BARONESA VIVIEN STERN, EXPERTA BRITĆNICA EN SISTEMAS CARCELARIOS: "La mejor manera de crear un delincuente adulto es meterlo preso de chico"
La britÔnica Vivien Stern, integrante de la Comisión Parlamentaria de Derechos Humanos, estuvo en la Argentina. Considera que es mejor gastar dinero en educación y preparación laboral que en cÔrceles.
"La evidencia sugiere que la mejor manera de producir un delincuente violento adulto es meterlo preso cuando es chico. El Ćndice de fracaso de las instituciones juveniles es espectacular. Es muy improbable que la solución sea la cĆ”rcel y, dado que las cĆ”rceles cuestan dinero, parecerĆa mejor gastar ese dinero en educación y en preparación laboral".
AsĆ opina la baronesa Vivien Stern (CBE), miembro de la Comisión Parlamentaria sobre Derechos Humanos, quien recientemente visitó el paĆs en el marco de un proyecto de la Embajada BritĆ”nica con el Centro Internacional de Estudios Carcelarios en Londres y dos ONG argentinas -CELS y ADC- que tiene como objetivo apoyar el desarrollo de un monitoreo independiente de los lugares de detención. "Hay un nuevo tratado de las Naciones Unidas que apunta a la prevención de la tortura, y la manera en que busca prevenirla es que en todos los lugares donde hay personas que estĆ”n restringidas, detenidas, sean accesibles, abiertos a la inspección independiente. El Reino Unido y la Argentina, mĆ”s o menos por la misma Ć©poca, firmaron este tratado de las Naciones Unidas. Se trata de intercambiar experiencias sobre cómo se hace la implementación a nivel de paĆs de este tratado", explicó a la Red de Diarios en Periodismo Social la experta en sistemas carcelarios, quien ademĆ”s tiene una banca en el Senado britĆ”nico y forma parte de varias entidades acadĆ©micas internacionales sobre temas penales y penitenciarios.
-Usted ya visitó la Argentina en instancias anteriores, ¿quĆ© opinión le merecen las cĆ”rceles de nuestro paĆs?
-PodrĆa decir que las cĆ”rceles argentinas enfrentan problemas que son los mismos que se ven en muchas partes del mundo, no es que haya algo que sea singularmente argentino: hacinamiento, sobrepoblación, falta de recursos para una buena atención sanitaria, falta de recursos para poder tener personal mĆ”s capacitado...
-¿El nuestro es copia de algĆŗn otro modelo de sistema penitenciario?
-En general los sistemas penitenciarios son bastante parecidos a nivel regional. En AmƩrica Latina lo que se ve en general es una tendencia a un rƩgimen militarizado con niveles muy altos de violencia. Los niveles de violencia en la Argentina, por lo que tengo entendido, son mƔs bajos que, por ejemplo, en Brasil, pero no dejan de ser un serio problema en todos los sistemas penitenciarios de AmƩrica Latina, es demasiada la gente que muere.
-En la Argentina hubo un crecimiento de casi el 80% en la población carcelaria en los Ćŗltimos 10 aƱos. Y otro dato particular es que el 75% de los presos no estĆ” condenado. ¿QuĆ© opinión le merece esta situación? ¿Son caracterĆsticas que se repiten en otros lugares?
-Ćsa es otra caracterĆstica de la situación latinoamericana. Los juicios tardan mucho tiempo, hay problemas porque los sistemas judiciales son lentos y sospecho que hay problemas con el procedimiento penal. Esto realmente genera injusticia porque la persona que no ha sido sometida a juicio no es culpable de nada.
-¿Fuera de LatinoamĆ©rica sucede lo mismo o es especĆfico de la zona?
-Yo creo que esta región se distingue por tener los niveles mĆ”s altos de población procesada, con prisión preventiva, y lo estoy diciendo de memoria. Cuando uno busca, en internet, paĆses que tengan niveles altos de población carcelaria con prisión preventiva, siempre termina en un paĆs latinoamericano.
-Otra particularidad de la población argentina es que la mayorĆa de los presos es pobre.
-Eso no es especĆfico de la Argentina, es normal.
-¿Y a quĆ© cree que se debe?
-Bueno, es un poquito mĆ”s complicado. En primer lugar, a que no se pudieron costear un abogado. Segundo, viven, en general, en lugares donde la PolicĆa concentra su energĆa. Tercero, tienen una vida en la que tienen pocas oportunidades y las opciones ilegales, como puede ser el narcotrĆ”fico, pueden aparecer como alternativas mucho mĆ”s atractivas que tener un sueldo con salario mĆnimo o andar cartoneando. Cuarto, en general los pobres tienen menos acceso a los servicios de salud y por lo tanto las enfermedades mentales como de otro tipo no se detectan o se tratan. No pueden acceder a un doctor o ir a un hospital, pero es fĆ”cil para ellos ser atrapados por la policĆa y terminar en la prisión.
-Ahora, en la Argentina, se aprobó bajar la edad de imputabilidad a los 14 aƱos; esto tiene que ser confirmado por Diputados en los próximos meses. Es un pedido desde distintos sectores, con diferentes argumentos; uno de ellos es mejorar la seguridad. ¿Le parece que esto podrĆa mejorar efectivamente la seguridad de un paĆs? ¿Que mĆ”s gente vaya a la cĆ”rcel estĆ” relacionado con que haya mayor seguridad?
-Ćsas son dos preguntas. La pregunta dos, si hay evidencia fĆ”ctica que muestre algĆŗn vĆnculo entre una mayor población carcelaria y mayor seguridad, no existe evidencia. Se pueden observar datos y ver un grĆ”fico en donde aumentó la población carcelaria y en paralelo aumentó el delito, paĆses donde no ha aumentado la población carcelaria y el delito se mantuvo igual y otros paĆses donde disminuyó. PodĆ©s encontrar prĆ”cticamente de todo, por lo que en realidad no hay datos. En lo que hace a los jóvenes, no quisiera comentar especĆficamente sobre lo que puede ser la situación en la Argentina, prefiero hablar en general. La evidencia sugiere que la mejor manera de producir un delincuente violento adulto es meterlo preso cuando es chico. El Ćndice de fracaso de las instituciones juveniles es espectacular. Hay que preguntarse: "Si no estĆ” preso, ¿dónde estarĆa?". Si la alternativa es que estĆ© viviendo en la calle y trabajando para un narcotraficante, allĆ tambiĆ©n le irĆ” muy mal. Es posible que haya un terrible problema para el que tenga que buscar una solución. Es muy improbable que la solución sea la cĆ”rcel y, dado que las cĆ”rceles cuestan dinero, parecerĆa mejor gastar ese dinero en educación y en preparación laboral. Para la sociedad, me parece que eso serĆa mejor desde el punto de vista de la seguridad.
Una cÔrcel útil para la sociedad
-¿Cree que hay algĆŗn sistema penitenciario que se acercarĆa al ideal?
-Es muy difĆcil para una persona que la cĆ”rcel sea un buen lugar. Sin embargo, hay paĆses que tienen polĆticas para tratar que la cĆ”rcel sea un lugar tan Ćŗtil para la sociedad como pueda serlo, por ejemplo Noruega, un paĆs chico donde piensan que la manera de concentrarse en la seguridad de la sociedad es que las cĆ”rceles funcionen bien. Eso quiere decir unidades chicas, donde los presos siguen teniendo que hacerse responsables de ganarse la vida, de trabajar, de pagarles una compensación del delito a sus vĆctimas, a sus familias, y con un esquema para que cuando los presos salgan de las cĆ”rceles se puedan reintegrar. En esta región, en la RepĆŗblica Dominicana, un paĆs que sufrió una de las peores dictaduras imaginables, se hizo una reforma muy grande. Estas nuevas cĆ”rceles podrĆan considerarse un modelo para AmĆ©rica Latina. En este modelo, lo que hicieron fue tomar las cĆ”rceles una por una, reinventĆ”ndolas. Cada una fue sacada de la órbita policial y militar. Todo el personal que se asignó fue nuevo; capacitaron a personal civil de la sociedad para esta función.
-Entonces, ¿quĆ© rol ocupa el personal que trabaja en una cĆ”rcel?
-Bien, el personal penitenciario es la parte mĆ”s importante de la cĆ”rcel porque ellos deciden todo, si te tratan como a un ser humano o como una basura, si vas a tener que pagar para conseguir algo o si se van a seguir las reglas, a quĆ© celda vas... Entonces, la selección del personal penitenciario, la capacitación, la autoimagen del personal, son muy importantes para los presos. Es comĆŗn que tengan mala capacitación y malos sueldos y que sólo hagan el trabajo porque no consiguieron entrar a la policĆa. Y esto estĆ” totalmente equivocado, porque el personal penitenciario requiere una enorme capacidad si se va a hacer en condiciones de seguridad. O sea que realmente hace falta una enorme capacidad intelectual, porque estamos en el manejo cotidiano de un grupo de personas que no quieren estar ahĆ y hay que conseguir atravesar el dĆa sin que se generen situaciones de violencia, sin que haya situaciones de suicidio y, con suerte, con algo constructivo. Es una tarea muy demandante y difĆcil, entonces tienen que recibir un sueldo adecuado y una capacitación profesional y tener una capacidad de carrera, donde puedan llegar a posiciones de liderazgo hasta llegar a controlar todo el sistema. En Inglaterra estamos lejos de eso y probablemente aquĆ tambiĆ©n, pero hay que entender que el trabajo penitenciario es un trabajo profesional de alta exigencia y esto estĆ” muy presente en el trabajo del instituto y en el manual que elaboramos.
QuiƩn es Vivien Stern
Vivien Stern es britÔnica, presidenta de la comisión honoraria de reforma penal internacional, miembro de la Asociación del Centro Internacional de Estudios Penitenciarios de la Universidad de Londres y presidenta de una ONG de nombre Penal Reform International (PRI), que estudia formas de mejorar la Justicia penal y el sistema penitenciario en todo el mundo.
Tiene el tĆtulo de baronesa y una banca en el Senado britĆ”nico, la CĆ”mara de los Lores. AdemĆ”s es autora de diversos libros: "Creando criminales" ("Creating Criminals", editado por Zed, en Londres), "Ladrillos de vergüenza, las cĆ”rceles en el Reino Unido", "Un pecado contra el futuro, el encarcelamiento en el mundo" y "Creando alternativas a las cĆ”rceles".
MARIANA ISASI
Red de diarios en Periodismo Social
La britÔnica Vivien Stern, integrante de la Comisión Parlamentaria de Derechos Humanos, estuvo en la Argentina. Considera que es mejor gastar dinero en educación y preparación laboral que en cÔrceles.
"La evidencia sugiere que la mejor manera de producir un delincuente violento adulto es meterlo preso cuando es chico. El Ćndice de fracaso de las instituciones juveniles es espectacular. Es muy improbable que la solución sea la cĆ”rcel y, dado que las cĆ”rceles cuestan dinero, parecerĆa mejor gastar ese dinero en educación y en preparación laboral".
AsĆ opina la baronesa Vivien Stern (CBE), miembro de la Comisión Parlamentaria sobre Derechos Humanos, quien recientemente visitó el paĆs en el marco de un proyecto de la Embajada BritĆ”nica con el Centro Internacional de Estudios Carcelarios en Londres y dos ONG argentinas -CELS y ADC- que tiene como objetivo apoyar el desarrollo de un monitoreo independiente de los lugares de detención. "Hay un nuevo tratado de las Naciones Unidas que apunta a la prevención de la tortura, y la manera en que busca prevenirla es que en todos los lugares donde hay personas que estĆ”n restringidas, detenidas, sean accesibles, abiertos a la inspección independiente. El Reino Unido y la Argentina, mĆ”s o menos por la misma Ć©poca, firmaron este tratado de las Naciones Unidas. Se trata de intercambiar experiencias sobre cómo se hace la implementación a nivel de paĆs de este tratado", explicó a la Red de Diarios en Periodismo Social la experta en sistemas carcelarios, quien ademĆ”s tiene una banca en el Senado britĆ”nico y forma parte de varias entidades acadĆ©micas internacionales sobre temas penales y penitenciarios.
-Usted ya visitó la Argentina en instancias anteriores, ¿quĆ© opinión le merecen las cĆ”rceles de nuestro paĆs?
-PodrĆa decir que las cĆ”rceles argentinas enfrentan problemas que son los mismos que se ven en muchas partes del mundo, no es que haya algo que sea singularmente argentino: hacinamiento, sobrepoblación, falta de recursos para una buena atención sanitaria, falta de recursos para poder tener personal mĆ”s capacitado...
-¿El nuestro es copia de algĆŗn otro modelo de sistema penitenciario?
-En general los sistemas penitenciarios son bastante parecidos a nivel regional. En AmƩrica Latina lo que se ve en general es una tendencia a un rƩgimen militarizado con niveles muy altos de violencia. Los niveles de violencia en la Argentina, por lo que tengo entendido, son mƔs bajos que, por ejemplo, en Brasil, pero no dejan de ser un serio problema en todos los sistemas penitenciarios de AmƩrica Latina, es demasiada la gente que muere.
-En la Argentina hubo un crecimiento de casi el 80% en la población carcelaria en los Ćŗltimos 10 aƱos. Y otro dato particular es que el 75% de los presos no estĆ” condenado. ¿QuĆ© opinión le merece esta situación? ¿Son caracterĆsticas que se repiten en otros lugares?
-Ćsa es otra caracterĆstica de la situación latinoamericana. Los juicios tardan mucho tiempo, hay problemas porque los sistemas judiciales son lentos y sospecho que hay problemas con el procedimiento penal. Esto realmente genera injusticia porque la persona que no ha sido sometida a juicio no es culpable de nada.
-¿Fuera de LatinoamĆ©rica sucede lo mismo o es especĆfico de la zona?
-Yo creo que esta región se distingue por tener los niveles mĆ”s altos de población procesada, con prisión preventiva, y lo estoy diciendo de memoria. Cuando uno busca, en internet, paĆses que tengan niveles altos de población carcelaria con prisión preventiva, siempre termina en un paĆs latinoamericano.
-Otra particularidad de la población argentina es que la mayorĆa de los presos es pobre.
-Eso no es especĆfico de la Argentina, es normal.
-¿Y a quĆ© cree que se debe?
-Bueno, es un poquito mĆ”s complicado. En primer lugar, a que no se pudieron costear un abogado. Segundo, viven, en general, en lugares donde la PolicĆa concentra su energĆa. Tercero, tienen una vida en la que tienen pocas oportunidades y las opciones ilegales, como puede ser el narcotrĆ”fico, pueden aparecer como alternativas mucho mĆ”s atractivas que tener un sueldo con salario mĆnimo o andar cartoneando. Cuarto, en general los pobres tienen menos acceso a los servicios de salud y por lo tanto las enfermedades mentales como de otro tipo no se detectan o se tratan. No pueden acceder a un doctor o ir a un hospital, pero es fĆ”cil para ellos ser atrapados por la policĆa y terminar en la prisión.
-Ahora, en la Argentina, se aprobó bajar la edad de imputabilidad a los 14 aƱos; esto tiene que ser confirmado por Diputados en los próximos meses. Es un pedido desde distintos sectores, con diferentes argumentos; uno de ellos es mejorar la seguridad. ¿Le parece que esto podrĆa mejorar efectivamente la seguridad de un paĆs? ¿Que mĆ”s gente vaya a la cĆ”rcel estĆ” relacionado con que haya mayor seguridad?
-Ćsas son dos preguntas. La pregunta dos, si hay evidencia fĆ”ctica que muestre algĆŗn vĆnculo entre una mayor población carcelaria y mayor seguridad, no existe evidencia. Se pueden observar datos y ver un grĆ”fico en donde aumentó la población carcelaria y en paralelo aumentó el delito, paĆses donde no ha aumentado la población carcelaria y el delito se mantuvo igual y otros paĆses donde disminuyó. PodĆ©s encontrar prĆ”cticamente de todo, por lo que en realidad no hay datos. En lo que hace a los jóvenes, no quisiera comentar especĆficamente sobre lo que puede ser la situación en la Argentina, prefiero hablar en general. La evidencia sugiere que la mejor manera de producir un delincuente violento adulto es meterlo preso cuando es chico. El Ćndice de fracaso de las instituciones juveniles es espectacular. Hay que preguntarse: "Si no estĆ” preso, ¿dónde estarĆa?". Si la alternativa es que estĆ© viviendo en la calle y trabajando para un narcotraficante, allĆ tambiĆ©n le irĆ” muy mal. Es posible que haya un terrible problema para el que tenga que buscar una solución. Es muy improbable que la solución sea la cĆ”rcel y, dado que las cĆ”rceles cuestan dinero, parecerĆa mejor gastar ese dinero en educación y en preparación laboral. Para la sociedad, me parece que eso serĆa mejor desde el punto de vista de la seguridad.
Una cÔrcel útil para la sociedad
-¿Cree que hay algĆŗn sistema penitenciario que se acercarĆa al ideal?
-Es muy difĆcil para una persona que la cĆ”rcel sea un buen lugar. Sin embargo, hay paĆses que tienen polĆticas para tratar que la cĆ”rcel sea un lugar tan Ćŗtil para la sociedad como pueda serlo, por ejemplo Noruega, un paĆs chico donde piensan que la manera de concentrarse en la seguridad de la sociedad es que las cĆ”rceles funcionen bien. Eso quiere decir unidades chicas, donde los presos siguen teniendo que hacerse responsables de ganarse la vida, de trabajar, de pagarles una compensación del delito a sus vĆctimas, a sus familias, y con un esquema para que cuando los presos salgan de las cĆ”rceles se puedan reintegrar. En esta región, en la RepĆŗblica Dominicana, un paĆs que sufrió una de las peores dictaduras imaginables, se hizo una reforma muy grande. Estas nuevas cĆ”rceles podrĆan considerarse un modelo para AmĆ©rica Latina. En este modelo, lo que hicieron fue tomar las cĆ”rceles una por una, reinventĆ”ndolas. Cada una fue sacada de la órbita policial y militar. Todo el personal que se asignó fue nuevo; capacitaron a personal civil de la sociedad para esta función.
-Entonces, ¿quĆ© rol ocupa el personal que trabaja en una cĆ”rcel?
-Bien, el personal penitenciario es la parte mĆ”s importante de la cĆ”rcel porque ellos deciden todo, si te tratan como a un ser humano o como una basura, si vas a tener que pagar para conseguir algo o si se van a seguir las reglas, a quĆ© celda vas... Entonces, la selección del personal penitenciario, la capacitación, la autoimagen del personal, son muy importantes para los presos. Es comĆŗn que tengan mala capacitación y malos sueldos y que sólo hagan el trabajo porque no consiguieron entrar a la policĆa. Y esto estĆ” totalmente equivocado, porque el personal penitenciario requiere una enorme capacidad si se va a hacer en condiciones de seguridad. O sea que realmente hace falta una enorme capacidad intelectual, porque estamos en el manejo cotidiano de un grupo de personas que no quieren estar ahĆ y hay que conseguir atravesar el dĆa sin que se generen situaciones de violencia, sin que haya situaciones de suicidio y, con suerte, con algo constructivo. Es una tarea muy demandante y difĆcil, entonces tienen que recibir un sueldo adecuado y una capacitación profesional y tener una capacidad de carrera, donde puedan llegar a posiciones de liderazgo hasta llegar a controlar todo el sistema. En Inglaterra estamos lejos de eso y probablemente aquĆ tambiĆ©n, pero hay que entender que el trabajo penitenciario es un trabajo profesional de alta exigencia y esto estĆ” muy presente en el trabajo del instituto y en el manual que elaboramos.
QuiƩn es Vivien Stern
Vivien Stern es britÔnica, presidenta de la comisión honoraria de reforma penal internacional, miembro de la Asociación del Centro Internacional de Estudios Penitenciarios de la Universidad de Londres y presidenta de una ONG de nombre Penal Reform International (PRI), que estudia formas de mejorar la Justicia penal y el sistema penitenciario en todo el mundo.
Tiene el tĆtulo de baronesa y una banca en el Senado britĆ”nico, la CĆ”mara de los Lores. AdemĆ”s es autora de diversos libros: "Creando criminales" ("Creating Criminals", editado por Zed, en Londres), "Ladrillos de vergüenza, las cĆ”rceles en el Reino Unido", "Un pecado contra el futuro, el encarcelamiento en el mundo" y "Creando alternativas a las cĆ”rceles".
MARIANA ISASI
Red de diarios en Periodismo Social
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