Israel cae en la trampa
El gobierno israelĆ entendĆa desde el vamos que le serĆa muy difĆcil superar el desafĆo que le planteaba la "flotilla humanitaria", organizada por una agrupación islamista turca aliada de Hamas, que se dirigĆa hacia la Franja de Gaza. Desde su punto de vista, todas las alternativas eran malas. Aunque comprendĆa que se trataba de una trampa, no pudo evitar caer en ella. La decisión de desviar la flotilla hacia el puerto de Ashdod por los medios que fueran tendrĆa consecuencias que ya le han sido calamitosas. SegĆŗn los israelĆes, al abordar una embarcación turca, sus comandos especiales fueron atacados por "activistas" armados, lo que los obligó a defenderse, de ahĆ las muertes, pero en el resto del mundo pocos estĆ”n dispuestos a escuchar sus explicaciones. Antes de saber muy bien lo que habĆa sucedido, virtualmente todos los gobiernos del mundo, entre ellos el nuestro, condenaron la acción israelĆ dando por descontado que se trataba de un ataque no provocado contra pacifistas inermes que sólo querĆan ayudar a los habitantes de Gaza. Aunque la alianza tĆ”cita entre Israel y TurquĆa habĆa dejado de existir desde hacĆa tiempo, puesto que los islamistas del primer ministro Recep Erdogan estĆ”n mĆ”s interesados en acercarse a los demĆ”s regĆmenes musulmanes que en privilegiar sus relaciones con los paĆses occidentales, el episodio le brindó un pretexto inmejorable para ensaƱarse todavĆa mĆ”s con el Estado judĆo, cuyo aislamiento estĆ” haciĆ©ndose cada vez mĆ”s patente.
Para los enemigos de Israel, la "flotilla humanitaria" que enviaron a Gaza ha resultado ser una maniobra propagandĆstica genial. Los israelĆes se vieron constreƱidos a elegir entre permitirle llegar a las costas de la Franja, lo que hubiera servido para llamar la atención a su propia impotencia, e impedirlo, de tal forma garantizando que hubiera un enfrentamiento violento entre sus soldados y los "activistas". Conscientes de que cualquier sĆntoma de debilidad alentarĆa a los resueltos a seguir atacĆ”ndolos hasta que estĆ©n tan desmoralizados que dejen de resistir, optaron por la segunda alternativa. Huelga decir que a ojos de "la opinión pĆŗblica internacional", perdieron. Como ya es habitual, casi todos juzgaron "desproporcionada" su reacción ante el reto. Puede que en circunstancias similares otros paĆses hubieran empleado mĆ©todos mucho mĆ”s contundentes, como suelen hacer Rusia en Chechenia y TurquĆa frente a los separatistas kurdos, pero sucede que en la actualidad nadie estĆ” dispuesto a darle a Israel el beneficio de duda alguna. Aunque estĆ” rodeado de enemigos que no tratan de ocultar su voluntad de borrarlo de la faz de la Tierra, aspiración Ć©sta que comparten el rĆ©gimen iranĆ, Hizbollah, Hamas, la Autoridad Palestina y todos los islamistas, los demĆ”s le exigen que respete a rajatabla normas apropiadas para un paĆs que no corre riesgo alguno de verse aniquilado.
Los próximos meses serĆ”n muy peligrosos para Israel y, lo entiendan o no, tambiĆ©n para sus vecinos. Con la ayuda de IrĆ”n, Siria y, tal vez, los cada vez mĆ”s radicales islamistas turcos, Hizbollah ha adquirido misiles capaces de alcanzar todas partes del territorio israelĆ. El programa nuclear de IrĆ”n sigue avanzando, sin que el gobierno de Estados Unidos parezca interesado en hacer cuanto resulte necesario para frenarlo. Los paĆses que se toman por amigos de Israel no vacilan en criticarlo con vehemencia; otros no disimulan su hostilidad visceral. AsĆ las cosas, el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, al igual que la mayorĆa de israelĆes, no puede sino sentirse abandonado por el resto del mundo y que, una vez mĆ”s, su propia supervivencia dependerĆ” en Ćŗltima instancia de sus propios esfuerzos. ¿ReaccionarĆ” frente al revĆ©s que acaban de experimentar adoptando una postura mĆ”s conciliatoria, con la esperanza de que les permita recuperar la simpatĆa de por lo menos los gobiernos europeos y americanos, aun cuando sus enemigos lo interpretaran como evidencia de flaqueza? Es posible, pero tambiĆ©n lo es que, resignados al aislamiento, decidan procurar defenderse contra las amenazas que enfrentan, de las que la mĆ”s grave es la planteada por el programa nuclear iranĆ, con mĆ”s vigor que antes, sin preocuparse por las opiniones previsiblemente hostiles de quienes hablan en nombre de la "comunidad internacional".
El gobierno israelĆ entendĆa desde el vamos que le serĆa muy difĆcil superar el desafĆo que le planteaba la "flotilla humanitaria", organizada por una agrupación islamista turca aliada de Hamas, que se dirigĆa hacia la Franja de Gaza. Desde su punto de vista, todas las alternativas eran malas. Aunque comprendĆa que se trataba de una trampa, no pudo evitar caer en ella. La decisión de desviar la flotilla hacia el puerto de Ashdod por los medios que fueran tendrĆa consecuencias que ya le han sido calamitosas. SegĆŗn los israelĆes, al abordar una embarcación turca, sus comandos especiales fueron atacados por "activistas" armados, lo que los obligó a defenderse, de ahĆ las muertes, pero en el resto del mundo pocos estĆ”n dispuestos a escuchar sus explicaciones. Antes de saber muy bien lo que habĆa sucedido, virtualmente todos los gobiernos del mundo, entre ellos el nuestro, condenaron la acción israelĆ dando por descontado que se trataba de un ataque no provocado contra pacifistas inermes que sólo querĆan ayudar a los habitantes de Gaza. Aunque la alianza tĆ”cita entre Israel y TurquĆa habĆa dejado de existir desde hacĆa tiempo, puesto que los islamistas del primer ministro Recep Erdogan estĆ”n mĆ”s interesados en acercarse a los demĆ”s regĆmenes musulmanes que en privilegiar sus relaciones con los paĆses occidentales, el episodio le brindó un pretexto inmejorable para ensaƱarse todavĆa mĆ”s con el Estado judĆo, cuyo aislamiento estĆ” haciĆ©ndose cada vez mĆ”s patente.
Para los enemigos de Israel, la "flotilla humanitaria" que enviaron a Gaza ha resultado ser una maniobra propagandĆstica genial. Los israelĆes se vieron constreƱidos a elegir entre permitirle llegar a las costas de la Franja, lo que hubiera servido para llamar la atención a su propia impotencia, e impedirlo, de tal forma garantizando que hubiera un enfrentamiento violento entre sus soldados y los "activistas". Conscientes de que cualquier sĆntoma de debilidad alentarĆa a los resueltos a seguir atacĆ”ndolos hasta que estĆ©n tan desmoralizados que dejen de resistir, optaron por la segunda alternativa. Huelga decir que a ojos de "la opinión pĆŗblica internacional", perdieron. Como ya es habitual, casi todos juzgaron "desproporcionada" su reacción ante el reto. Puede que en circunstancias similares otros paĆses hubieran empleado mĆ©todos mucho mĆ”s contundentes, como suelen hacer Rusia en Chechenia y TurquĆa frente a los separatistas kurdos, pero sucede que en la actualidad nadie estĆ” dispuesto a darle a Israel el beneficio de duda alguna. Aunque estĆ” rodeado de enemigos que no tratan de ocultar su voluntad de borrarlo de la faz de la Tierra, aspiración Ć©sta que comparten el rĆ©gimen iranĆ, Hizbollah, Hamas, la Autoridad Palestina y todos los islamistas, los demĆ”s le exigen que respete a rajatabla normas apropiadas para un paĆs que no corre riesgo alguno de verse aniquilado.
Los próximos meses serĆ”n muy peligrosos para Israel y, lo entiendan o no, tambiĆ©n para sus vecinos. Con la ayuda de IrĆ”n, Siria y, tal vez, los cada vez mĆ”s radicales islamistas turcos, Hizbollah ha adquirido misiles capaces de alcanzar todas partes del territorio israelĆ. El programa nuclear de IrĆ”n sigue avanzando, sin que el gobierno de Estados Unidos parezca interesado en hacer cuanto resulte necesario para frenarlo. Los paĆses que se toman por amigos de Israel no vacilan en criticarlo con vehemencia; otros no disimulan su hostilidad visceral. AsĆ las cosas, el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, al igual que la mayorĆa de israelĆes, no puede sino sentirse abandonado por el resto del mundo y que, una vez mĆ”s, su propia supervivencia dependerĆ” en Ćŗltima instancia de sus propios esfuerzos. ¿ReaccionarĆ” frente al revĆ©s que acaban de experimentar adoptando una postura mĆ”s conciliatoria, con la esperanza de que les permita recuperar la simpatĆa de por lo menos los gobiernos europeos y americanos, aun cuando sus enemigos lo interpretaran como evidencia de flaqueza? Es posible, pero tambiĆ©n lo es que, resignados al aislamiento, decidan procurar defenderse contra las amenazas que enfrentan, de las que la mĆ”s grave es la planteada por el programa nuclear iranĆ, con mĆ”s vigor que antes, sin preocuparse por las opiniones previsiblemente hostiles de quienes hablan en nombre de la "comunidad internacional".
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