Piedra OnLine

jueves, 5 de mayo de 2016

El sector petrolero perdió 3.200 empleos en el último año

El dato se desprende de las estadísticas del Ministerio de Trabajo de Nación. Para los gremios, no hay despidos masivos pero sí retiros voluntarios. Por la caída de obras, hay 600 obreros menos.
En apenas un año, el sector petrolero destruyó unos 3.200 puestos de trabajo en todo el país. El número surge del último informe publicado por el Ministerio de Trabajo de la Nación, la única estadística pública disponible sobre el tema, ya que el Indec no actualiza está información desde fines de la gestión kirchnerista.

Según el estudio, el sector denominado Minas y Canteras –que incluye en su gran mayoría a trabajadores petroleros– eliminó 3.220 puestos de empleo entre febrero del año pasado y el mismo mes de este año. Si se sigue la línea histórica de puestos en el sector (ver cuadro) se observa que el demanda venía en ascenso en el sector de la mano del desarrollo de Vaca Muerta, pero arrancó una fuerte caída a principios de 2015 que nunca se detuvo.

Sin embargo, casi la mitad de esos puestos, unos 1.500, se perdieron desde diciembre pasado, lo que da cuenta de una compleja aceleración atada no sólo a la caída del petróleo sino también al frente interno de la economía.

Según el titular del sindicato de petroleros, Guillermo Pereyra, “no hay despidos compulsivos” en el sector. El gremialista atribuyó los números a “despidos hormiga” en distintas empresas y sobre todo a los arreglos de retiros voluntarios a los que se acogieron varios trabajadores en el último tiempo. “A a veces las empresas ofrecen 800.000 o un millón de pesos y la gente prefiere agarrar”, indicó.

También atribuyó el número a la caída de equipos y servicios que se vieron resentidos por esa menor actividad como el de transporte.

A su vez, recordó que hay 1.200 trabajadores que están en sus casas, sin tareas, dentro del esquema preventivo de crisis que se acordó con las petroleras. Ese acuerdo vence en pocos días y habrá que volver a negociarlo, algo que se anticipa difícil ante la reticencia gremial.

La otra explicación para la caída de puestos de empleo es el recorte de personal no agremiado o fuera de convenio que sufre la actividad desde principios de año pasado. Firmas como YPF, Chevron, y PAE o compañías de servicios más chicas como OPS y Exterran desvincularon personal administrativo por ejemplo.

El otro rubro afectado por la caída de la actividad es la de la construcción nucleada en Uocra. La estadística oficial no discrimina por ramo, pero da cuenta de una destrucción de 27.000 empleos en el sector, la mayoría vinculado a la construcción de obra pública y privada.

Sin embargo, la caída de proyectos petroleros como gasoductos o estaciones también los afectó. Según el titular de la Uocra en Neuquén, Víctor Carcar, se perdieron unos 600 puestos de empleo vinculados al sector.

En su mayoría son trabajadores de grandes contratistas como Milicic, Contreras u Oil que terminaron obras y no pudieron arrancar nuevas. El freno en la actividad dejó en suspenso distintos proyectos que estaban planificados para este año.

Desde que arrancó con fuerza la explotación de Vaca Muerta en Loma Campana, el ritmo de obras fue incesante. Muchas empresas sumaron personal e incluso hubo algunas que se “engordaron” para poder participar de las millonarias licitaciones lanzadas por las petroleras.

Cuando la crisis empezó a apretar, muchas de ellas optaron directamente por despedir personal.

Incentivos y promesas

Aunque a un ritmo lento en comparación con el resto del mundo, el sector petrolero argentino expulsa mano de obra en todo el territorio. Pero ese ritmo cansino obedece a los generosos incentivos que se otorgan a nivel nacional.

Desde hace más de un año, el país posee un precio diferencial más alto para el petróleo, que llegó a duplicar su cotización internacional. El barril criollo, sumado a la devaluación, explican por qué subió un 10% la nafta el pasado domingo. Sin embargo, pese a ese subsidio que aportan los automovilistas cada vez que cargan combustible, todavía se pierden puestos de empleo.

Lo que la estadística oficial aún no mide es el impacto de la suba del precio del gas en boca de pozo. El fluido prácticamente se duplicó, engordando en la misma proporción la caja de las empresas.

Se espera que recién este mes alrededor de una decena de equipos se sume a los yacimientos gasíferos en la Cuenca Neuquina.

Pero mientras la situación parece estabilizarse en Neuquén, se complica seriamente para las cuencas del sur, sobre todo la del Golfo. Allí, los trabajadores encabezados por Jorge “Loma” Ávila irán al paro el próximo viernes en reclamo de que PAE cumpla con la promesa de levantar equipos.

La discusión de fondo es por el pago de subsidios adeudados por el gobierno nacional. La empresa ya recibe una compensación de 10 dólares por barril de Escalante exportado además de la devolución de un porcentaje por utilizar un puerto patagónico.