Piedra OnLine

miércoles, 27 de enero de 2016

Víctima de un marido violento: "Si no me escapaba me iba a matar"

Ángela huyó de su marido que la tenía secuestrada en Nueva Esperanza. En plena huída un hombre la delató y pudo zafar gracias a la ayuda de otras mujeres.

Por Laura Loncopan Berti lauraloncopan@rionegro.com.ar


NEUQUÉN
(AN).- "¿Sabés cuánto tiempo estuve buscando un agujero para poder escaparme?", dijo Ángela Garro, la mujer que corrió sin mirar para atrás el jueves 21 de enero cuando su pareja Jorge García trató de meterla por la fuerza en el camión y llevarla a la casa de Colonia Rural Nueva Esperanza.

Esa mañana el hombre, de 36 años, fue a una ferretería en Ciudad Industrial, junto a la joven, de 29, y la más pequeña de sus seis hijos. "Él me miraba del camión constantemente, presentía que me iba a ir. Dudé muchas veces. Las ganas de irme eran terribles. Lo que pasa es que siempre le tuve miedo. Al pasar los años fue volviéndose más agresivo", afirmó Ángela.

García ejercía violencia de género contra ella de forma sistemática y hacía unos cinco meses que la tenía a su merced. Lo denunció, pero no logró respuestas efectivas del Estado.

La joven tiene 29 años y se considera una "mujer fuerte". Pide que la ayuden para poder vivir tranquila con sus hijos.


En la ferretería, Ángela vio la oportunidad y la tomó. Ante un descuido de García, abrió la puerta del acompañante, agarró fuerte a su hija, y corrió. Vio una verdulería cerca y la utilizó como refugio. Le pidió ayuda al hombre que estaba en el local: "Llame a la policía porque mi marido me quiere matar". Al ratito apareció García: el verdulero le había avisado. Solidaridad de machos, le dicen, los que se creen que son "el capitán del barco".

"Me agarró, me sacó a la rastra. Yo tenía a mi nena. Lo miraba al tipo y le decía 'haga algo'. Lo único que me dijo fue: 'Pero es tu marido'".

Ángela se resistió hasta que una señora vino en su auxilio. "Sororidad", le dicen las feministas al reconocimiento mutuo y apoyo entre mujeres. "Gracias a ella yo me zafo de los brazos de él, porque él pierde fuerza. Entonces salgo corriendo a la ruta, me caigo. Sabía que tenía que irme. Cruzo la ruta, no venía ningún auto. Me meto al patio de una casa. Salto para otra casita. Me agarran los perros la pierna derecha. Le meto la mano en la boca para sacármelo. Antes que salte me abre la puerta Mónica".


Señora, ayúdeme, me anda buscando mi marido para matarme.

Ángela entró y se escondió debajo de la cama, en la casa de Mónica.

-Quedate tranquila, quedate ahí, no te va a pasar nada.



García tocó la puerta enseguida. "¿No vio una mujer corriendo?", le preguntó a Mónica. Y ella lo negó. "No me mandó al frente", remarcó la joven. Otro acto de sororidad.

Cuando vino la policía y la llevaron al hospital Heller, Ángela recibió su primer control de embarazo. Espera su séptimo hijo. Está de 17 semanas. "Prefería morirme en el intento que vivir así", dijo.