Piedra OnLine

domingo, 11 de septiembre de 2016

Están ingresando al Estado neuquino 14 empleados por día













Los salarios estatales históricamente han sido un tema sin solución para las administraciones provinciales.

La falta de gestión de las últimas décadas, sumada al manejo demagógico de las cuentas públicas y las indefiniciones para poder reordenar el funcionamiento del Estado, terminaron por conformar superestructuras cargadas de empleados con un impacto negativo en los presupuestos de los gobernadores.

El caso neuquino no queda fuera de este esquema: la masa salarial absorbió algo más de 11.000 millones de pesos en los primeros seis meses del año. La cifra representa un salto interanual del orden del 24%. Un valor creciente en términos nominales aunque se encuentra lejos del nivel de precios consolidado en este período.

Si bien en los últimos años la suba promedio de la masa salarial se ubicó en torno al 42% anual, desde su asunción la administración Gutiérrez logró desacelerar fuertemente la tasa de crecimiento de esta partida que venía con una inercia complicada.


El golpe al bolsillo del empleado público neuquino se hizo sentir durante el 2016. A la desaceleración mencionada hay que agregarle la vertiginosa suba de precios que terminó completando la caída de su poder adquisitivo. Estadísticas oficiales muestran que en el período junio 2011- junio 2015 la inflación se ubicó en promedio en torno al 25% anual, mientras que en los últimos doce meses cerró por arriba del 38%.

“Pese a estas correcciones, los salarios se llevaron cerca del 70% del total de los ingresos corrientes (fondos afectados al funcionamiento del Estado) durante el primer semestre del año”, confió un importante funcionario por los pasillos de Economía. Durante el 2015 ese indicador había llegado al récord del 73%; un año electoral que dio para todo, inclusive dar rienda suelta a las erogaciones (ver infograma adjunto).

Tradicionalmente los altos niveles de gasto corriente, representados en este caso especialmente por los salarios, condicionan las inversiones en infraestructura. De ahí también las bajas partidas de ejecución de obra pública que viene registrando la Provincia en todos estos últimos años.

Las causas

La masa salarial de la Provincia está compuesta por dos variables: haberes y cantidad de empleados. Para que esta crezca se pueden dar tres escenarios: que aumenten sólo los salarios, que se incremente sólo la planta de personal o ambas al mismo tiempo, que es lo que tradicionalmente ocurre.

Al cierre del primer semestre de este año la cantidad de empleados públicos provinciales alcanzó la cifra de 65.558 trabajadores. El dato a resaltar es que en los últimos diez años la administración tomó 18.242 nuevos empleados públicos. Es decir que ingresaron un promedio de casi ocho por día hábil. Para tener una referencia del número de que estamos hablando, la mayor empresa de la Argentina, la petrolera YPF, hoy cuenta en su planta con poco menos de 20.000 trabajadores.

En los últimos doce meses esta tendencia no sólo no se frenó sino que se profundizó. Es así que en las oficinas estatales aterrizaron entre junio del año pasado y el mismo mes de este año 3.345 nuevos empleados, cifra que representa incorporaciones a una tasa de 14 trabajadores por cada día hábil.

Donde sí se produjo un fuerte ajuste fue en el tema del bolsillo. El salario promedio del empleado público creció en el período bajo análisis sólo el 18% contra una suba de precios, según la Dirección de Estadística de Neuquén, de algo más del 38%. Es decir que, siempre hablando de promedios, perdió 20 puntos porcentuales de su poder adquisitivo en los últimos doce meses.

Necesidades


Sin lugar a dudas el rol de los empleados públicos como asalariados y su contraparte como prestador de servicios a la comunidad neuquina deberán ser revisados en la presente y futura gestiones gubernamentales.

Contar con un Estado que no brinde seguridad, salud y educación adecuadas, es un tema pendiente de todo el arco político provincial.

La reestructuración del Estado es esencial para lograr este perverso escenario. Y cuando se habla de reestructuración no significa el despido de empleados sino sencillamente la mejor utilización de un recurso tan importante como es el trabajador público.