Piedra OnLine

jueves, 15 de diciembre de 2016

El ermitaño de Collón Curá se quedó sin casa porque el viento se la llevó


Hace pocos meses que Argentino Aranea, conocido como el ermitaño de Collón Cura, tenía una casita de material. 
La pequeña casilla había sido construida por vecinos que se habían convocado a través de Facebook para ayudar al hombre que hace casi 30 años vive a la vera de la Ruta 237, en el kilómetro 1508. Sin embargo, los fuertes vientos que azotan esa zona terminaron por volar lo poco que tenía.

Miles de historias se tejieron alrededor de la vida de Argentino y que despertaron el interés de neuquinos, barilochenses y viajeros que pasan por la Ruta 237. Así nació el grupo de Facebook "Todos por Argentino" donde vecinos se organizan para llevarle comida y agua a Argentino.

En agosto, una persona donó de forma anónima los materiales y la mano de obra para que le levantaran una casita donde pudiera afrontar los fuertes vientos, las lluvias y las crudas nevadas. Además, colocaron allí una mesa, sillas y una cama.Hasta entonces, el hombre se refugiaba en una pequeña casilla.

Argentino agradeció la solidaridad de todos, pero aún así, no pudo acostumbrarse a esas comodidades y siguió viviendo en su pequeña choza. Sólo los días más fríos buscaba refugio en la nueva vivienda de chapa y madera.

A mediados del mes pasado, los fuertes vientos que azotaron la zona volaron la casilla. "Una lástima. El techo quedó abajo, la mesa y la cama están ahí", contó Argentino a Marta Flandes, una vecina que pasó a saludarlo y compartió un video en el grupo de Facebook.

El "Ermitaño de Collón Curá", como todos lo conocen, sigue su vida a la vera de la ruta como hace 30 años. Allí recibe a todos los que pasan a saludarlo y a dejarle algo de comer. Siempre con buena predisposición. Dice que sigue cuidando las cosas que todos le donaron mientras se sigue refugiando en su antigua choza.