Piedra OnLine

lunes, 12 de junio de 2017

Se despeja una incógnita en el MPN

La definición en torno a la precandidatura de Rolando Figueroa marcó la inflexión en la relación binaria que tiene con Omar Gutiérrez. Se evidenció, otra vez, cuando uno se quejó porque el otro no lo había invitado a un agasajo a los periodistas, gentileza que había tenido para con su compañero del poder provincial.

En la lista Azul del MPN se razonó que la postulación del andacollense galvanizará la puja interna con otros sectores y se expuso que hubo radiografías de intención de voto en las que se notó con claridad la adhesión que despierta el actual jefe del legislativo neuquino. También traerá calma puertas adentro del elenco gobernante que mantuvo en este tiempo chisporroteos hasta desprolijos que no pasaron de un momento de mal humor para uno u otro.

“El contrincante del MPN es hoy Ramón Rioseco”, analizó una fuente de la lista Azul del partido cuando se le preguntó si la casa estaba en orden en relación con las pretensiones del senador Guillermo Pereyra y la no desmentida de que su hijo menor tenía intenciones de sentarse en una banca de Diputados.

Las mediciones que, con timidez, se difundieron lo ubican al cutralquense en segundo lugar pero con menos intención que cuando llevaba la bandera del kirchnerismo ortodoxo. La escisión de los Martínez, Darío y Soledad, le marcó una baja aunque la compensó con el adolescente tardío de Nuevo Encuentro que resolvió quedarse en casa y no ir más de campamento con el Frente Grande.

Tras el “no, rotundamente no” que le dijo a este diario en octubre del año pasado, Figueroa ve, ahora, con otros ojos la candidatura a diputado nacional. “Yo estoy orgulloso de hacer política porque es la forma de transformar la realidad”, aseguró al levantar la pantalla de seguridad que construye para resguardarse. Es que justamente la política requiere flexibilizaciones y empatías.

Tener adhesión social en la provincia es el objetivo que le quita el sueño a todos los políticos y mucho más a quienes no poseen un apellido de arrastre o fondos que le permitan construir esquemas de sostenimiento. Sabe también que no va a sacar los pies del plato aunque por lo bajo tenga una foto de Omar Gutiérrez pinchada con alfileres.

Encima, la adhesión que genera su figura más que duplica a la del segundo. Aunque probablemente se hizo salteando a Cutral Co, donde la figura de Rioseco tiene tanta presencia como el megamonumento a Cristo que hizo a orillas de la Ruta 22, es una foto de un momento. El tercero en la encuesta, dicen, compite con los votos de la izquierda.

Decir que no a semejante desafío no sería de buen político, sería como una cruza de razas que después de crecer comienza a tener problemas genéticos.

Las doce horas de gases, tiros y piedras en el desalojo de una toma en Parque Industrial hizo resurgir la pelea entre el intendente Horacio Quiroga y el gobernador Omar Gutiérrez, quienes son las figuras políticas de la capital.

El jefe comunal se había tomado unos días para compartir con su familia. No previó que después de 43 días de idas y vueltas entre fiscales, policías y jueces se resolvería el desalojo.

Quiroga volvió de urgencia dos días después y no ocultó su enojo. El mal trago no era porque le habían endilgado el clima de violencia sino que no tuvo a nadie que le sirviera de fuelle, de amortiguador para recibir golpes. Es un problema que también tiene el gobernador, porque cuando anduvo del otro lado del mundo se le disparó un tema en el hospital de Chos Malal en el que el ministro de Salud tenía todas las fichas, pero como no estaba expuesto no le caían las culpas.

Claro que cuando alguna de las dos figuras hace vanguardia y señala con el índice el horizonte todos los jugadores salen presurosos para ese lado.

El desalojo dejó al descubierto el déficit habitacional y el necesario debate en torno a su satisfacción. Puede dudarse si son 20, 30 o 70.000 las casas que se necesitan, pero los esquemas de respuesta estatal parecen frenarse en la burocracia.