Piedra OnLine

domingo, 5 de marzo de 2017

Los amigos en la lógica del MPN

Por Mario Rojas.-
Seguro que me nombró porque somos amigos, no por otra cosa”. La reflexión la hizo Guillermo Pereyra después de escuchar el discurso de Omar Gutiérrez en un estornudo de vanidad cuando se le preguntó por qué en las casi dos horas de alocución le prodigó dos párrafos, la misma cantidad que a Jorge Sapag, el mentor político del gobernador.
Es como si Gutiérrez hubiera comprado un terreno en un barrio entre las casas de los Sapag y los Pereyra e intenta tener a raya los arrebatos, aunque rinde culto a los beneficios que ambos le permiten acceder.

El exgobernador y el senador se la tienen jurada desde aquel octubre de 2013 cuando tuvo que votarse el acuerdo con Chevron. Pereyra aprovechó la campaña y bastardeó el convenio que, según Sapag, le hizo perder esa elección. No contento con eso, cuando agotó las instancias de bendecir a un candidato para que lo sucediera (había tres), el senador le acercó leña al fueguito que había armado Jorge Sobisch en el 2015. La frutilla del postre fue cuando lo calificó de “ñoqui” del gobierno por el cargo que le otorgó Gutiérrez por decreto. Demasiados gestos negativos para olvidar.

Gutiérrez, novato en las lides políticas de tejer acuerdos y destejerlos para tejer otros, olfateó que el voto del petrolero iba a ser clave en el fino desequilibrio del Congreso. Además (aunque no es obstáculo para la lógica del sindicalista), había apoyado a Mauricio Macri en el balotaje y se ganó la confianza para obtener beneficios “por, para y desde” Neuquén, como le gusta decir en sus discursos. Entonces tejieron una alianza de respeto mutuo y de consulta permanente. Pereyra sabe que “este joven que es gobernador” después de salir de su casa va a tomar mate a la casa de Sapag, y éste otea desde la ventana del living que hace lo mismo.


El petrolero contó que la cercanía a Macri hizo que el presidente lo invitara al asado que iba a ofrecer a los dirigentes de Cambiemos el martes a la noche en Olivos. Le dijo que no, le marcó la cancha, porque no es dirigente de Cambiemos, aunque le dio dos grandes pruebas de fidelidad: el voto contra el proyecto de Ganancias que había sido impulsado por Sergio Massa en Diputados y la tan temida adenda petrolera que abre la puerta a otras condiciones laborales para los empleados de los yacimientos no convencionales.

Sapag hizo su aparición política en la Legislatura el miércoles. El año pasado no fue porque temía opacar a su pollo, pero ahora le crecieron las alas y no es cuestión de que vuele sin que él sepa hacia dónde va.

Este equilibrio de vecinos que se celan explica las gentilezas del gobierno nacional en torno a la cuestión gasífera y las regalías. En la resolución que se publicará esta semana se le da un protagonismo a Neuquén que nunca tuvo, da el visto bueno antes de que se pongan en marcha los proyectos con el precio del gas elevado, y además que las regalías se liquiden en forma separada para asegurar el tesoro neuquino. Sapag recordaba que cuando asumió el precio era de 1,20 y ahora está en 7,50 dólar el millón de BTU.

Pereyra aprovechará esa relación para reflotar su proyecto de ciudad sanitaria, en inmediaciones del aeropuerto, en la que invertirá más de 2.280 millones de pesos que, dice, tiene el sindicato. De concretarse será un modelo sanitario para buena parte del interior del país. Es que después de recibir palos a diestra y siniestra por haber accedido a firmar la “adenda flexibilizadora”, como la calificó la diputada Patricia Jure, el dirigente petrolero cree que es momento de cosechar algún fruto.

La convivencia de los vecinos tiene energía para continuar porque cuando se le preguntó al petrolero si iba a ser de la partida en la interna dijo que tenía un buen diálogo con la lista Azul que conduce Gutiérrez como presidente del partido. A una decena de metros de ese diálogo, Sapag dijo que la lista creada en enero de 2004 lo va a seguir teniendo como protagonista en las elecciones de este año.

Las heridas no cicatrizan y los amigos no ayudan, a veces.
La reaparición de Jorge Sapag marcó el inicio de su injerencia política durante este año que tendrá dos elecciones clave, en la provincia y en el municipio.


El petrolero Guillermo Pereyra sacará brillo a su proyecto de ciudad sanitaria y buscará cosechar algún gesto positivo después de las críticas por la adenda.