Piedra OnLine

domingo, 10 de abril de 2016

Está seca la megaforestación de Picún Leufú

El inicio fue financiado por el Iadep.Los árboles se encuentran sin riego artificial.

PICÚN LEUFÚ (AN).- El viento azota las ramas secas de lo que supo ser el bosque artificial de álamos a orillas del lago Ezequiel Ramos Mexía. Todo está seco, sin vida, los troncos de los ejemplares que fueron plantados hace poco menos de dos décadas parece que hacen fuerza para asirse de la acequia donde hace mucho tiempo supo pasar agua que le había dado vida al lugar hace 20 años.

Está ubicado a unos kilómetros hacia el sur por la Ruta Nacional 237 en una franja de 4 kilómetros de largo por un ancho variable en función de la orilla del lago artificial que embalsa la represa El Chocón. Es una muestra lamentable de la suerte que tienen los proyectos de "reconversión productiva" que se declama desde el discurso político para que sirva de opción a la cultura del campamento que se adueña de la explotación petrolera y gasífera.

El proyecto de plantación de álamos lo inició en 2003 la empresa MAM SA cuyos capitales eran de origen español con un crédito del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo. Pretendía producir madera en unas 400 hectáreas en las que se llegó a plantar, en etapas, unos 200.000 ejemplares. El Iadep no informó a este diario sobre la situación en la que se encuentra el crédito y este diario publicó que hubo un diferendo judicial en torno a honorarios de abogados cuando la firma traspasó la plantación a otra empresa.

"Siempre nos llamó la atención que el riego se produjera desde abajo hacia arriba, con un costo altísimo y una vez que hubo una bajante extraordinaria del lago, la bomba que estaba sumergida quedó expuesta", contó un antiguo poblador de Picún quien aseguró que hace por lo menos dos años que no observa movimiento en la forestación y que la última vez habían fertilizado.

Con bombas

La forestación se hizo a orillas del lago, sobre la planicie en desnivel. El agua era llevada desde el lago con poderosas bombas que distribuían el agua por una serie de canales y acequias por el predio. Los álamos que están más cerca de la orilla parece que se resisten a secarse porque la semana que pasó todavía tenían hojas. Las decenas de filas que dan hacia la ruta y que reciben en forma directa el impacto del viento no tenían signos de vida, inclusive las tradicionales hormigas podadoras también acompañaron la decisión humana porque abandonaron sus hormigueros.

Además del viento, el costo que significa llevar agua hacia arriba, no manejar los niveles de lago, se corría el riesgo de los aluviones, aunque el movimiento de suelos parecía frenar el avance del agua desde el oeste hacia el lago. Es que la firma que encaró el emprendimiento ya contaba con experiencia pero en zonas de valles donde los imponderables estaban bajo manejo.

La producción maderera iba a alimentar la planta que tenía en el Parque Industrial que ahora tiene un grupo de expetroleros que incursionaron en el mercado maderero para abastecer a la industria frutícola.

Las 600 hectáreas de forestación están en un punto equidistante entre la ciudad de Picún Leufú en inmediaciones de lo que conoce como Cabo Alarcón.