Lanzamiento del Operativo Centinela
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIĆN, CRISTINA FERNĆNDEZ, POR LA CADENA NACIONAL, DURANTE SU VISITA A LA ESCUELA DE OFICIALES DE LA GENDARMERĆA NACIONAL "GENERAL MARTĆN MIGUEL DE GĆEMES", EN EL PARTIDO DE LA MATANZA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Muy buenos dĆas a todos y a todas.
SeƱor Gobernador de la provincia de Buenos Aires; seƱor Intendente del partido de la Matanza; seƱores Oficiales; seƱor Comandante de la GendarmerĆa Nacional: venimos hoy a poner en marcha este Operativo Centinela que significarĆ” incrementar la presencia de nuestra GendarmerĆa Nacional en los veinticuatro partidos del Conurbano Bonaerense en el orden de seis mil efectivos.
Este Operativo que comenzarĆ” a ejecutarse a partir del dĆa 1Āŗ de enero, no presupone en modo alguno abandonar la función natural y estratĆ©gica de nuestra GendarmerĆa Nacional de custodiar fronteras y soberanĆa nacional.
Esta polĆtica que comenzó en el aƱo 2004 con el presidente Kirchner y que fue precisamente ayudar y cooperar con la provincia de Buenos Aires, especĆficamente en la zona del Conurbano Bonaerense, en lo que hace a la protección y seguridad ciudadanas, sufre hoy un gran incremento, un notable incremento, estamos hablando de seis mil efectivos, estamos hablando de cuatrocientos cuarenta y tres vehĆculos, estamos hablando de una inversión de equipamiento extra exclusivamente para este operativo del orden de los ciento cincuenta millones de pesos.
Es obvio que todo el mundo sabe que la seguridad de la provincia de Buenos Aires es responsabilidad de sus autoridades constitucionales, porque vivimos afortunadamente en un paĆs federal, pero no podemos ignorar tampoco la magnitud en cuanto a población que hoy tienen los 24 partidos del Conurbano Bonaerense. AquĆ no mĆ”s en La Matanza el Ćŗltimo censo arroja un resultado provisorio de un millón setecientos setenta y dos mil habitantes, y entre los 24 estamos hablando de nueve millones novecientas diez mil personas, casi diez millones de personas, o sea el veinticinco por ciento de la población total de la RepĆŗblica Argentina ubicada en un territorio no superior a los nueve mil kilómetros cuadrados.
Para que ustedes tengan una idea, el segundo conglomerado urbano que sigue a este conglomerado de los 24 distritos, es la ciudad Capital de Córdoba con un millón trescientos treinta y dos mil habitantes, según también el último censo, y el tercero Rosario con un millón ciento diez mil. Esto da la magnitud de la tarea que se estÔ encomendando.
TambiĆ©n, y no podemos obviarlo, de los problemas estructurales que se vienen arrastrando desde hace muchos aƱos ya en la provincia en materia de seguridad. Ignorarlo u obviarlo serĆa contar solamente la mitad de las cosas, y si algo le gusta a esta Presidenta es ver la pelĆcula entera y no solamente una fotografĆa.
Hoy venimos entonces a pasar revista a la cantidad de hombres y mujeres operativos que van precisamente a colaborar con las autoridades de la provincia y mĆ”s tarde el seƱor Comandante en compaƱĆa del seƱor Gobernador y de la seƱora Ministra de Seguridad, van a dar una conferencia de prensa acerca de los detalles especĆficos en cuanto a inversión, en cuanto a equipamiento que va a demandar a la nación este operativo.
Pero yo quiero aprovechar esta oportunidad en la cual el Estado Nacional hace un inmenso esfuerzo colaborativo con la seguridad de nuestros ciudadanos, para también fijar con precisión algunos conceptos, sobre todo en materia de seguridad, para superar falsos debates, para fijar con claridad el pensamiento sobre seguridad en la República Argentina y no tener posiciones que van de querer explicar los problemas de seguridad únicamente desde la cuestión del delito organizado, ni tampoco explicarlas únicamente desde la cuestión social. Creo que el abordaje exclusivo de cualquiera de los dos enfoques es erróneo y por lo tanto no puede arrojar buenos resultados si tenemos un mal diagnóstico.
EstĆ” claro que un paĆs en el que falte trabajo, como nos sucedĆa en el aƱo 2003, donde casi un cuarto de la población no tenĆa trabajo y quien lo tenĆa percibĆa tambiĆ©n muy malos salarios; estĆ” claro que un paĆs donde no hay trabajo, donde no hay crecimiento, donde la gente no puede acceder a derechos mĆnimos de educación, salud y vivienda, jamĆ”s puede ser un paĆs seguro, sobre todo si ademĆ”s hay sectores de la población que tienen acceso mĆ”s que suficiente a esos bienes, creando brechas sociales que son las verdaderas causas de inseguridad no solamente en la Argentina sino en muchĆsimos paĆses. No es la pobreza, es muchas veces la inequidad social. Pero tambiĆ©n pretender que la inequidad social o la pobreza es la causa de la delincuencia es no entender que tambiĆ©n existe el crimen organizado, el delito organizado, que muchas veces pivotea sobre las necesidades de la gente para poder encarar una estrategia mĆ”s efectiva y exitosa precisamente para ese crimen organizado.
Nuestra obligación como autoridades institucionales elegidas por el voto popular y democrĆ”tico de los argentinos, es entonces fijar con precisión esto, porque si no estarĆamos condenados al concepto de que ser pobre es equivalente a ser delincuente y esto no es asĆ, esto no es asĆ.
El no tener por allĆ las cosas que cualquier ciudadano se merece tampoco puede ser invocado como un motivo para cometer delitos, para delinquir. Lo digo con la convicción absoluta de haber nacido en una familia que comenzó siendo de origen muy humilde y luego con el esfuerzo y el trabajo, como tantĆsimas otras familias de argentinos, pudo convertirse en una familia de clase media y darle estudios a sus hijas.
Por eso creo que es importante en esta oportunidad en que estamos haciendo este gran aporte a este conglomerado urbano, a estos ciudadanos y ciudadanas que viven en el Conurbano Bonaerense, precisar estos conceptos.
Por eso tenemos muy en claro lo que puede ser una manifestación social de lo que es el crimen o el delito, y el abordaje diferente que ambas situaciones merecen. No se puede proceder de la misma manera frente a delincuentes organizados que frente a lo que pueden constituir manifestaciones sociales, aún cuando esas manifestaciones sociales no adopten medidas o conductas que deban ser imitadas.
TambiĆ©n les digo a todos los argentinos, a los que aĆŗn no se ha podido llegar pese al inmenso crecimiento de estos aƱos, pese a los mĆ”s de 5 millones de puestos generados, mĆ”s las mejoras salariales a trabajadores, mĆ”s la incorporación de millones de jubilados, que hay otros mĆ©todos para hacer valer nuestros derechos. Hemos avanzado mucho en estos aƱos y seguir avanzando depende precisamente de tener polĆticas y fundamentalmente dirigentes al frente de las instituciones que sigan pensando en achicar esa brecha social y que sigan pensando en el crecimiento de la Argentina y en el desarrollo del mercado interno como el gran instrumento para poder seguir incluyendo socialmente, y que por lo tanto la delincuencia, los criminales organizados no utilicen de escudo humano a los que todavĆa no han logrado una vida digna.
QuerĆa decir estos conceptos para que nadie equivoque debates que no existen, no por lo menos en la concepción y en las ideas que esta Presidenta tiene. Considero el derecho a la seguridad un derecho de todos los ciudadanos, pero tambiĆ©n sĆ© que la seguridad se preserva en el marco de la Constitución y las leyes.
En todos los momentos históricos que nos han tocado vivir a los argentinos en estos 200 aƱos de historia, cada vez que se le ha hecho creer a la sociedad que la seguridad estaba por encima de los valores del respeto a la vida humana siempre nos ha ido mal, porque finalmente lo que menos se ha terminado cuidando es la vida y el patrimonio de los argentinos, se perdĆa la vida o se perdĆa el trabajo.
Muchas veces uno cuando tiene trabajo o adquiere la cotidianeidad de poder contar con esto no advierte la importancia que para un paĆs tiene, para su desarrollo, para su concepto de seguridad interna y nacional, el crecimiento, el desarrollo de sus industrias, la capacidad y capacitación de sus trabajadores, el hecho de que los chicos puedan ir al colegio. Por eso seguimos reivindicando la Asignación Universal por Hijo como uno de los instrumentos mĆ”s importantes que contribuyen tambiĆ©n a la seguridad, permitiendo que nuestros jóvenes, nuestros chicos, no tengan que estar en la calle, donde son presa fĆ”cil del delito y la droga, sino en el colegio, porque tienen una asignación que cubre sus necesidades mĆnimas bĆ”sicas.
Por eso quiero darles este concepto amplio de seguridad. Estos hombres y estas mujeres, estos gendarmes van precisamente a ocuparse del combate contra el delito organizado. Para eso coordinarĆ”n con las autoridades de la Provincia de Buenos Aires pero tambiĆ©n lo harĆ”n con operatividad autónoma, a travĆ©s de polĆticas de sorpresa, de alta movilidad, de saturación, en fin, cuestiones que seguramente el seƱor comandante de la GendarmerĆa explicarĆ” por su profesionalidad mucho mejor que yo, en la posterior conferencia de prensa que se ofrecerĆ”.
Pero quiero decirles que la creación del Ministerio de Seguridad tambiĆ©n obedece a este concepto y a este criterio. Estamos plenamente convencidos de que algunas de las falsas contradicciones o falsos debates que se quieren instalar son precisamente para poder correr el foco de cĆ”mara de la verdadera cuestión. Por un lado el delito y el crimen organizado, en el cual las Fuerzas de Seguridad deben ser la solución, y tambiĆ©n el aparato judicial debe ser consecuente y tomar las medidas necesarias, porque la verdad que como Presidenta debo expresarme con toda sinceridad, como siempre lo hago: resulta casi inexplicable que las cĆ”maras de televisión de todos los canales exhiban con minuciosidad caras, personas que agreden, que tiran piedras, que enfrenan a la PolicĆa, a la GendarmerĆa, a la Prefectura y sin embargo no tengamos detenidos ni órdenes de captura sobre ninguno de ellos. La ingenuidad es para los 15 aƱos y yo realmente hace bastante que los cumplĆ. AsĆ que tambiĆ©n pido la colaboración para este concepto de la seguridad al Poder Judicial, tanto de las provincias en particular como de la nación en general.
Muchas veces las Fuerzas de Seguridad ser ven desanimadas cuando tardan horas, dĆas de investigación en aprender a alguien que ha cometido un delito y por uno u otro motivo los jueces lo dejan en libertad. Recuerdo con precisión un hecho dramĆ”tico, un miembro de la custodia del seƱor Jefe de Gabinete que resultó asesinado por quien hacĆa apenas tres o cuatro horas habĆa sido dejado en libertad. Y esto no es ser ni garantista ni mano dura, esto es ser criterioso y lógico, nada mĆ”s que eso. No aspiramos a que nos den cĆ”tedra ni doctrina, ni de un lado ni del otro, aspiramos a que cada uno cumpla su función: dar seguridad a nuestras Fuerzas de Seguridad y justicia a la Justicia. Justicia que significa castigar a los que delinquen para que no lo vuelvan a hacer, con las penas que establecen los códigos y tambiĆ©n cuando la peligrosidad de los delincuentes es tal no permitir su libertad para que no vuelvan a agredir o hacer daƱo a la sociedad.
Porque tenemos que cuidarlos a todos, a los que aĆŗn cometiendo delitos tienen el amparo de todos los derechos y garantĆas constitucionales, pero tambiĆ©n las penas que fija nuestro Código Penal y toda nuestra legislación, y el resto de los ciudadanos vivir en una sociedad democrĆ”tica y justa que tiene a la seguridad como un valor pero tambiĆ©n el respeto a la vida humana como uno de los valores, sino el valor fundamental.
Lo voy a volver a repetir, ya lo dije en otras oportunidades, a veces me resulta sospechosamente incoherente que algunos sean defensores de la vida en determinadas circunstancias y en otras pidan pena de muerte, el que defiende la vida la defiende siempre, en todos lados y en todas las circunstancias. Ustedes saben de quƩ estoy hablando porque conocen mi pensamiento con respecto a todas estas cuestiones, convicciones firmes y profundas que tenido siempre y que pienso seguir manteniendo.
Por eso pese a todas estas cuestiones que quieren falsamente instalar quiero decirles a ustedes, que van a cumplir una función fundamental, y a todos los ciudadanos argentinos, que la seguridad, la vida, la democracia son valores que nos han costado mucho a los argentinos y es el deber de todos cuidarlos y preservarlos, para eso hoy estamos aquĆ. Muy buenos dĆas a todos y a todas.
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIĆN, CRISTINA FERNĆNDEZ, POR LA CADENA NACIONAL, DURANTE SU VISITA A LA ESCUELA DE OFICIALES DE LA GENDARMERĆA NACIONAL "GENERAL MARTĆN MIGUEL DE GĆEMES", EN EL PARTIDO DE LA MATANZA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Muy buenos dĆas a todos y a todas.
SeƱor Gobernador de la provincia de Buenos Aires; seƱor Intendente del partido de la Matanza; seƱores Oficiales; seƱor Comandante de la GendarmerĆa Nacional: venimos hoy a poner en marcha este Operativo Centinela que significarĆ” incrementar la presencia de nuestra GendarmerĆa Nacional en los veinticuatro partidos del Conurbano Bonaerense en el orden de seis mil efectivos.
Este Operativo que comenzarĆ” a ejecutarse a partir del dĆa 1Āŗ de enero, no presupone en modo alguno abandonar la función natural y estratĆ©gica de nuestra GendarmerĆa Nacional de custodiar fronteras y soberanĆa nacional.
Esta polĆtica que comenzó en el aƱo 2004 con el presidente Kirchner y que fue precisamente ayudar y cooperar con la provincia de Buenos Aires, especĆficamente en la zona del Conurbano Bonaerense, en lo que hace a la protección y seguridad ciudadanas, sufre hoy un gran incremento, un notable incremento, estamos hablando de seis mil efectivos, estamos hablando de cuatrocientos cuarenta y tres vehĆculos, estamos hablando de una inversión de equipamiento extra exclusivamente para este operativo del orden de los ciento cincuenta millones de pesos.
Es obvio que todo el mundo sabe que la seguridad de la provincia de Buenos Aires es responsabilidad de sus autoridades constitucionales, porque vivimos afortunadamente en un paĆs federal, pero no podemos ignorar tampoco la magnitud en cuanto a población que hoy tienen los 24 partidos del Conurbano Bonaerense. AquĆ no mĆ”s en La Matanza el Ćŗltimo censo arroja un resultado provisorio de un millón setecientos setenta y dos mil habitantes, y entre los 24 estamos hablando de nueve millones novecientas diez mil personas, casi diez millones de personas, o sea el veinticinco por ciento de la población total de la RepĆŗblica Argentina ubicada en un territorio no superior a los nueve mil kilómetros cuadrados.
Para que ustedes tengan una idea, el segundo conglomerado urbano que sigue a este conglomerado de los 24 distritos, es la ciudad Capital de Córdoba con un millón trescientos treinta y dos mil habitantes, según también el último censo, y el tercero Rosario con un millón ciento diez mil. Esto da la magnitud de la tarea que se estÔ encomendando.
TambiĆ©n, y no podemos obviarlo, de los problemas estructurales que se vienen arrastrando desde hace muchos aƱos ya en la provincia en materia de seguridad. Ignorarlo u obviarlo serĆa contar solamente la mitad de las cosas, y si algo le gusta a esta Presidenta es ver la pelĆcula entera y no solamente una fotografĆa.
Hoy venimos entonces a pasar revista a la cantidad de hombres y mujeres operativos que van precisamente a colaborar con las autoridades de la provincia y mĆ”s tarde el seƱor Comandante en compaƱĆa del seƱor Gobernador y de la seƱora Ministra de Seguridad, van a dar una conferencia de prensa acerca de los detalles especĆficos en cuanto a inversión, en cuanto a equipamiento que va a demandar a la nación este operativo.
Pero yo quiero aprovechar esta oportunidad en la cual el Estado Nacional hace un inmenso esfuerzo colaborativo con la seguridad de nuestros ciudadanos, para también fijar con precisión algunos conceptos, sobre todo en materia de seguridad, para superar falsos debates, para fijar con claridad el pensamiento sobre seguridad en la República Argentina y no tener posiciones que van de querer explicar los problemas de seguridad únicamente desde la cuestión del delito organizado, ni tampoco explicarlas únicamente desde la cuestión social. Creo que el abordaje exclusivo de cualquiera de los dos enfoques es erróneo y por lo tanto no puede arrojar buenos resultados si tenemos un mal diagnóstico.
EstĆ” claro que un paĆs en el que falte trabajo, como nos sucedĆa en el aƱo 2003, donde casi un cuarto de la población no tenĆa trabajo y quien lo tenĆa percibĆa tambiĆ©n muy malos salarios; estĆ” claro que un paĆs donde no hay trabajo, donde no hay crecimiento, donde la gente no puede acceder a derechos mĆnimos de educación, salud y vivienda, jamĆ”s puede ser un paĆs seguro, sobre todo si ademĆ”s hay sectores de la población que tienen acceso mĆ”s que suficiente a esos bienes, creando brechas sociales que son las verdaderas causas de inseguridad no solamente en la Argentina sino en muchĆsimos paĆses. No es la pobreza, es muchas veces la inequidad social. Pero tambiĆ©n pretender que la inequidad social o la pobreza es la causa de la delincuencia es no entender que tambiĆ©n existe el crimen organizado, el delito organizado, que muchas veces pivotea sobre las necesidades de la gente para poder encarar una estrategia mĆ”s efectiva y exitosa precisamente para ese crimen organizado.
Nuestra obligación como autoridades institucionales elegidas por el voto popular y democrĆ”tico de los argentinos, es entonces fijar con precisión esto, porque si no estarĆamos condenados al concepto de que ser pobre es equivalente a ser delincuente y esto no es asĆ, esto no es asĆ.
El no tener por allĆ las cosas que cualquier ciudadano se merece tampoco puede ser invocado como un motivo para cometer delitos, para delinquir. Lo digo con la convicción absoluta de haber nacido en una familia que comenzó siendo de origen muy humilde y luego con el esfuerzo y el trabajo, como tantĆsimas otras familias de argentinos, pudo convertirse en una familia de clase media y darle estudios a sus hijas.
Por eso creo que es importante en esta oportunidad en que estamos haciendo este gran aporte a este conglomerado urbano, a estos ciudadanos y ciudadanas que viven en el Conurbano Bonaerense, precisar estos conceptos.
Por eso tenemos muy en claro lo que puede ser una manifestación social de lo que es el crimen o el delito, y el abordaje diferente que ambas situaciones merecen. No se puede proceder de la misma manera frente a delincuentes organizados que frente a lo que pueden constituir manifestaciones sociales, aún cuando esas manifestaciones sociales no adopten medidas o conductas que deban ser imitadas.
TambiĆ©n les digo a todos los argentinos, a los que aĆŗn no se ha podido llegar pese al inmenso crecimiento de estos aƱos, pese a los mĆ”s de 5 millones de puestos generados, mĆ”s las mejoras salariales a trabajadores, mĆ”s la incorporación de millones de jubilados, que hay otros mĆ©todos para hacer valer nuestros derechos. Hemos avanzado mucho en estos aƱos y seguir avanzando depende precisamente de tener polĆticas y fundamentalmente dirigentes al frente de las instituciones que sigan pensando en achicar esa brecha social y que sigan pensando en el crecimiento de la Argentina y en el desarrollo del mercado interno como el gran instrumento para poder seguir incluyendo socialmente, y que por lo tanto la delincuencia, los criminales organizados no utilicen de escudo humano a los que todavĆa no han logrado una vida digna.
QuerĆa decir estos conceptos para que nadie equivoque debates que no existen, no por lo menos en la concepción y en las ideas que esta Presidenta tiene. Considero el derecho a la seguridad un derecho de todos los ciudadanos, pero tambiĆ©n sĆ© que la seguridad se preserva en el marco de la Constitución y las leyes.
En todos los momentos históricos que nos han tocado vivir a los argentinos en estos 200 aƱos de historia, cada vez que se le ha hecho creer a la sociedad que la seguridad estaba por encima de los valores del respeto a la vida humana siempre nos ha ido mal, porque finalmente lo que menos se ha terminado cuidando es la vida y el patrimonio de los argentinos, se perdĆa la vida o se perdĆa el trabajo.
Muchas veces uno cuando tiene trabajo o adquiere la cotidianeidad de poder contar con esto no advierte la importancia que para un paĆs tiene, para su desarrollo, para su concepto de seguridad interna y nacional, el crecimiento, el desarrollo de sus industrias, la capacidad y capacitación de sus trabajadores, el hecho de que los chicos puedan ir al colegio. Por eso seguimos reivindicando la Asignación Universal por Hijo como uno de los instrumentos mĆ”s importantes que contribuyen tambiĆ©n a la seguridad, permitiendo que nuestros jóvenes, nuestros chicos, no tengan que estar en la calle, donde son presa fĆ”cil del delito y la droga, sino en el colegio, porque tienen una asignación que cubre sus necesidades mĆnimas bĆ”sicas.
Por eso quiero darles este concepto amplio de seguridad. Estos hombres y estas mujeres, estos gendarmes van precisamente a ocuparse del combate contra el delito organizado. Para eso coordinarĆ”n con las autoridades de la Provincia de Buenos Aires pero tambiĆ©n lo harĆ”n con operatividad autónoma, a travĆ©s de polĆticas de sorpresa, de alta movilidad, de saturación, en fin, cuestiones que seguramente el seƱor comandante de la GendarmerĆa explicarĆ” por su profesionalidad mucho mejor que yo, en la posterior conferencia de prensa que se ofrecerĆ”.
Pero quiero decirles que la creación del Ministerio de Seguridad tambiĆ©n obedece a este concepto y a este criterio. Estamos plenamente convencidos de que algunas de las falsas contradicciones o falsos debates que se quieren instalar son precisamente para poder correr el foco de cĆ”mara de la verdadera cuestión. Por un lado el delito y el crimen organizado, en el cual las Fuerzas de Seguridad deben ser la solución, y tambiĆ©n el aparato judicial debe ser consecuente y tomar las medidas necesarias, porque la verdad que como Presidenta debo expresarme con toda sinceridad, como siempre lo hago: resulta casi inexplicable que las cĆ”maras de televisión de todos los canales exhiban con minuciosidad caras, personas que agreden, que tiran piedras, que enfrenan a la PolicĆa, a la GendarmerĆa, a la Prefectura y sin embargo no tengamos detenidos ni órdenes de captura sobre ninguno de ellos. La ingenuidad es para los 15 aƱos y yo realmente hace bastante que los cumplĆ. AsĆ que tambiĆ©n pido la colaboración para este concepto de la seguridad al Poder Judicial, tanto de las provincias en particular como de la nación en general.
Muchas veces las Fuerzas de Seguridad ser ven desanimadas cuando tardan horas, dĆas de investigación en aprender a alguien que ha cometido un delito y por uno u otro motivo los jueces lo dejan en libertad. Recuerdo con precisión un hecho dramĆ”tico, un miembro de la custodia del seƱor Jefe de Gabinete que resultó asesinado por quien hacĆa apenas tres o cuatro horas habĆa sido dejado en libertad. Y esto no es ser ni garantista ni mano dura, esto es ser criterioso y lógico, nada mĆ”s que eso. No aspiramos a que nos den cĆ”tedra ni doctrina, ni de un lado ni del otro, aspiramos a que cada uno cumpla su función: dar seguridad a nuestras Fuerzas de Seguridad y justicia a la Justicia. Justicia que significa castigar a los que delinquen para que no lo vuelvan a hacer, con las penas que establecen los códigos y tambiĆ©n cuando la peligrosidad de los delincuentes es tal no permitir su libertad para que no vuelvan a agredir o hacer daƱo a la sociedad.
Porque tenemos que cuidarlos a todos, a los que aĆŗn cometiendo delitos tienen el amparo de todos los derechos y garantĆas constitucionales, pero tambiĆ©n las penas que fija nuestro Código Penal y toda nuestra legislación, y el resto de los ciudadanos vivir en una sociedad democrĆ”tica y justa que tiene a la seguridad como un valor pero tambiĆ©n el respeto a la vida humana como uno de los valores, sino el valor fundamental.
Lo voy a volver a repetir, ya lo dije en otras oportunidades, a veces me resulta sospechosamente incoherente que algunos sean defensores de la vida en determinadas circunstancias y en otras pidan pena de muerte, el que defiende la vida la defiende siempre, en todos lados y en todas las circunstancias. Ustedes saben de quƩ estoy hablando porque conocen mi pensamiento con respecto a todas estas cuestiones, convicciones firmes y profundas que tenido siempre y que pienso seguir manteniendo.
Por eso pese a todas estas cuestiones que quieren falsamente instalar quiero decirles a ustedes, que van a cumplir una función fundamental, y a todos los ciudadanos argentinos, que la seguridad, la vida, la democracia son valores que nos han costado mucho a los argentinos y es el deber de todos cuidarlos y preservarlos, para eso hoy estamos aquĆ. Muy buenos dĆas a todos y a todas.
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