Jeremy Marie es un viajero francés de 26 años que comenzó a viajar en 2007 con el objetivo de dar "la vuelta al mundo a dedo". - Piedra OnLine

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lunes, 22 de noviembre de 2010

Jeremy Marie es un viajero francés de 26 años que comenzó a viajar en 2007 con el objetivo de dar "la vuelta al mundo a dedo".


Da la vuelta al mundo "a dedo" y pasa por Bariloche Jeremy Marie es un viajero francés de 26 años que comenzó a viajar en 2007 con el objetivo de dar "la vuelta al mundo a dedo". Hasta el momento asegura que recorrió 98.900 kilometros en 47 países sin pagar transporte. En su paso por Bariloche habló con B2000. Jeremy Marie es un joven viajero de origen francés que se puso una loca meta como objetivo. Quiere recorrer el mundo viajando con el transporte más económico: el dedo.

Con sus escasos 26 años asegura que recorrió 47 países distintos en 1.157 vehículos diferentes que lo llevaron gratuitamente a lo largo de unos 98.900 kilómetros.

Desde que empezó su viaje en su ciudad natal Caen, en octubre de 2007, afirma que visitó ciudades de Europa, Medio Oriente y África, y atravesó el Océano Atlántico en un velero, durante más de 50 días, para llegar a América Central, visitar América del Norte y finalmente viajar a América del Sur.

Estudiante de Turismo, realizó su primer viaje a los 17 años cuando visitó Polonia con un amigo. Luego vivió un año en Gran Bretaña para aprender inglés y ahí empezó a conocer el sistema de transporte “a dedo”.

Jeremy definió su método de viaje como “un desafío y un juego”. “Hay aventura y mucha interacción social con el pueblo. No te aburrís nunca” expresó y agregó que “me gusta viajar así porque el dedo te habla del país socialmente, podés entender a los países conociendo al pueblo”.

Dentro de los desafíos que se planteó, se propuso demostrar a los niños de una escuela de su país -que lo siguen por internet-, que en el resto del mundo “hay personas buenas que te ayudan a viajar”.

Según indicó, el financiamiento lo realizó trabajando como mozo en restaurantes durante un año, antes de salir, y hasta el momento, su objetivo estaría cumplido.

Para seguir su estilo de viaje “solitario y solidario” gasta unos 7 dólares por día (en promedio entre alojamiento y comida) y vive “con poco”. En alojamiento, lo máximo que paga son unos 5 dólares por día, en promedio, y suele “descansar” en los lugares más exóticos para un viajero europeo.

Duerme en la calle, debajo de camiones, en estaciones de servicio, y pide la hospitalidad de los residentes. Internet se convirtió en una herramienta fundamental para su viaje a través del sistema “couchsurfing” (www.couchsurfing.org) por donde logró encontrar alojamiento en 300 oportunidades principalmente en Estados Unidos, Canadá y Europa.

“En los países musulmanes la gente te invita porque tienen como cultura alojar a los viajeros. La gente es buena, con buenas intenciones. Son simples y complejos a la vez por la religión pero son solidarios y muy felices de recibirte pero como los medios les hacen mala prensa no hay muchos turistas que vayan” relató y comentó como curiosidad que ellos mismos “piden que les aclare a mis familiares y amigos que no son terroristas”.

Además de conocer distintas culturas, Jeremy también pudo comprobar que el pasaporte de su país es “uno de los mejores” para entrar y salir en la mayoría de los países. Desde Canadá hasta Argentina, por ejemplo, viajó libremente atravesando las distintas fronteras “sin que me pregunten cuánto dinero tengo en la cuenta del banco”.

Dentro de los obstáculos para su proyecto, aseguró que “lo más difícil es atravesar los océanos a dedo” pero él lo logró viajando durante 58 días en un catamarán pequeño, trabajando como cocinero, desde Ciudad del Cabo en África, hasta las costas de Panamá.

Otro de los obstáculos fue la Policía de Estados Unidos, país donde está prohibido hacer dedo y motivo por el cual lo detuvieron unas 36 veces en 6 meses. “Son horribles. Las leyes son muy estrictas y no podés hablar con ellos”, expresó en referencia a la fuerza norteamericana.

Contrariamente a lo que se podría esperar, en el término de 3 años solo le robaron una mochila chica, que luego recuperó, en Mozambique, y otra vez en Centroamérica donde le faltó un teléfono.

“Nunca me asaltaron ni tuve problemas de violencia” expresó y aclaró que luego de la primera experiencia escucha las recomendaciones que le dan en los distintos lugares.

Desde su mirada Jeremy percibe un mundo en el que hay pobreza pero “la gente todavía está feliz”. “El problema es cuando hay miseria porque cuando hay pobreza la gente tiene lo mínimo que necesita y puede ser feliz. Me llamó la atención que la gente en Africa está sonriendo todo el tiempo”, evaluó aunque también indicó que falta tolerancia y “hay mucho racismo y miedo del vecino” en todos lados.

Para contrarrestar las campañas que en Europa y en Francia puntualmente “transmiten que el vecino de tu ciudad y de otros países del mundo es peligroso” Jeremy busca dejar un “mensaje de tolerancia”.

“La gente es más o menos la misma en los distintos lugares, con diferentes costumbres pero la mayoría quiere vivir tranquila con su familias, comer cada día, tener amor, trabajo y diversión”, expresó.

El país que más lo cautivó hasta el momento es Colombia donde “la gente está feliz y disfruta las cosas simples de la vida, y eso es muy fuerte”. “En Francia la gente tiene lo que necesita para ser feliz pero no es feliz. En Colombia tienen menos cosas pero disfrutan la vida y las cosas simples, la familia y los amigos, el amor. Comer, bailar, charlar, es muy fuerte”, relató.

Su aventura lo hizo aparecer en diarios, radio y televisión, en Colombia, Canadá, México, Ecuador y Francia, entre otros. Pero también se pueden seguir sus viajes a través de su página en francés e inglés www.tour-du-monde-autostop.fr/

Todavía piensa viajar por 2 o 3 años y luego establecerse en algún lugar. A Bariloche llegó por la ruta panamericana, desde Puerto Montt, Chile, y seguirá hasta Usuhaia para luego subir por Buenos Aires, Uruguay, Brasil y Venezuela.

“Todo lo que vi y atravesé es algo que me va a acompañar toda la vida. Me encantó hacerlo hasta ahora pero en algún momento me voy a estabilizar”, concluyó el joven viajero.

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