Hay que hablar claro y sencillo para prevenir abusos - Piedra OnLine

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lunes, 14 de junio de 2010

Hay que hablar claro y sencillo para prevenir abusos

Una entrevista de Claudio GarcĆ­a (APP) a Laura Barbero, especialista en la prevención del abuso sexual y el maltrato infantil. “Hay mucho rechazo en algunos sectores de la sociedad a reconocer que los niƱos tienen derechos y que no estĆ”n al servicio de los adultos”

Viedma.- (APP) Laura Barbero es licenciada en PsicopedagogĆ­a, profesora de PsicologĆ­a Social en la carrera de PsicopedagogĆ­a del Instituto Superior de Formación Docente Pedro Poveda, de Vicente López, Buenos Aires; participa del Movimiento EcumĆ©nico por los Derechos Humanos, capacitando y asesorando en la prevención del abuso sexual y el maltrato infantil. A travĆ©s de dos sendos proyectos, el legislador radical rionegrino Mario De Rege propuso declarar de interĆ©s comunitario, cultural, educativo y social su libro “Diario de mis vacaciones (IRojo Editores, 2009), y a la vez incorporarlo a las currĆ­culas del Nivel Inicial y Nivel primario y como material de base para el dictado de talleres informativos. En esta entrevista a Barbero abordamos gran parte de los interrogantes que se tienen sobre el tema del abuso sexual infantil (ASI). “En relación a la prevención, se hace muy poco. La nueva legislación que incorpora la formación en temas de sexualidad en la escuela, incluye la prevención del abuso sexual, pero son pocas las instituciones que se animan a hablar del tema en forma clara, sencilla y eficaz para la prevención”, alertó.

¿CuĆ”ndo hay abuso sexual infantil?

Hablamos de abuso sexual infantil (ASI) cuando hay una vinculación entre un adulto y un niño donde el primero obtiene placer sexual a través del sometimiento del niño. Para ser considerado abuso (y no una actividad exploratoria entre iguales) debe hacer por lo menos cinco años de diferencia entre las dos personas involucradas, y el ofensor tener mÔs de 16 años de edad. El ASI puede incluir contacto físico o no. Por lo tanto: espiar a un niñ@ cuando se cambia, exponerlo a ver pornografía, exhibir los genitales adultos a la vista del niñ@, y otras conductas similares, también es ASI. Las actividades que incluyen contacto físico pueden consistir en tocamientos de los genitales del niñ@, manoseos en general o someter al niñ@ a tocar los genitales del adulto. La penetración oral, anal o genital son las formas mÔs graves del ASI.

¿Se debe analizar en el contexto de la violencia infantil y/o familiar o tiene otra dimensión?

En el ASI generalmente no hay violencia. Una de sus particularidades es que el abusador es alguien conocido para el niƱo, alguien en quien confĆ­a y a quien difĆ­cilmente puede negarse. Vale decir: el abusador aprovecha la relación preexistente para forzar la voluntad del niƱ@. En la mayorĆ­a de los casos el abusador es el padre biológico o familiares directos consanguĆ­neos, y esta modalidad de ASI se llama incesto. En otros casos son amigos de los padres, nuevas parejas de la madre, vecinos, allegados…Los profesores, curas o maestros llegan en tercer lugar. Sin embargo para las madres es “mĆ”s fĆ”cil” sospechar de alguien de afuera, que de un miembro de la familia. Esto tiene que ver con que es un delito tan aberrante, que es difĆ­cil de pensar, y menos aĆŗn sospechar de las personas con las cuales convivo, y en las cuales confĆ­o…
El ASI es primero que nada un abuso de poder, le otorga al abusador una gratificación muy grande el poder manipular al otro a su antojo. A travĆ©s de sobornos, amenazas sutiles y encubiertas o definitivamente explĆ­citas, somete a otr@ (mĆ”s pequeƱ@, con menos firmeza como para negarse) a su manipulación. El niƱ@ que “se deja hacer” no consiente, simplemente no sabe cómo hacer para que no ocurra.

¿Siempre los niƱos manifiestan de alguna manera el abuso sexual?

El ASI es progresivo y por eso se definieron distintas fases por las que habitualmente atraviesa la situación de abuso. La primer fase es la de envolvimiento, en la cual el abusador intenta ganar la confianza y el aprecio del niñ@. En esta etapa no aparecen síntomas. Cuando el abusador considera que ya tiene al chico bien predispuesto hacia él comienza la segunda fase, que es la de interacción sexual: las atenciones se transforman progresivamente en contactos sexualizados y el niñ@ puede empezar a presentar síntomas como decaimiento, tristeza extrema, ataques de llanto sin motivo aparente, pesadillas, ansiedad generalizada. Inmediatamente el abusador instaura el secreto para garantizar su impunidad, y el niño queda atrapado en la red. Sin atreverse a pedir ayuda por temor a las amenazas del abusador, queda a su merced sin poder oponerse, buscar ayuda o evitar los contactos indeseados. Esta situación puede extenderse por años, y lo que no puede decir la palabra, lo dice el cuerpo a través de los síntomas.

¿Hay mayores o menores casos de abuso sexual segĆŗn el sector social al que pertenezca el chico o cruza todos los estratos sociales?

Existe ASI en todas las capas sociales, las altas y las bajas presentan un porcentaje apenas mayor que las medias, donde la presencia de los adultos suele ser mayor.

¿El chico siempre puede detectar la intencionalidad de un adulto?

Inicialmente puede no darse cuenta, sobre todo cuando la intencionalidad del adulto viene bien disimulada. En algĆŗn momento el chico comprende que las cosas no eran tan lindas como aparentaban ser pero, generalmente, ya es tarde para escapar. Por eso es tan importante ayudar a los chicos a confiar en sus sensaciones y no aceptar contactos que les resultan desagradables, vengan de quien vengan. Muchas veces los adultos les enseƱamos a ser “bien educados” y a aceptar cualquier gesto que sobre ellos quiera hacer un adulto que los padres valoran. Por ejemplo: esa tĆ­a que lo abraza demasiado fuerte o lo besuquea de una manera que al chico no le gusta, pero los padres miran con beneplĆ”cito… o ese seƱor que haciĆ©ndose en cómplice le toca los genitales para asegurarle “lo macho que es” o…todos recordaremos algunos de estos contactos desagradables que debimos soportar por ser bien educados…

¿El abusador suele ser un integrante del grupo familiar mĆ”s próximo?

Generalmente lo es.


¿Cómo evalĆŗa las polĆ­ticas estatales de prevención de este flagelo?

A nuestra sociedad le cuesta mucho hablar de sexo BIEN. Observamos en los medios un alto nivel de erotización en los contenidos que se ofrecen a “todo pĆŗblico”, un lenguaje cargado de insinuaciones o directamente de contenidos de alta carga sexual. Sin embargo y contradictoriamente, nos cuesta mucho hablar de temas sexuales en un marco de respeto. Las familias, en muchos casos, se oponen a que se hable del tema en las escuelas, para evitar contenidos con los cuales no acuerdan, pero en la prĆ”ctica los adolescentes reconocen que sus padres difĆ­cilmente hablan con ellos de estos temas.
Hay una doble moral: damos una imagen de exceso de celo en la información a los niƱ@ y jóvenes, pero no damos la información necesaria, que evitarĆ­a muchos dolores evitables a los niƱ@s y adolescentes. En relación a la prevención, se hace muy poco. La nueva legislación que incorpora la formación en temas de sexualidad en la escuela, incluye la prevención del abuso sexual, pero son pocas las instituciones que se animan a hablar del tema en forma clara, sencilla y eficaz para la prevención. Algunas escuelas han comenzado a trabajar este tema con nuestro libro “Diario de mis vacaciones” y nos han mandado fotos de los chicos trabajando, las cartas que le envĆ­an a JuliĆ”n, el protagonista, contĆ”ndole sus experiencias y en algunos casos, incluso alguna situación de abuso. En otras escuelas hay mucho desconocimiento y temor frente al tema.
En las capacitaciones a docentes, hago mucho hincapié en la necesidad de armar proyectos institucionales de prevención que involucren a todos los miembros de la comunidad educativa. Es un tema que necesita contar con el apoyo de todos los adultos. Fuera del Ômbito escolar, sólo algunas Instituciones privadas que trabajan el tema del ASI en la clínica, han armado proyectos de prevención, pero son intentos aislados.

¿Hay un marco legal adecuado tanto para prevenir como para que la justicia castigue a los culpables de cometer abuso infantil?

Creo que hay dos circunstancias que coexisten… La Argentina ha suscripto la Declaración de los Derechos del niƱ@ con una actitud clara y de avanzada respecto de otros paĆ­ses. TambiĆ©n ha firmado la Declaración y Plan de Acción de RĆ­o contra la Explotación Sexual Infantil. No es que falte marco legal adecuado, si bien podrĆ­a ser mejorado… Me parece que el eje del problema estĆ” en que la sociedad aĆŗn no “castiga” adecuadamente a los pedófilos. Existe una cierta complacencia en algunos estratos, una mirada permisiva. Es muy comĆŗn que se culpe a la vĆ­ctima de supuesta seducción, o de prostituirse. La nuestra sigue siendo una sociedad machista y adultista, donde la palabra del adulto, sobre todo del adulto varón, tiene un peso mucho mayor que el de los otros protagonistas. Descalificando a la vĆ­ctima (“viste cómo son esas chicas…les gusta” o “se visten tan provocativas que te lo estĆ”n pidiendo… “) y de esa manera se desculpabiliza al victimario, se pone el acento en la supuesta moral lĆ”bil de la vĆ­ctima. En muchos casos existe sobre los niƱ@s, una mirada prostituyente. Cuando un caso de ASI llega a la Justicia depende enormemente del Juez que tome la causa, el destino que tendrĆ” el caso. En algunos casos con pruebas mĆ”s que contundentes se desestima la situación de abuso. Hay mucho rechazo en algunos sectores de la sociedad a reconocer que los niƱ@s tienen derechos y que no estĆ”n al servicio de los adultos… aĆŗn quedan muchos resabios de concepciones autoritarias.

¿Hay polĆ­ticas estatales y organismos especializados para contener a las familias y asesorar a los padres de chicos abusados?

Existen pocos centros especializados si tenemos en cuenta su nĆŗmero en relación a la frecuencia de aparición del ASI. Las estadĆ­sticas tanto nacionales como internacionales muestran que el porcentaje de niƱ@s vĆ­ctima de ASI ronda el 20% de la población infantil y adolescente. El Ministerio del Interior ha comenzado a implementar algunos proyectos importantes, cuya responsable es la Dra. Eva Giberti. El programa denominado "Las vĆ­ctimas contra la violencia", cuenta con tres sectores de atención a las vĆ­ctimas: una Brigada Móvil de Atención a VĆ­ctimas de Violencia Familiar que interviene ante situaciones de violencia familiar en la calle o el propio domicilio. Cuenta con una lĆ­nea telefónica gratuita a la cual recurrir (137) y su radio de acción abarca solamente la CABA. Otro sector asiste a mujeres que sufrieron ataques de tipo sexual y el telĆ©fono es: 4958-4291 - 4981-6882.La tercera es La Brigada NiƱ@s. EstĆ” integrada por psicólogas y trabajadores sociales cuya misión es recorrer las calles de la ciudad de Buenos Aires para combatir la prostitución de niƱos y niƱas mediante la disuasión del eventual cliente y la concientización y orientación de la vĆ­ctima. TambiĆ©n forman parte de esta brigada suboficiales de la PolicĆ­a Federal especialmente capacitadas. Su slogan es: “Si sabĆ©s, has observado, te han contado o sospechĆ”s de una situación de Explotación Sexual Comercial de NiƱas, NiƱos o Adolescentes. LLamanos AL 0800-222-1717” La atención estĆ” garantizada durante las 24 horas los 365 dĆ­as del aƱo. ActĆŗa sólo en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La PolicĆ­a Federal tiene un Centro de atención a las vĆ­ctimas de violencia sexual en el Barrio de Almagro. Su telĆ©fono es:4981-6882/4958-4291 (atiende las 24hs). Los Hospitales pĆŗblicos tienen, en general, algĆŗn servicio especializado en violencia familiar, donde pueden escuchar y acompaƱar situaciones de este tipo. El Hospital Penna, por ejemplo, tiene un equipo de trabajo en Violencia Familiar y maltrato infantil; el Hospital de NiƱos Pedro de Elizalde, el Hospital Posadas, el Gutierrez, tambiĆ©n. Hay organizaciones privadas como la Asociación civil Igualdad de Derechos, que tiene un Ć”rea de atención integral de situaciones de maltrato y abuso de niƱ@s y adolescentes; ASAPMI, que nuclea a los profesionales que trabajan en el tema, como para nombrar algunas.

¿Psicológicamente, la mentalidad de un abusador sexual infantil es similar a la de un violador?

Hay algunos puntos en comĆŗn, como la necesidad de sentirse en poder de la situación, ambas situaciones se entienden desde el abuso de poder sobre el otro, su control y sometimiento. El abusador sexual debe superar, para llegar a poner en acto su deseo, barreras internas y externas y doblegar la voluntad del niƱo. Creo que la diferencia principal radica en el “objeto” al cual se dirige el deseo. El violador elige adolescentes o jóvenes, generalmente mujeres, rara vez elige niƱos. El deseo sexual estĆ” dirigido al objeto correcto, en forma incorrecta (o sea: tomar sexualmente a la otra persona contra su voluntad) En el ASI el objeto es incorrecto: en vez de estar dirigido hacia una persona madura sexualmente, se elige como objeto de deseo, un cuerpo infantil. AdemĆ”s el ASI, como decĆ­amos antes presupone una serie de pasos tendientes a lograr aislar, generar un vĆ­nculo especial con el niƱ@, una progresiva sexualización de vĆ­nculo, instauración del secreto, etc. (APP)

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