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martes, 26 de mayo de 2009

El notro.-


» Sociedad

Un símbolo de la cordillera, de gran valor ecológico


El notro, también conocido como fosforito, ciruelillo, (firebush, en inglés), es un Ôrbol endémico de los bosques templados australes de Argentina y Chile. Especies de este tipo, ademÔs de otorgar identidad a nuestra región, son muy útiles en materia de conservación.

El notro (Embothrium coccineum), según el tipo de ambiente en que se desarrolla, es un arbusto (de 2 a 5 metros de altura) o un arbolito (de hasta 18 metros de altura) de corteza lisa -rojo grisÔcea- y hojas alternas, variables en tamaño.
Pertenece a la familia botƔnica de las ProteƔceas, en la que tambiƩn se encuentran otras especies como el radal (Lomatia hirsuta), el fuinque (Lomatia ferruginea) y el avellano (Gevuina avellana).
En la Argentina, se distribuye a lo largo de un extenso gradiente latitudinal -desde el lago Ƒorquinco (provincia de NeuquĆ©n; 39Āŗ latitud Sur) hasta Tierra del Fuego (55Āŗ latitud Sur)- y altitudinal -hasta los 1.200 metros de altura. Puede, asimismo, desarrollarse con Ć©xito en una gran variedad de ambientes: desde terrenos anegados (turberas) hasta suelos arenosos de la estepa cercana a la zona cordillerana.
En la mayorƭa de los lugares en que habita, este arbolito pierde sus hojas al iniciarse el otoƱo. Estas son alargadas, de color verde brillante en la cara superior y mƔs claras en la cara inferior.
El notro florece entre noviembre y enero y fructifica hacia fines del verano. Sus flores
-de color rojo escarlata (de allĆ­ su nombre “coccineum”)- son grandes, tubulares y se agrupan en racimos terminales. Por su color, su forma y porque secretan gran cantidad de nĆ©ctar, las flores de notro son muy atractivas para las aves, en especial para el ColibrĆ­ RubĆ­ (Sephanoides sephaniodes).
El fruto es un folƭculo leƱoso cuyas valvas contienen algunas semillas castaƱas y aladas, que son dispersadas por el viento.
Se considera que el notro es una especie “pionera”. Resiste la sequĆ­a, soporta muy bajas temperaturas y requiere alta luminosidad para desarrollarse. Estas caracterĆ­sticas hacen que sea capaz de colonizar sitios donde han ocurrido incendios o avalanchas o que han sido abiertos por actividades humanas como la tala o la ganaderĆ­a.

Podemos decir, entonces, que especies nativas como el notro –ademĆ”s de caracterizar a la región andina- son muy Ćŗtiles pues nos ayudan a recrear paisajes previos (destruĆ­dos por catĆ”strofes naturales o actividades antrópicas) y porque proporcionan alimento a algunas especies de aves cuyos hĆ”bitats han sido fragmentados o deteriorados.

Sonia Elibeth Rivas
E mail festucapallescens@yahoo.com.ar

En el aƱo 2000, a propuesta del Servicio Forestal Andino de San Carlos de Bariloche, la CĆ”mara de Diputados de la provincia de RĆ­o Negro declaró el notro como “Flor Andina”.
¿Cómo obtenemos plantas de notro?
Para lograr que ejemplares de notro prosperen favorablemente en los jardines de la zona cordillerana hay que simular las condiciones ambientales naturales.
A fines de Febrero o principios de Marzo, se colectan las semillas y se guardan en bolsas de papel, en lugar seco y fresco.
A fines de Julio, aproximadamente, se llena una bolsa plƔstica con arena, se agregan las semillas y se humedece la muestra con agua.
La bolsa cerrada se coloca en la heladera, a una temperatura de 4 o 5Āŗ, durante 45-50 dĆ­as.
A fines de Septiembre o principios de Octubre, se realiza la siembra, utilizando una mezcla de dos tercios de tierra negra y un tercio de arena.

Diferentes usos de la especie
El notro se cultiva como especie ornamental (en San Carlos de Bariloche embellece la calle Angel Gallardo).
La madera de notro tiene alto valor comercial, siendo frecuentemente utilizada en construcción y elaboración de artesanías.
Sus hojas y corteza se utilizan con fines medicinales para el dolor de muelas y como cicatrizante de heridas.
El decoctado de las flores se usa para teƱir lanas o telas de color rosado.
BibliografĆ­a consultada
Konrad Naumann E. y Naumann M.; 1995; “Flores de Bariloche”.
Brion, C., Puntieri, J., Grigera, D., Calvelo, S.; 1998; “Flora de Puerto Blest”.
Mathiasen, P., Rovere, A., Souto, C., PrĆ©moli, A,; 2005; “La flor andina de RĆ­o Negro”.
Rovere, Adriana; 2006; “Cultivo de Plantas Nativas Patagónicas: Ɓrboles y Arbustos”.

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