Piedra OnLine

domingo, 31 de enero de 2016

Picún Leufú: Con La Picasita, los productores de forraje sólo pueden regar cada 40 o 50 días

Funciona con bombas que toman agua del Limay. El recorrido tiene deficiencias graves de mantenimiento.

Por lorena vincenty lorenavincenty@rionegro.com.ar


PICÚN LEUFÚ (AN) .- El sistema de riego La Picasita fue y es un problema, más que una solución para los chacareros de Picún Leufú. "Es una mentira. Faltan terminar las obras, deberían haber seis bombas, faltan caños impulsores, agrandar los canales", dicen y empiezan a enumerar en la zona. A esta altura del verano, algunos no logran regar y otros lo hicieron solo una vez. El agua prometida por tantos gobiernos nunca llegó y los productores, como todo lo que no se riega, no pueden crecer.

La obra está integrada por un canal principal, unos pocos canales secundarios y una estación de bombeo y fue construida durante el último gobierno de Felipe Sapag. Como recuerda Nélida Churriaca, pionera del lugar: "Don Felipe una vez nos dijo 'Yo no me voy de esta gobernación sin darle agua a Picún Leufú' pero gastaron una millonada de pesos y nunca anduvo", dijo.

A unos kilómetros del pueblo el empleado de Recursos Hídricos sale a recibir a los productores. De fondo se escucha el ruido de las bombas que toman agua de un canal que nace en el río Limay. El hombre asegura que dos están en funcionamiento: "Teníamos una sola prendida pero la semana pasada sumamos otra. La tercera anda, pero no la prendemos porque el caño para impulsarla, puede transportar el agua de dos como máximo". Al otro lado, todo está preparado para instalar tres bombas más que nunca llegaron.

Al subir una pequeña loma está el canal en el que cae el agua. Parece caudaloso, pero a medida que avanza se divide: parte del agua va a las chacras de la margen derecha del arroyo Picún Leufú y otra parte a la izquierda. Contra las chacras de estos últimos pasa el canal, lleno de yuyos, casi plano y seco. Tranqueras adentro, el maíz y la alfalfa sedientos se secan y una guerra de todos contra todos, se desata por el agua.

A Omar Echemendi el año pasado le tocó una de las misiones más difícil de esa zona: ser tomero. Cuenta que finalmente se cansó de pelear y decidió dejarlo, como también está abandonando la alfalfa: "Una sola vez este año regué con el agua de La Picasita. Es como si te estuvieras ahogando y te tiran un salvavidas de plomo. Ahora estoy haciendo maíz, porque alfalfa no se puede, la sembrás y la perdés. Se va la plata y el trabajo".

Para Gustavo Príncipe este no es el peor año, porque hubo agua en el arroyo y llevan 30 milímetros de lluvia. Cuando escucha la palabra Picasita responde "está todo mal, la obra fue costosa y no dio resultado. Cuando hay que empezar a regar no hay caudal. Regamos cada 40 y 50 días".

Mientras hay agua de deshielo en el arroyo los productores subsisten. Norberto Guzmán dice que los consorcios se manejan como pueden. "El consorcio de riego, tampoco tiene salida. Las deudas son terribles, nadie paga, entonces no se puede limpiar los canales. Y tierras abajo, donde hay agua hay sal. "Allá pueden regar cuando quieren, pero no está el drenaje hecho, entonces comienza a florecer el salitre y a secar la alfalfa", contó Norberto y agregó que "la alternativa es el desagüe, que nunca se hizo. Se hizo todo de apuro cuando sacaron la villa vieja y todo quedó mal", se lamenta.

Al fondo del camino Benjamín Otati y irlandés Heriberto Kelly trabajan en la chacra. Allí el chorro de agua de La Picasita perdió la fuerza y para solucionarles el problema les instalaron otra bomba. "Si largan más agua los canales tampoco dan abasto porque las obras son chicas y se revientan los canales", contaron. Para chacareros, peones o regadores, hay una solución, mejor que la que hace treinta años les brindó la provincia. "Dinamitar el cerro y que el agua llegue por declive debería ser la solución, pero son como 70 km y es caro. El gobierno si se pone la puede hacer. Habría más tierra productiva y cambiaría la vida de la gente", acordaron.