arroyo Piedritas a la espera de que el gobierno avance con los 430 lotes sociales, de los cuales es adjudicataria. Vive junto a otra mujer y un hombre en condiciones de extrema pobreza.

Desde hace tiempo a esta parte, Viviana Alejandra Zúniga de 53 años, vive junto a una mujer que identificó como “María” y al marido de esta, en condiciones de extrema pobreza a orillas del Arroyo Las Piedritas.

El pequeño “campamento”, está ubicado solo a 100 metros de la Avenida Arrayanes.

Según relataron ambas ayer, están a la espera de que el gobierno avance con la entrega de los lotes sociales que la gestión de Cacault prometió en el 2013.

Actualmente, Zúniga habita una pequeña carpa, mientras que la otra mujer armó junto a su esposo una casilla con madera y nylon. No tienen agua, ni luz y sólo el hombre actualmente trabaja.

“Estamos esperando que nos den el terreno, y pasan los días y nos dan vueltas", dijo Zúñiga, quien confusamente explicó que la beneficiaria es su amiga y que la idea de ambas es construir “algo” en la misma parcela, donde posteriormente puedan habitar los tres. En realidad el marido es el adjudicatario.

“Estamos esperando para ver si pasa o no pasa con el terreno. Estamos a las vueltas y por ahora, nada”, dijo Zúñiga.

La vida en el lugar no les resulta sencilla. Si bien recogen agua del arroyo para higienizarse y para lavar la ropa, deben cargar botellones en diversas canillas privadas para abastecerse de agua para beber.

Para cocinar, recurren a la leña y como el sitio no cuenta con energía eléctrica, por las noches se mueven a oscuras.

Para completar el complicado panorama, han sido víctimas de hurtos: “Acá no se puede dejar nada. El otro día me afanaron. Cuando comenzó a llover una mujer nos prestó una casa para pasar unos días y cuando volvimos nos habían sacado varias de las cosas”, relató.

A partir de ese hecho, ambas mujeres se turnan para salir a buscar comida. “Yo pido en los comercios, pero me dan poco porque son mañosos para dar”, comentó Zúñiga.

Cabe señalar que desde que iniciaron el acampe (ninguna de las dos pudieron precisar cuántos días llevan en el lugar) “nadie del municipio” los fue a visitar.

La idea de los tres es “quedarse en el lugar” hasta que les den el lote social. Esta situación genera incertidumbre tanto en los ocupantes como en el resto de los beneficiarios, ya que si bien se realizan los trabajos de apertura de calles y apeos, el municipio solo ha podido avanzar en los tres macrolotes y aún no hay ninguna confirmación sobre la fecha cierta de entrega de las parcelas de los macrolotes 1, 2 y 3, ni tampoco respecto de cuantas de las parcelas de los macrolots 5 y 6 son viables para construir viviendas y cuantas no.

“Lo que mas le pido yo a Dios es que me den mi terreno, porque es lo que mas necesito”, remarcó Zúñiga y pidió a quienes puedan ayudarlas, que les aporten comida y calzado.

El impacto de una foto

Días atrás, una carta de lectores y una foto publicada por Diario Andino se viralizó en las redes. La foto mostraba a una mujer revolviendo la basura en plena Av. Nahuel Huapi ante la mirada indiferente de los corredores de la k42 antes de la largada. La mujer que revolvía el tacho era Viviana.