Por: Eleonora Gosman, desde San Pablo
Roberto Micheletti, presidente de Honduras, le exigió esta noche al brasileƱo Lula da Silva que entregue al presidente depuesto Manuel Zelaya, refugiado desde media tarde en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. El canciller Celso Amorim habĆa declarado, poco antes, que Zelaya "estĆ” ahora bajo la protección de Brasil". Poco antes de las 16 horas (de Brasilia, que coincide con la de Buenos Aires), Amorim "se enteró" que Zelaya habĆa llegado "por sus propios medios" segĆŗn dijo, a la representación diplomĆ”tica. Pero lo cierto es que Amorim despuĆ©s de darse por informado se comunicó de inmediato con Lula da Silva quien en ese momento estaba en vuelo rumbo a Nueva York.
Luego de hablar con Lula, Amorim lo llamó a Zelaya y le dio la "bienvenida a territorio brasileño". Instantes después se comunicó con Miguel Insulza, secretario general de la OEA, y le solicitó que velara por la seguridad de la sede diplomÔtica brasileña. Micheletti sostuvo ya entrada la noche: "Hago un llamado al gobierno de Brasil para que respete la orden judicial dictada contra el señor Zelaya, entregÔndolo a las autoridades competentes de Honduras".
Incluso Micheletti llegó a "responsabilizar" a Brasil por cualquier acto de violencia que pueda suceder en la sede de la embajada de Brasil en Tegucigalpa. En conversación con periodistas brasileƱos, el canciller Celso Amorim confirmó su diĆ”logo con Zelaya y su felicitación por el retorno del presidente depuesto a la capital del paĆs. Negó, como era obvio, que Brasil haya participado en el proceso de retorno.
No obstante hubo seƱales previas del gobierno brasileƱo de que algo estaba por suceder. El jueves y viernes pasado, Brasil tomó varias medidas para extremar el aislamiento del gobierno de facto en Honduras. Por ejemplo, pasó a exigir visas a los ciudadanos hondureƱos para su ingreso a Brasil, cancelando el acuerdo de libre circulación que mantenĆa hasta ahora. Luego de esto, dio por terminado todo tipo de ayuda y cooperación que aĆŗn restaba como remanente de las primeras medidas punitivas adoptadas por este paĆ
Luego de hablar con Lula, Amorim lo llamó a Zelaya y le dio la "bienvenida a territorio brasileño". Instantes después se comunicó con Miguel Insulza, secretario general de la OEA, y le solicitó que velara por la seguridad de la sede diplomÔtica brasileña. Micheletti sostuvo ya entrada la noche: "Hago un llamado al gobierno de Brasil para que respete la orden judicial dictada contra el señor Zelaya, entregÔndolo a las autoridades competentes de Honduras".
Incluso Micheletti llegó a "responsabilizar" a Brasil por cualquier acto de violencia que pueda suceder en la sede de la embajada de Brasil en Tegucigalpa. En conversación con periodistas brasileƱos, el canciller Celso Amorim confirmó su diĆ”logo con Zelaya y su felicitación por el retorno del presidente depuesto a la capital del paĆs. Negó, como era obvio, que Brasil haya participado en el proceso de retorno.
No obstante hubo seƱales previas del gobierno brasileƱo de que algo estaba por suceder. El jueves y viernes pasado, Brasil tomó varias medidas para extremar el aislamiento del gobierno de facto en Honduras. Por ejemplo, pasó a exigir visas a los ciudadanos hondureƱos para su ingreso a Brasil, cancelando el acuerdo de libre circulación que mantenĆa hasta ahora. Luego de esto, dio por terminado todo tipo de ayuda y cooperación que aĆŗn restaba como remanente de las primeras medidas punitivas adoptadas por este paĆ
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