
Colonizar el desierto A mediados de enero, la Provincia llamará a licitación para el desarrollo de un cluster agrario y agroindustrial que sumará 15.000 hectáreas regadas al sur de Mari Menuco. Será necesaria una inversión privada cercana a los 150 millones de dólares. Semilleras, desarrolladores ganaderos y exportadores frutícolas entre los interesados. Apuesta a reeditar las experiencias del Alto Valle y de El Chañar I y II.
Probablemente una de las dimensiones más remanidas del discurso público neuquino sea la muletilla de la “reconversión productiva”. Prácticamente no existe dimensión de la gestión que no esté atravesada, en algún momento, por este norte. Finalmente, se trata de un paso lógico. Para una economía centrada en la explotación de recursos naturales no renovables, la aplicación del excedente generado en actividades autosustentables resulta un imperativo de subsistencia.
A lo largo de su historia, las sucesivas administraciones neuquinas trabajaron, o dijeron trabajar, con miras a la diversificación de la matriz productiva. Ello se tradujo en que ya desde los primeros gobiernos del Movimiento Popular Neuquino se otorgara especial relevancia a las áreas de planificación. Aunque se consiguieron algunos resultados, entre los que se destacan las grandes obras hidroeléctricas y la colonización de El Chañar, el camino por recorrer es todavía largo. El peso de las actividades extrahidrocarburiferas en el Producto Bruto Geográfico sigue siendo muy limitado.
El desarrollo de una extensa área bajo riego a partir del lago Mari Menuco, el más pequeño del complejo de Cerros Colorados, es un proyecto de larga data que persigue triplicar la actual área regada de la provincia, superficie que hoy ronda las 8.000 hectáreas. Repasando sólo los últimos años, el estado neuquino se endeudó en bonos, entre otras cosas, para este emprendimiento, y además le destinó alrededor del 60% de los recursos extraordinarios provenientes de la renegociación de contratos petroleros. Pero finalmente, lo que sería un canal de riego a cielo abierto que, al final del camino, abastecería con agua a la Confluencia, terminó como un canal cerrado destinado exclusivamente al abastecimiento de agua. Del riego, poco nada. Del gran proyecto para regar “30.000 hectáreas” sólo existe la bocatoma, un caudal de agua inferior al estimado inicialmente y 5 kilómetros excavados de canal sin revestimiento impermeable. Y lo que no existe, en cambio, es plata para el desarrollo estatal de la infraestructura.
Licitación pública
Frente al escenario de limitación de recursos públicos para el emprendimiento de Bajo Los Barreales, y en respuesta a las críticas por el abandono del desarrollo de la prometida área bajo riego, los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Territorial debieron aguzar el ingenio. El primer paso fue repasar las experiencias de colonización existentes en la provincia. En este camino se concluyó que los casos más exitosos no fueron los puramente estatales, entre los que destacan las áreas de Senillosa, donde se distribuyeron tierras entre ex trabajadores de El Chocón, La Picasa, Añelo, o el IDEVI en la vecina Río Negro.
Se consideró, en cambio, que las etapas iniciales de El Chañar y el propio Alto Valle del Río Negro eran casos exitosos de “colonizaciones público – privadas”, emprendimientos en los que el Estado aportaba la planificación y las tierras, financiamiento, y los privados el desarrollo. Más allá de la carencia de recursos, lo que explícitamente se buscó evitar fue que la acción del Estado se limite a la valorización de tierras privadas vía el desarrollo de infraestructura, pero sin que este aporte de recursos públicos se traduzca necesariamente en una colonización exitosa o, como es el caso, en un verdadero clúster agroindustrial.
Aporte estatal
De acuerdo a la información difundida la pasada semana en la convocatoria a inversiones para el “Proyecto de licitación pública para el Desarrollo Multipropósito Mari Menuco”, la provincia cuenta fundamentalmente con los estudios para el desarrollo del área realizados por el israelí “Weitz Center for Development Studies CERUR”. A grandes rasgos, esta investigación de 2007 prevé el desarrollo agrícola del área, con un parque de servicios agroindustriales asociados, hábitat para 10.000 personas que trabajarán en la zona y, adicionalmente, desarrollos turísticos y de energías renovables.
Aunque la investigación del CERUR es el estudio principal, también existen estudios complementarios sobre la aptitud agrícola del territorio y de desarrollo turístico.
Luego están las obras existentes de lo que hoy es el acueducto Mari Menuco-Confluencia, básicamente la bocatoma, que demandó una inversión de 8 millones de dólares, y con capacidad para captar 42 m3/s, y la obra de cabecera que permite dividir el agua para consumo (6 m3/s) del agua para riego (hoy 24 m3/s) junto a los 5 kilómetros de canal a cielo abierto con capacidad para 19 m3/s, los que permiten regar unas 15.000 hectáreas. La suma de esta nueva superficie apta es la que permitirá triplicar el área bajo riego provincial.
A la bocatoma llega también una línea de alta tensión proveniente de Planicie Banderita y está aprobada por el EPEN la construcción de una línea de 33 Kv paralela al canal de riego hasta el kilómetro 6,2. Por último, se destaca que las parcelas a adjudicar para el emprendimiento son tierras fiscales libres de ocupantes.
Inversión privada
La inversión que se demandará a los privados es toda la necesaria para el desarrollo y puesta en marcha del clúster y demanda:
* La elaboración de un Anteproyecto para la puesta en producción de las parcelas
* La subdivisión y mensura de las parcelas; preparación del suelo, sistematización del riego y plantación de siembra de fijación y cortinas de vientos en las tierras potencialmente irrigables.
* La infraestructura de Riego: canales primarios, secundarios y/o terciarios, si correspondiere. Sistemas presurizados para el máximo aprovechamiento del agua.
* Infraestructura de Desagües y sus colectores.
* La construcción de la infraestructura básica: caminos, alambrados, electricidad, provisión de agua, comunicación, drenaje, residuos, etc.
Interesados
E&E consultó a los técnicos de Desarrollo Territorial que participaron de la elaboración del proyecto de licitación. La duda principal se basó en que la tierra del emprendimiento tendrá un costo de inversión cercano a los 10.000 dólares por hectárea, una cifra elevada si se la compara, por ejemplo, con el costo de la tierra bajo riego sin mejoras en el Alto Valle. Los técnicos reconocieron el dato, pero contrastaron que no es fácil conseguir grandes extensiones en el Valle. También señalaron que, para completar el relevamiento sobre la factibilidad del negocio, consultaron a grandes desarrolladores de tierras agropecuarias y empresas del país y de la región y obtuvieron respuestas positivas. A ello se sumaron señales claras de potenciales interesados.
Según pudo relevar E&E de empresarios frutículas regionales, en el contexto actual no hay ansiedad por nuevas tierras para frutas. Muchas de las grandes empresas cuentan con grandes superficies, por ejemplo en Valle Medio y en la zona de Centenario (Expofrut, Moño Azul), que actualmente no explotan. Sin embargo algunas multinacionales (Salentein Fruit) realizaron en los últimos años grandes adquisiciones de tierra y no se descarta que nuevas empresas puedan llegar a la región, en particular por las condiciones agroecológicas de la zona de Mari Menuco, que permitirían comenzar desde el principio con una certificación orgánica, con un clima seco que mejora los controles de sanidad. Además, según los estudios del CERUR, los datos relevados por 4 estaciones meteorológicas instaladas hace 4 años por el Estado neuquino y los estudios de suelos, la zona es altamente apta para fruticultura. Sin embargo, según pudo saber E&E, entre los interesados hay grandes semilleras y desarrolladores ganaderos y lecheros. En particular, la zona aparece muy apta para la producción de forrajes, con déficit en la provincia para la integración del circuito. En términos agroindustriales se suman dos datos adicionales. El corrimiento de la frontera ganadera en la zona núcleo y la cercanía del mercado chileno para los lácteos. En Desarrollo Territorial también hablan de pool locales de empresarios vinculados al sector petrolero interesados en la diversificación agrícola 2
Claves de la licitación
Los pliegos licitatorios para el desarrollo del área Mari Menuco, que comenzarán a venderse en la primera quincena de enero, prevén un sistema de “doble sobre”. El primero deberá contener los antecedentes del oferente y la propuesta técnica. En l segundo la propuesta económica.En los antecedentes se privilegiará la antigüedad de la firma oferente y su experiencia como desarrolladora agropecuaria y su capacidad operativa, medida por los activos. También aportará puntaje ser una empresa neuquina.
En la propuesta técnica se preferirán las ofertas que más se adapten a los lineamientos del estudio del CERUR y que presenten un mayor número de unidades de negocios: agropecuario, agroindustrial, colonización, turismo y energías no renovables. En este punto el proyecto rionegrino de producir soja con capitales chinos resulta un contraejemplo de lo que se busca. Recién superada esta etapa, se abrirá el segundo sobre con la propuesta económica, la que deberá partir de un precio base para la tierra que será determinado por el Tribunal de Tasaciones de la provincia.
Probablemente una de las dimensiones más remanidas del discurso público neuquino sea la muletilla de la “reconversión productiva”. Prácticamente no existe dimensión de la gestión que no esté atravesada, en algún momento, por este norte. Finalmente, se trata de un paso lógico. Para una economía centrada en la explotación de recursos naturales no renovables, la aplicación del excedente generado en actividades autosustentables resulta un imperativo de subsistencia.
A lo largo de su historia, las sucesivas administraciones neuquinas trabajaron, o dijeron trabajar, con miras a la diversificación de la matriz productiva. Ello se tradujo en que ya desde los primeros gobiernos del Movimiento Popular Neuquino se otorgara especial relevancia a las áreas de planificación. Aunque se consiguieron algunos resultados, entre los que se destacan las grandes obras hidroeléctricas y la colonización de El Chañar, el camino por recorrer es todavía largo. El peso de las actividades extrahidrocarburiferas en el Producto Bruto Geográfico sigue siendo muy limitado.
El desarrollo de una extensa área bajo riego a partir del lago Mari Menuco, el más pequeño del complejo de Cerros Colorados, es un proyecto de larga data que persigue triplicar la actual área regada de la provincia, superficie que hoy ronda las 8.000 hectáreas. Repasando sólo los últimos años, el estado neuquino se endeudó en bonos, entre otras cosas, para este emprendimiento, y además le destinó alrededor del 60% de los recursos extraordinarios provenientes de la renegociación de contratos petroleros. Pero finalmente, lo que sería un canal de riego a cielo abierto que, al final del camino, abastecería con agua a la Confluencia, terminó como un canal cerrado destinado exclusivamente al abastecimiento de agua. Del riego, poco nada. Del gran proyecto para regar “30.000 hectáreas” sólo existe la bocatoma, un caudal de agua inferior al estimado inicialmente y 5 kilómetros excavados de canal sin revestimiento impermeable. Y lo que no existe, en cambio, es plata para el desarrollo estatal de la infraestructura.
Licitación pública
Frente al escenario de limitación de recursos públicos para el emprendimiento de Bajo Los Barreales, y en respuesta a las críticas por el abandono del desarrollo de la prometida área bajo riego, los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Territorial debieron aguzar el ingenio. El primer paso fue repasar las experiencias de colonización existentes en la provincia. En este camino se concluyó que los casos más exitosos no fueron los puramente estatales, entre los que destacan las áreas de Senillosa, donde se distribuyeron tierras entre ex trabajadores de El Chocón, La Picasa, Añelo, o el IDEVI en la vecina Río Negro.
Se consideró, en cambio, que las etapas iniciales de El Chañar y el propio Alto Valle del Río Negro eran casos exitosos de “colonizaciones público – privadas”, emprendimientos en los que el Estado aportaba la planificación y las tierras, financiamiento, y los privados el desarrollo. Más allá de la carencia de recursos, lo que explícitamente se buscó evitar fue que la acción del Estado se limite a la valorización de tierras privadas vía el desarrollo de infraestructura, pero sin que este aporte de recursos públicos se traduzca necesariamente en una colonización exitosa o, como es el caso, en un verdadero clúster agroindustrial.
Aporte estatal
De acuerdo a la información difundida la pasada semana en la convocatoria a inversiones para el “Proyecto de licitación pública para el Desarrollo Multipropósito Mari Menuco”, la provincia cuenta fundamentalmente con los estudios para el desarrollo del área realizados por el israelí “Weitz Center for Development Studies CERUR”. A grandes rasgos, esta investigación de 2007 prevé el desarrollo agrícola del área, con un parque de servicios agroindustriales asociados, hábitat para 10.000 personas que trabajarán en la zona y, adicionalmente, desarrollos turísticos y de energías renovables.
Aunque la investigación del CERUR es el estudio principal, también existen estudios complementarios sobre la aptitud agrícola del territorio y de desarrollo turístico.
Luego están las obras existentes de lo que hoy es el acueducto Mari Menuco-Confluencia, básicamente la bocatoma, que demandó una inversión de 8 millones de dólares, y con capacidad para captar 42 m3/s, y la obra de cabecera que permite dividir el agua para consumo (6 m3/s) del agua para riego (hoy 24 m3/s) junto a los 5 kilómetros de canal a cielo abierto con capacidad para 19 m3/s, los que permiten regar unas 15.000 hectáreas. La suma de esta nueva superficie apta es la que permitirá triplicar el área bajo riego provincial.
A la bocatoma llega también una línea de alta tensión proveniente de Planicie Banderita y está aprobada por el EPEN la construcción de una línea de 33 Kv paralela al canal de riego hasta el kilómetro 6,2. Por último, se destaca que las parcelas a adjudicar para el emprendimiento son tierras fiscales libres de ocupantes.
Inversión privada
La inversión que se demandará a los privados es toda la necesaria para el desarrollo y puesta en marcha del clúster y demanda:
* La elaboración de un Anteproyecto para la puesta en producción de las parcelas
* La subdivisión y mensura de las parcelas; preparación del suelo, sistematización del riego y plantación de siembra de fijación y cortinas de vientos en las tierras potencialmente irrigables.
* La infraestructura de Riego: canales primarios, secundarios y/o terciarios, si correspondiere. Sistemas presurizados para el máximo aprovechamiento del agua.
* Infraestructura de Desagües y sus colectores.
* La construcción de la infraestructura básica: caminos, alambrados, electricidad, provisión de agua, comunicación, drenaje, residuos, etc.
Interesados
E&E consultó a los técnicos de Desarrollo Territorial que participaron de la elaboración del proyecto de licitación. La duda principal se basó en que la tierra del emprendimiento tendrá un costo de inversión cercano a los 10.000 dólares por hectárea, una cifra elevada si se la compara, por ejemplo, con el costo de la tierra bajo riego sin mejoras en el Alto Valle. Los técnicos reconocieron el dato, pero contrastaron que no es fácil conseguir grandes extensiones en el Valle. También señalaron que, para completar el relevamiento sobre la factibilidad del negocio, consultaron a grandes desarrolladores de tierras agropecuarias y empresas del país y de la región y obtuvieron respuestas positivas. A ello se sumaron señales claras de potenciales interesados.
Según pudo relevar E&E de empresarios frutículas regionales, en el contexto actual no hay ansiedad por nuevas tierras para frutas. Muchas de las grandes empresas cuentan con grandes superficies, por ejemplo en Valle Medio y en la zona de Centenario (Expofrut, Moño Azul), que actualmente no explotan. Sin embargo algunas multinacionales (Salentein Fruit) realizaron en los últimos años grandes adquisiciones de tierra y no se descarta que nuevas empresas puedan llegar a la región, en particular por las condiciones agroecológicas de la zona de Mari Menuco, que permitirían comenzar desde el principio con una certificación orgánica, con un clima seco que mejora los controles de sanidad. Además, según los estudios del CERUR, los datos relevados por 4 estaciones meteorológicas instaladas hace 4 años por el Estado neuquino y los estudios de suelos, la zona es altamente apta para fruticultura. Sin embargo, según pudo saber E&E, entre los interesados hay grandes semilleras y desarrolladores ganaderos y lecheros. En particular, la zona aparece muy apta para la producción de forrajes, con déficit en la provincia para la integración del circuito. En términos agroindustriales se suman dos datos adicionales. El corrimiento de la frontera ganadera en la zona núcleo y la cercanía del mercado chileno para los lácteos. En Desarrollo Territorial también hablan de pool locales de empresarios vinculados al sector petrolero interesados en la diversificación agrícola 2
Claves de la licitación
Los pliegos licitatorios para el desarrollo del área Mari Menuco, que comenzarán a venderse en la primera quincena de enero, prevén un sistema de “doble sobre”. El primero deberá contener los antecedentes del oferente y la propuesta técnica. En l segundo la propuesta económica.En los antecedentes se privilegiará la antigüedad de la firma oferente y su experiencia como desarrolladora agropecuaria y su capacidad operativa, medida por los activos. También aportará puntaje ser una empresa neuquina.
En la propuesta técnica se preferirán las ofertas que más se adapten a los lineamientos del estudio del CERUR y que presenten un mayor número de unidades de negocios: agropecuario, agroindustrial, colonización, turismo y energías no renovables. En este punto el proyecto rionegrino de producir soja con capitales chinos resulta un contraejemplo de lo que se busca. Recién superada esta etapa, se abrirá el segundo sobre con la propuesta económica, la que deberá partir de un precio base para la tierra que será determinado por el Tribunal de Tasaciones de la provincia.
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