"La mejor manera de crear un delincuente adulto es meterlo preso de chico" - Piedra OnLine

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lunes, 11 de enero de 2010

"La mejor manera de crear un delincuente adulto es meterlo preso de chico"

BARONESA VIVIEN STERN, EXPERTA BRITƁNICA EN SISTEMAS CARCELARIOS: "La mejor manera de crear un delincuente adulto es meterlo preso de chico"
La britÔnica Vivien Stern, integrante de la Comisión Parlamentaria de Derechos Humanos, estuvo en la Argentina. Considera que es mejor gastar dinero en educación y preparación laboral que en cÔrceles.

"La evidencia sugiere que la mejor manera de producir un delincuente violento adulto es meterlo preso cuando es chico. El índice de fracaso de las instituciones juveniles es espectacular. Es muy improbable que la solución sea la cÔrcel y, dado que las cÔrceles cuestan dinero, parecería mejor gastar ese dinero en educación y en preparación laboral".

Así opina la baronesa Vivien Stern (CBE), miembro de la Comisión Parlamentaria sobre Derechos Humanos, quien recientemente visitó el país en el marco de un proyecto de la Embajada BritÔnica con el Centro Internacional de Estudios Carcelarios en Londres y dos ONG argentinas -CELS y ADC- que tiene como objetivo apoyar el desarrollo de un monitoreo independiente de los lugares de detención. "Hay un nuevo tratado de las Naciones Unidas que apunta a la prevención de la tortura, y la manera en que busca prevenirla es que en todos los lugares donde hay personas que estÔn restringidas, detenidas, sean accesibles, abiertos a la inspección independiente. El Reino Unido y la Argentina, mÔs o menos por la misma época, firmaron este tratado de las Naciones Unidas. Se trata de intercambiar experiencias sobre cómo se hace la implementación a nivel de país de este tratado", explicó a la Red de Diarios en Periodismo Social la experta en sistemas carcelarios, quien ademÔs tiene una banca en el Senado britÔnico y forma parte de varias entidades académicas internacionales sobre temas penales y penitenciarios.

-Usted ya visitó la Argentina en instancias anteriores, ¿quĆ© opinión le merecen las cĆ”rceles de nuestro paĆ­s?

-Podría decir que las cÔrceles argentinas enfrentan problemas que son los mismos que se ven en muchas partes del mundo, no es que haya algo que sea singularmente argentino: hacinamiento, sobrepoblación, falta de recursos para una buena atención sanitaria, falta de recursos para poder tener personal mÔs capacitado...

-¿El nuestro es copia de algĆŗn otro modelo de sistema penitenciario?

-En general los sistemas penitenciarios son bastante parecidos a nivel regional. En AmƩrica Latina lo que se ve en general es una tendencia a un rƩgimen militarizado con niveles muy altos de violencia. Los niveles de violencia en la Argentina, por lo que tengo entendido, son mƔs bajos que, por ejemplo, en Brasil, pero no dejan de ser un serio problema en todos los sistemas penitenciarios de AmƩrica Latina, es demasiada la gente que muere.

-En la Argentina hubo un crecimiento de casi el 80% en la población carcelaria en los Ćŗltimos 10 aƱos. Y otro dato particular es que el 75% de los presos no estĆ” condenado. ¿QuĆ© opinión le merece esta situación? ¿Son caracterĆ­sticas que se repiten en otros lugares?

-Ɖsa es otra caracterĆ­stica de la situación latinoamericana. Los juicios tardan mucho tiempo, hay problemas porque los sistemas judiciales son lentos y sospecho que hay problemas con el procedimiento penal. Esto realmente genera injusticia porque la persona que no ha sido sometida a juicio no es culpable de nada.

-¿Fuera de LatinoamĆ©rica sucede lo mismo o es especĆ­fico de la zona?

-Yo creo que esta región se distingue por tener los niveles mÔs altos de población procesada, con prisión preventiva, y lo estoy diciendo de memoria. Cuando uno busca, en internet, países que tengan niveles altos de población carcelaria con prisión preventiva, siempre termina en un país latinoamericano.

-Otra particularidad de la población argentina es que la mayoría de los presos es pobre.

-Eso no es especĆ­fico de la Argentina, es normal.

-¿Y a quĆ© cree que se debe?

-Bueno, es un poquito mÔs complicado. En primer lugar, a que no se pudieron costear un abogado. Segundo, viven, en general, en lugares donde la Policía concentra su energía. Tercero, tienen una vida en la que tienen pocas oportunidades y las opciones ilegales, como puede ser el narcotrÔfico, pueden aparecer como alternativas mucho mÔs atractivas que tener un sueldo con salario mínimo o andar cartoneando. Cuarto, en general los pobres tienen menos acceso a los servicios de salud y por lo tanto las enfermedades mentales como de otro tipo no se detectan o se tratan. No pueden acceder a un doctor o ir a un hospital, pero es fÔcil para ellos ser atrapados por la policía y terminar en la prisión.

-Ahora, en la Argentina, se aprobó bajar la edad de imputabilidad a los 14 aƱos; esto tiene que ser confirmado por Diputados en los próximos meses. Es un pedido desde distintos sectores, con diferentes argumentos; uno de ellos es mejorar la seguridad. ¿Le parece que esto podrĆ­a mejorar efectivamente la seguridad de un paĆ­s? ¿Que mĆ”s gente vaya a la cĆ”rcel estĆ” relacionado con que haya mayor seguridad?

-Ɖsas son dos preguntas. La pregunta dos, si hay evidencia fĆ”ctica que muestre algĆŗn vĆ­nculo entre una mayor población carcelaria y mayor seguridad, no existe evidencia. Se pueden observar datos y ver un grĆ”fico en donde aumentó la población carcelaria y en paralelo aumentó el delito, paĆ­ses donde no ha aumentado la población carcelaria y el delito se mantuvo igual y otros paĆ­ses donde disminuyó. PodĆ©s encontrar prĆ”cticamente de todo, por lo que en realidad no hay datos. En lo que hace a los jóvenes, no quisiera comentar especĆ­ficamente sobre lo que puede ser la situación en la Argentina, prefiero hablar en general. La evidencia sugiere que la mejor manera de producir un delincuente violento adulto es meterlo preso cuando es chico. El Ć­ndice de fracaso de las instituciones juveniles es espectacular. Hay que preguntarse: "Si no estĆ” preso, ¿dónde estarĆ­a?". Si la alternativa es que estĆ© viviendo en la calle y trabajando para un narcotraficante, allĆ­ tambiĆ©n le irĆ” muy mal. Es posible que haya un terrible problema para el que tenga que buscar una solución. Es muy improbable que la solución sea la cĆ”rcel y, dado que las cĆ”rceles cuestan dinero, parecerĆ­a mejor gastar ese dinero en educación y en preparación laboral. Para la sociedad, me parece que eso serĆ­a mejor desde el punto de vista de la seguridad.



Una cÔrcel útil para la sociedad

-¿Cree que hay algĆŗn sistema penitenciario que se acercarĆ­a al ideal?

-Es muy difícil para una persona que la cÔrcel sea un buen lugar. Sin embargo, hay países que tienen políticas para tratar que la cÔrcel sea un lugar tan útil para la sociedad como pueda serlo, por ejemplo Noruega, un país chico donde piensan que la manera de concentrarse en la seguridad de la sociedad es que las cÔrceles funcionen bien. Eso quiere decir unidades chicas, donde los presos siguen teniendo que hacerse responsables de ganarse la vida, de trabajar, de pagarles una compensación del delito a sus víctimas, a sus familias, y con un esquema para que cuando los presos salgan de las cÔrceles se puedan reintegrar. En esta región, en la República Dominicana, un país que sufrió una de las peores dictaduras imaginables, se hizo una reforma muy grande. Estas nuevas cÔrceles podrían considerarse un modelo para América Latina. En este modelo, lo que hicieron fue tomar las cÔrceles una por una, reinventÔndolas. Cada una fue sacada de la órbita policial y militar. Todo el personal que se asignó fue nuevo; capacitaron a personal civil de la sociedad para esta función.

-Entonces, ¿quĆ© rol ocupa el personal que trabaja en una cĆ”rcel?

-Bien, el personal penitenciario es la parte mÔs importante de la cÔrcel porque ellos deciden todo, si te tratan como a un ser humano o como una basura, si vas a tener que pagar para conseguir algo o si se van a seguir las reglas, a qué celda vas... Entonces, la selección del personal penitenciario, la capacitación, la autoimagen del personal, son muy importantes para los presos. Es común que tengan mala capacitación y malos sueldos y que sólo hagan el trabajo porque no consiguieron entrar a la policía. Y esto estÔ totalmente equivocado, porque el personal penitenciario requiere una enorme capacidad si se va a hacer en condiciones de seguridad. O sea que realmente hace falta una enorme capacidad intelectual, porque estamos en el manejo cotidiano de un grupo de personas que no quieren estar ahí y hay que conseguir atravesar el día sin que se generen situaciones de violencia, sin que haya situaciones de suicidio y, con suerte, con algo constructivo. Es una tarea muy demandante y difícil, entonces tienen que recibir un sueldo adecuado y una capacitación profesional y tener una capacidad de carrera, donde puedan llegar a posiciones de liderazgo hasta llegar a controlar todo el sistema. En Inglaterra estamos lejos de eso y probablemente aquí también, pero hay que entender que el trabajo penitenciario es un trabajo profesional de alta exigencia y esto estÔ muy presente en el trabajo del instituto y en el manual que elaboramos.


QuiƩn es Vivien Stern

Vivien Stern es britÔnica, presidenta de la comisión honoraria de reforma penal internacional, miembro de la Asociación del Centro Internacional de Estudios Penitenciarios de la Universidad de Londres y presidenta de una ONG de nombre Penal Reform International (PRI), que estudia formas de mejorar la Justicia penal y el sistema penitenciario en todo el mundo.

Tiene el título de baronesa y una banca en el Senado britÔnico, la CÔmara de los Lores. AdemÔs es autora de diversos libros: "Creando criminales" ("Creating Criminals", editado por Zed, en Londres), "Ladrillos de vergüenza, las cÔrceles en el Reino Unido", "Un pecado contra el futuro, el encarcelamiento en el mundo" y "Creando alternativas a las cÔrceles".

MARIANA ISASI
Red de diarios en Periodismo Social

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