Zona liberada para matar Mariano Ferreyra - Piedra OnLine

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jueves, 21 de octubre de 2010

Zona liberada para matar Mariano Ferreyra


A los 23 años de edad, Mariano Ferreyra fue asesinado de un balazo en el pecho este miércoles 20 de octubre, cuando los trabajadores tercerizados y cesanteados del Ferrocarril Roca que reclamaban ocupando las vías, fueron atacados por patotas de la Unión Ferroviaria apoyados por barrabravas (que en este caso ofician como supuestos hinchas de Racing, según testigos). Mariano integraba el Partido Obrero, y la Federación Universitaria de Buenos Aires (de Avellaneda) que apoyaba el reclamo de los cesanteados a lo largo de las vías, entre la estación Avellaneda y el barrio de Barracas. Es un hecho que se encadena -con sus diferencias de forma y su igualdad de fondo- con el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, en abril de 2007.

Los trabajadores denunciaron la complicidad policial con las patotas, estableciendo la clĆ”sica “zona liberada”: la policĆ­a no intervino, dando vĆ­a libre a la violencia. Hubo otras dos personas heridas de bala. Una de ellas, Elsa RodrĆ­guez, de 56 aƱos (del Polo Obrero), recibió un balazo en la cabeza y quedó en estado desesperante, segĆŗn informaron en el Hospital Argerich.

JosĆ© Luis Matassa, secretario de comunicación de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), confirmó a lavaca que la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la propia ATE convocaron a un paro de 24 horas para este jueves 21 en los lugares de trabajo. A las 10 de la maƱana se ocuparĆ”n las vĆ­as del Roca en la estación Avellaneda. Desde las 16 comenzarĆ”n las concentraciones y marchas hacia la Plaza de Mayo. Cada sindicato establecerĆ” sus formas de acción. Adhirió CTERA al paro, la modalidad en subterrĆ”neos se estaba discutiendo, y trabajadores de la Comisión Nacional de EnergĆ­a Atómica y el Instituto Nacional de TecnologĆ­a Industrial saldrĆ”n a cortar calles. “Siempre dijimos que el lĆ­mite es la muerte. Esto es una consecuencia del unicato y la falta de libertad sindical que hay en el paĆ­s”, dijo Matassa.

La presidenta Cristina FernĆ”ndez rompió algunas horas de espeso silencio oficial al declarar: “No cabe otra cosa que la mĆ”s enĆ©rgica condena y el repudio. Y no basta con eso. Vamos a trabajar muy fuertemente en la identificación de los autores materiales. Hay mucho material fĆ­lmico, segĆŗn lo que pude observar en los noticieros”.

RECUERDO DE LA MUERTE

Los enfrentamientos comenzaron a la mañana, cuando grupos de la Unión Ferroviaria en supuesta defensa de su fuente de trabajo, hostigaron, persiguieron y atacaron a grupos de trabajadores de empresas tercerizadas del Ferrocarril Roca, que habían sido cesanteados. Se trata de 117 obreros, que hace meses no logran renovar los contratos precarios trimestrales que les permiten el sustento. Las mujeres y hombres atacados intentaron defenderse del ataque armado con piedras, obviamente sin éxito y con el citado saldo de un muerto y dos heridos. Los cesanteados intentaban reclamar cortando el trÔnsito de trenes junto a las vías.

Matassa planteó a lavaca que se trata de una metodologĆ­a en boga: “Esto es una movida contra la libertad sindical. Hace 15 dĆ­as pasó lo mismo en Retiro, con los compaƱeros de la Unión de Conductores de la RepĆŗblica Argentina (UCRA). La policĆ­a hizo “zona liberada” y llegó la patota de la UTA (Unión Tranviarios Automotor). Hubo enfrentamientos y pudimos evitar no caer en una emboscada que habĆ­an preparado en la zona de la Villa 31”. Es el Ć”rea en la que el 4 de septiembre fue asesinado el periodista Adams Ledesma, integrante de Mundo Villa, crimen aĆŗn impune.

“No hay dudas de la presencia de barrabravas -sostiene Matassa-, que en realidad son sicarios, mercenarios. No son laburantes sino gente que cobra de la burocracia sindical, que manda a hacer estas cosas para poder mantener sus negocios”.

RESPONSABILIDADES Y VOZ OFICIAL

Para Matassa “acĆ” hay responsables polĆ­ticos. MĆ”s allĆ” de quiĆ©n apretó el gatillo hay responsables polĆ­ticos que tienen que dar explicaciones”. Aclaró: “Yo no responsabilizo al gobierno por el hecho de hoy. Pero tiene todas las herramientas para esclarecer este tipo de hechos. Y es un factor fundamental para que haya democracia y libertad sindical”. ATE funciona junto al sector de la CTA hasta ahora triunfante en las traumĆ”ticas elecciones internas. “Pese a que venimos con ese proceso electoral, la CTA se pronunció en pleno por el paro”. La CTA reclama justamente un reconocimiento y una apertura sindical, que parece cada vez mĆ”s lejos de las intenciones gubernamentales, teniendo en cuenta que en 8 aƱos nada se hizo al respecto y que la alianza con la CGT -visible en el reciente acto de River Plate- funciona casi como dogma oficial.

La presidenta Cristina FernĆ”ndez dijo al salir de un acto en Parque Norte: “Hay que buscar a los autores materiales y tambiĆ©n a los intelectuales”. El gremialista ferroviario Pablo DĆ­az formó parte del grupo que se enfrentó con los cesanteados. Con anteojos oscuros y cinismo polarizado declaró sobre los disparos: “No me consta. AcĆ” habĆ­a padres de familia que defienden su fuente de trabajo. Es una cuestión polĆ­tica de los partidos de la izquierda. Lo que no hace la policĆ­a ni los jueces, en la medida que podemos lo hacemos nosotros”.

Sin inmutarse, agregó: “Andan diciendo que tienen heridos. Yo tambiĆ©n tengo unos compaƱeros golpeados con piedrazos. Pero bueno, es una escaramuza normal en estas cuestiones”. SerĆ” interesante observar la evolución judicial de estos balbuceos.

CAMARILLAS Y MAFIAS

Militantes del Partido Obrero, mientras tanto, denunciaban al propio DĆ­az y a otros sindicalistas como autores del ataque. El PO ademĆ”s realizó una marcha a Constitución en repudio al asesinato. La idea de que el ataque y el crimen fue una forma de defender un negocio fue planteada tambiĆ©n en el primer acto realizado el mismo miĆ©rcoles en Callao y Corrientes, donde se mencionó al polarizado Pablo DĆ­az, al impermeable JosĆ© Pedraza y al subsecretario de Transporte Ferroviario, Antonio Luna, como mentores y beneficiarios de un esquema de poder interno y subsidios, una especie de auto redistribución de la riqueza. “AquĆ­ estĆ” saliendo a la luz un negocio de camarillas y mafias” dijeron los trabajadores en el acto.

En nombre de la FUBA, el presidente de la organización Alejandro Lipcovich dijo, visiblemente conmovido: “Mariano fue asesinado por una burocracia sindical podrida que se dedica Ćŗnicamente a vivir a costa de los trabajadores, a enriquecerse los bolsillos a costa de su explotación, a construirse casas en Miami con la guita que le roban a los trabajadores”. Todo estĆ” por decirse y hacerse, pero la realidad plantea que un joven que reclamaba contra el desempleo y la precarización, fue asesinado: el dato ya es parte de la historia del presente.

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