Piedra OnLine

domingo, 16 de agosto de 2015

El MPN juega a varias puntas

A lo largo de sus 53 años de vida, el MPN fue acumulando un capital político y simbólico poco menos que formidable. 
Es un caso único en el país: un partido de distrito que hizo de la permanencia en el poder casi una escuela. En todo este tiempo acumuló varios doctorados y posgrados. Alguna vez se dio también una piña de frente. El camino a las PASO y la recta final en la que todo puede pasar de cara a octubre es otro nuevo y esclarecedor capítulo de esa suerte de novela titulada “El arte de permanecer”. Mientras los demás se rompen la cabeza para desentrañar alianzas desde lo profundo de la galera, el partido provincial no se sonroja y juega, al menos, a dos puntas. Esto, en el terreno de lo explícito y mensurable. Así, el gobernador Jorge Sapag va y le organiza un congreso de gobernadores petroleros para el mes que viene a Daniel Scioli (FpV), con la virtualidad de él como posible ministro de Energía como un eco llegando desde el futuro. Y al mismo tiempo, y casi sin solución de continuidad, Guillermo Pereyra, el archipoderoso senador del MPN que jugó para Omar Gutiérrez en la elección provincial, se sacó la foto con el tercero de la discordia en las PASO: ni más ni menos que Sergio Massa. No es sólo una cuestión de fotos: “Trabajaremos por la candidatura de Massa”, dijo Pereyra entre sonrisas para la cámara. En una semana en la que muchos se rasgan las vestiduras por la ubicuidad de algunos políticos (acuerdo Quiroga-Rioseco), este posicionamiento del MPN permite ver un poco más allá de la superficie. ¿Todo da lo mismo? Para el militante, para el que cree en lo que vota, sin dudas que no. Pero está claro que el pensamiento romántico y la subsistencia a veces no sintonizan tan fino.

Por Fernando Castro.