Piedra OnLine

sábado, 8 de agosto de 2015

Una "Vaca Muerta" escondida en el golfo San Matías

Investigadores de la UNC buscan crear un enorme lago artificial para generar electricidad.

Por roberto aguirre robertoaguirre@rionegro.com.ar 


¿Y si las cálidas aguas del golfo San Matías encerraran el secreto para abastecer la mitad del consumo energético de Argentina? Lo que en principio parece una fantasía podría convertirse en una realidad. Un grupo de investigadores de la Universidad del Comahue estudia comunicar el mar con las salinas del Bajo del Gualicho, a través de una serie de canales y túneles que partirían desde algún lugar a definir en cercanías de San Antonio Oeste. Así, con la diferencia de nivel que provocan las mareas, podría generarse electricidad a través de una serie de turbinas colocadas en esas excavaciones artificiales.

Se trata de una gigantesca albufera, como se conoce a los lagos de agua salada conectados con el mar. El vaivén de agua, según calculan los expertos, podría generar en el apogeo del proyecto entre 7.000 y 10.000 megawatts de potencia, es decir entre un tercio y la mitad de la demanda total del país. Es el triple de lo genera Yacyretá y equivale a ocho represas de El Chocón.

Para que semejante obra de infraestructura sea posible, hacen falta al menos 40.000 millones de dólares, un monto muy elevado, pero que podría ser competitivo en el mercado de la hidroelectricidad. El costo del MW instalado rondaría así los cuatro millones de dólares. El de Chihuido, por caso, se ubicará en los tres millones.

El impacto ambiental, social y económico también sería enorme. Pero para eso falta. Los especialistas ya tienen cerrados los aspectos técnicos y trabajan para afinar el proyecto, que ya tiene un aval del gobierno rionegrino y que despertó mucho interés en los pasillos de la Secretaría de Energía de la Nación.

"Nosotros no estamos en contra del desarrollo de Vaca Muerta. Lo que proponemos es una opción para que se deje de quemar gas", bromea Carlos Labriola, ingeniero e investigador de la UNC. Junto con sus colegas Ariel Marchegiani y Orlando Audisio probaron la factibilidad mecánica del proyecto, cuya idea primigenia salió de la cabeza de un geógrafo, Luis Bertani. En un pequeño cuarto de dos por dos, con una ventana que da a la barda, los cuatro expertos se entusiasman cuando hablan de su idea. Allí, en una repartición perdida de la universidad que oficia de laboratorio, se escribe un proyecto que podría cambiar para siempre la matriz energética de la Argentina.

"En la Patagonia existen dos condiciones que, juntas, la convierten en un lugar único en el mundo. Por un lado, hay grandes bajos en zonas cercanas al océano. Por el otro, se registran ciclos de mareas de siete metros", explica Bertani. El primer lugar detectado fue las salinas del Gualicho, aunque también hay escenarios similares cerca de Puerto San Julián, en Santa Cruz.

La unión entre esos bajos y el mar se hará a través de canales, que se convertirán en túneles donde el terreno se eleva y que recorrerán unos 25 kilómetros. En la boca de toma y dentro de ese camino artificial se colocarán una serie de turbinas bulbo y otras hidrocinéticas para generar electricidad. El artífice de todo esto será el mar a través de sus variaciones naturales: cuando suba, el agua se dirigirá hacia el lago artificial de la salina. Cuando baje, retornará al océano. En ambas direcciones será turbinada y convertida en energía.

Para el óptimo manejo de los caudales, se diseñó una serie de compuertas que permitirían conseguir el mejor rendimiento de las turbinas.

Se calcula que podrían pasar por los túneles 8,27 kilómetros cúbicos de agua, es decir 8,2 billones de litros. Alcanzan para llenar 3,5 millones de piletas olímpicas.

El caudal promedio estimado para cada ciclo podría rondar los 361.000 metros cúbicos por segundo. Es 300 veces más agua que la trajo el Limay en su crecida de la semana pasada.

La idea es que en la primera conexión se llene la depresión natural de las salinas del Gualicho hasta la cota cero. El lago que se generaría sería dos veces superior al de El Chocón, uno de los espejos artificiales más grandes del continente.

Según los especialistas, no existen en el mundo antecedentes de un proyecto de este tipo, a través de túneles. Sí hay experiencias de generación mareomotriz a partir de albuferas artificiales, pero todas generadas con la construcción de terraplenes que le ganan terreno a la costa.

Uno de los proyectos más emblemáticos es el de La Rance, en Francia. Desde hace más de 50 años produce unos 240 MW de potencia con sus 24 turbinas.

Parte del grupo de estudio visitó las instalaciones, sobre todo para ver cómo se administra el caudal de agua. No es un tema menor. La imprevisibilidad del mar más el recorrido que debe hacer el agua hasta llegar al lago suman una enorme complejidad para tipificar cómo se comportará el recurso. En eso andan por estas horas, a partir de diversos modelos.

Impactos

Pero, claro, semejante obra de infraestructura no será inocua.

Para empezar, habría que considerar el fin (total o parcial) de la explotación de sal en el Bajo del Gualicho. Del mismo modo, las excavaciones moverán miles de toneladas de tierra y roca que habrá que reubicar, con su consecuente impacto ambiental. Hay otros dos ingenieros en el grupo que estudian específicamente estos pormenores: Isabel Ferraris y Daniel de la Canal.

Pero no todo impacto será negativo. Una obra de este tipo generaría miles de puestos de empleos, "casi tantos como los habitantes de San Antonio Oeste", se entusiasma Labriola.

A su vez, la creación de un megalago podría sumar un nuevo atractivo turístico a la zona. Otro grupo de geógrafos y especialistas en turismo entre los que se encuentran Paloma Martínez, María de los Ángeles Tesoniero y Matías Caso trabajan sobre el tema.

Los expertos tampoco descartan la posibilidad de que pueda practicarse la pesca. Es que, calculan, la gran cantidad de sal del lugar se asentará en el fondo del lago y esto permitiría la vida marina en el lugar.

Detrás del proyecto hay también un interés político: poner en valor el mar Argentino, una necesidad en un país con vastas costas sin aprovechar.

Será el tiempo y el trabajo los que demostrarán, en el largo plazo, si este proyecto es viable.