Flotando el Collón Curá - Piedra OnLine

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miércoles, 9 de junio de 2010

Flotando el Collón Curá













por: Jorge López Basavilbaso

El vuelo de LAN dejó a Daniel Traverso, Pablo Montoya y Marcelo Ferrero en el aeropuerto de Neuquén donde se encontraron con otros amigos, Germán Alonso y su hijo Mariano, integrantes también de la aventura iban a protagonizar. Ellos los esperaban con la Ranger lista y lugar para viajar todos con sus equipos a Junín de los Andes.

Para ser fines de abril, la temperatura, salvo los extremos del día, era elevada y los informes previos hablaban de ríos con escasa cantidad de agua debido a la falta de lluvia y nieve.-
El rumbo hacia destino fue vía la ciudad de Zapala. Previamente, en Cutralcó, los detuvieron y revisaron el equipaje para asegurarse que no transportaban productos alimenticios hacia la zona. Cabe señalar que esto acostumbra hacer la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica. Como ejemplo, por esos días, en mi viaje, casi en simultáneo con el de mis amigos, y como siempre que paso por el Km. 152,5 de la ruta Provincial 151, en La Pampa, además fumigan el auto por debajo, lo que no es afrontado por el gobierno nacional, ni provincial, ni por ninguna entidad, los $ 4,75 del costo los debe abonar si o si el que por ahí debe pasar, aunque pueda considerarse que no se le da un servicio.

Luego de detenerse en Zapala, para tratar de conseguir los permisos de pesca faltantes, continuaron viaje hacia la Rinconada y Junín con la solemne e impactante compañía del Volcán Lanín.

Al llegar a Junín, estos amigos, cuatro de ellos integrantes de los componentes con que hago relevamientos para diferentes medios, ocuparon, pasado el mediodía, la amplia cabaña que reservara Germán, un conocedor amplio de la zona por sus viajes y pescas anteriores.

Descargada la camioneta, supermercados de la zona y la buena cocina de parte de ellos satisficieron las necesidades gastronómicas que tiene cada pescador.

Daniel Persia, antiguo amigo de Pablo y que se encontraba ya en Junín de los Andes, se sumó al grupo para conformar el total de 6 pescadores que preparaban sus equipos para la flotada de 3 balsas organizada para el siguiente día.
Parece ser que alguno/s hizo un pedido como para que el viaje no fuera en vano.

Conversaciones antes de la cena hicieron que entre unas y otra pasaran por un Fly Shop como suele ocurrir para proveerse posiblemente de cosas que pueden resultar útiles y fueron finalmente innecesarias, ya que toda vez que lo creían correcto, los guías se ocuparían de proveerles lo que consideraban más adecuado, especialmente algunas moscas.
Es importante destacar que todo buen guía profesional no descuida detalles, está presto a dar consejos o ayudas y atiende todas las situaciones que se puedan presentar. La coordinación y su apoyo es fundamental para la obtención de buenos resultados, especialmente cuando la pesca no está sencilla, como fue en esta oportunidad.
Durmieron con gratificantes sueños de pesca y a las 8.00 estaban listos cuando llegaron las camionetas con balsas y otra mas adecuada para llevar a los pescadores, todos hasta el puente de La Rinconada, lugar donde armaron. Amaneció un día hermoso, con muy baja temperatura, con helada, pero sin viento.

Luego de una pequeña charla en el lugar tras acordar con los guías, que son de San Martín de los Andes, las balsas fueron compuestas con la siguiente distribución de pescadores: Marcelo y Daniel Traverso, Pablo con Daniel Persia y Germán con Mariano. Alrededor de las 9.15 comenzaron la flotada. La falta de viento ayudaba en los lances.

Mientras disfrutaban un paisaje espectacular, los primeros piques durante la mañana respondieron al uso de secas, casi siempre presentadas desde las balsas hacia la costa y las respuestas obtenidas no fueron en gran cantidad y prácticamente todas fueron arcoíris pequeñas o a lo sumo medianitas.

Dadas las condiciones preliminarmente expuestas consideraron satisfactoria la pesca, especialmente la de la única marrón antes de la parada del almuerzo y que obtuvo el experimentado Germán.

Los tippets en términos generales andaban alrededor de los 4X. El agua se presentaba bastante espejada y en buena cantidad de ocasiones los piques se producían muy cerca de piedras o troncos, todo obstáculo significaba la posibilidad de alguna tomada.
En algunos lugares encontraban babas con arañitas. Estos resultaron con buenas respuestas.
La parada del mediodía fue bajo una arboleda donde apaciguaron el calor con abundante cantidad de bebidas frescas y el almuerzo fue relativamente rápido, necesariamente debido al largo de la flotada, tipo picada, con fiambres, comidas frías con algunas ensaladas, y regadas por un buen vino de las zonas frías. Hasta el postre tuvieron en cuenta: flan con dulce. No faltaron los termos, ya sea para mate o café y unos buenos habanos para ayudar a la digestión.

Germán, rápido y fanático como siempre, aprovechó un rato para pescar vadeando las cercanías del punto de almuerzo.
Aprontaron las balsas nuevamente y comenzaron la pesca de la tarde. En las horas cercanas a mediodía decayó algo el pique, lo que según los guías no necesariamente tiene que suceder a fines de abril donde el pique puede ser incluso más intenso en horas de sol. La explicación lógica recayó en la elevada temperatura.

Luego del almuerzo y teniendo en cuenta que no había buen pique, parte del grupo cambió las líneas de flote por las de hundimiento. Mejoraron algo las respuestas con capturas de arco iris y percas.

El uso de secas por parte de los restantes fue disminuyendo a medida que cambiaban por ninfas con mejores respuestas, dentro de las escasas señaladas y curiosamente a medida que se acercaba la noche el pique se cortó casi en su totalidad.
Prácticamente pescaron una buena cantidad, también perdieron muchos piques. Evaluaron que la experiencia de los Alonso en este río marcó un poco de diferencia en relación a los resultados con las otras balsas.
Teniendo en cuenta el informe preliminar obtenido desde Buenos Aires y la confirmación de los guías que llegaron a Junín en cuanto a la falta de agua y consecuencias en el pique, la pesca resulto más que aceptable.
Marcelo manifestó mucho entusiasmo porque consideraba que, en su caso, con el uso mayoritario de Elk Hair Caddis su pesca fue buena, la utilizó prácticamente todo el día, consiguiendo algunas arcoíris tirando a pequeñas y tuvo varias perdidas también. Las truchas no tomaban con voracidad lo cual requería más atención para efectuar la clavada en forma correcta y a tiempo.
Consideró que el tipo de pesca que desarrollaron se puede definir como “una pesca bien fina”, porque dado el período de fin de temporada con truchas bien alimentadas, y presentándose en tamaño más bien reducido las mismas, en un día de poco viento y agua espejada, se requiere utilizar equipos livianos, moscas pequeñas, y mucha pero mucha concentración para presentar las mismas correctamente y evitar que el pescador sea visto sin perturbar la zona, dificultad a veces notoria a vencer para evitar que las truchas escapen.
Ante estas circunstancias, cuando se produce el pique, la emoción es inmensa, porque el desafío es enorme y con equipos livianos se puede disfrutar la contienda. Una clavada con excesivo impulso genera rotura del leader y una a destiempo pierde la pieza.
Al final del día el placer resultó enorme, por la concentración delicada requerida y dedicada por y para esta pesca y por el recorrido de muchos kilómetros del río, pasando por lugares con diferentes panoramas, zonas de río calmas, otras con remansos donde había actividad, en algunos lugares se mostraba torrentoso lo que experimenta algo parecido al “rafting” mientras se lanzaban las moscas a lugares donde siempre una trucha puede estar al acecho esperando su presa. Por todo esto una vez más, Marcelo comentó que la pesca en flotada es una de las experiencias que más le apasionan por la diversidad de lugares recorridos, por el placer del río que siempre trae gratos recuerdos, y lo más importante por compartir un día de aventura con sus amigos pescadores.

En noviembre y diciembre pasado y también posteriormente los ríos mantenían mucha agua y la temperatura de ésta se mantenía fría. El comentario de los guías fue que no tuvieron muchas eclosiones y tampoco el gusanito verde de los sauces. El verano se extendió y casi finalizando abril todavía no habían llegado las lluvias continuas que preanuncian el regreso de las truchas a los ríos para el desove, lo que normalmente se produce en la segunda quincena de marzo. Moraleja y gracias a la naturaleza, todas las temporadas son distintas.

Alrededor de las 18.30, ya casi oscuro, llegaron al punto de encuentro donde al salir por una zona de terreno algo más frágil, una Land Rover hizo el trabajo más pesado.

Regresaron a Junín bastante cansados, dado que estuvieron unas cuantas horas casteando parados y haciendo equilibrio en las balsas, pero con la alegría de haber disfrutado la pesca, la naturaleza y la amistad. Durante la cena, además de recordar los buenos momentos vividos, comenzaron los planes para otras salidas.
PARA REFLEXIONAR:

Uno de los guías, amante y filósofo de su trabajo amenizó la sobremesa con una explicación didáctica sobre el comportamiento de La Trucha ante la mosca, su presentación y la captura. Para esto les pidió que imaginaran las milanesas que estaban almorzando en la siguiente situación, una, servida en un plato con un trocito de limón y una porción de ensalada prolijamente distribuida a su alrededor, la otra, colgando de un hilo suspendida en la rama de un árbol. La pregunta fue ¿cual de las dos elegirían, por igual esfuerzo y al mismo precio? Sin dudar la del plato, respondió la mesa. La respuesta de una trucha es la misma ante una mosca provista por la naturaleza y otra artificial, mal atada o preparada.
En cuanto la presentación, les propuso imaginar la llegada de un delivery a entregar un pedido que, en lugar de tocar el timbre, arroja una piedra contra la ventana rompiendo además un vidrio. ¿cuál será la reacción? Atenderlo normalmente o esconderse y llamar a la policía. ¿cuál será entonces la reacción de la deseada trucha ante una presentación que le llega como si fuera un misil? Fácil no?.
Por último queda por analizar el momento de la captura y la lucha desesperada que opone la presa. Para esto el guía los situó en un imaginario paseo por una playa y el encuentro con una tentadora almeja a punto de volver al agua. Que les pasaría a cualquiera de ellos si al ponerla en la boca un filoso anzuelo se les clava en la mejilla y, ahí nomás, antes de que puedan reaccionar por la sorpresa y el dolor, empiezan a ser arrastrados hacia el agua, donde la falta de aire les hace temer una muerte inminente. Con toda seguridad se defenderían haciendo uso de todas sus fuerzas y recursos, como la apreciada trucha, y eso que todavía no los manosearon, apretujaron, ni los enceguecieron con la luz de un flash.
Una carcajada general coronó el relato que, sin embargo, los dejó un rato pensando...

Hasta la próxima, buena pesca y turismo, actividades necesarias y gratificantes.

Para Pescanet
Jorge López Basavilbaso

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