Se sellarĆ” el principio de acuerdo de la base de la coalición amplia: UCR, PJ y UNE. Breve descripción de la coyuntura y de algunos de sus por quĆ©. Reafirmación de la importancia creciente de la experiencia polĆtico-sindical.
Esta semana quedarĆ” afirmada la piedra basal de lo que serĆ” la coalición de partidos polĆticos mĆ”s importante que se haya unido jamĆ”s para enfrentar al MPN. Se avanzarĆ” en este camino complicado y lleno de recovecos geogrĆ”ficos muy posiblemente el miĆ©rcoles, a travĆ©s de una reunión a la que acudirĆ”n los tres socios principales: UCR, PJ y UNE, y el resto de los minoritarios: Frente Grande, ARI, Partido de la Victoria, y otras agrupaciones que se sumarĆ”n a la promesa de construir una NeuquĆ©n igual pero distinta.
SerĆ” el primer paso de la candidatura de MartĆn Farizano a gobernador. O por lo menos, el que constituya su primera victoria relativa. El intendente capitalino ha sido el que mĆ”s ha bregado por la concepción frentista. Se ha mostrado como el hombre capaz de hacerlo por convicción.
Si bien se le puede objetar cierta confusión en la comunicación de sus bases filosóficas, lo cierto es que no ha vacilado en autodefinirse como un rara avis del mundo de la polĆtica, alguien capaz de subordinar ambiciones y personalismos en procura de conseguir abrir el camino por lo que el camino mismo significa, y de definir el objetivo como una consecuencia prĆ”ctica de caminar descubriĆ©ndolo.
¿Cómo se llegó a esta sĆŗbita confirmación de la posibilidad de cuajar la coalición que aparecĆa tan complicada? No hay una sola versión sobre el tema, y probablemente los factores sean varios y no uno solo.
Probablemente, lo que mĆ”s ha contribuido sea un contexto nacional que empujó a resolver el galimatĆas del PJ neuquino a Oscar Parrilli. Dicen que el secretario general de la Presidencia fue quien decidió terminar con las especulaciones (¿respaldamos a Sapag ó a Farizano?) y bajó la consigna de dejar de dar vueltas y revitalizar el acuerdo con una UCR que ya no tiene, a los efectos prĆ”cticos, a Horacio Quiroga en sus filas.
Esto no quiere decir que el gobierno nacional le suelte la mano a Jorge Sapag; pero sĆ probablemente indique que la proyección del “cristinismo” difiera en mĆ©todos y objetivos de la que tuvo el kirchnerismo hasta la muerte de NĆ©stor.
Lo concreto es que el PJ conducido por el parrillismo se definió: vĆa libre al acuerdo con Farizano y con UNE. Que se haga la coalición sin esperar el resultado de la interna del MPN. No hay tiempo para otra cosa, porque las elecciones generales irĆ”n prĆ”cticamente pegadas a las definiciones de las internas.
Para tal fin, el peronismo resolverÔ quiénes serÔn sus candidatos en febrero. La fecha darÔ tiempo para organizar una eventual confrontación entre los candidatos de la coalición.
En este proceso, la UCR tambiĆ©n terminó de definir su situación. Con la candidatura de Alejandro Vidal a la presidencia del partido, se cierra el acuerdo mĆ”ximo que pudo conseguir el farizanismo con quienes tenĆan un pie en cada plato. El quiroguismo quedó asĆ acotado a los radicales que votarĆ”n en rancho aparte, pues la candidatura del actual diputado nacional serĆ” auspiciada por una unión de partidos que encabezarĆ” la agrupación Nuevo Compromiso Neuquino. El camino se ha despejado con un virtual cisma, que (se verĆ”) podrĆ” devenir o no en una fractura formal, vĆa expulsión o suspensión de afiliaciones. Es probable que estas decisiones se tomen despuĆ©s de los resultados, incluso despuĆ©s de lo que suceda a nivel nacional.
Desde el costado UNE de la coalición habĆa satisfacción. De alguna manera, que prospere la coalición es un aval importante para su propio crecimiento como partido. Los seguidores de Mariano Mansilla pasan por un momento de autoestima alta: dicen que las recorridas por los barrios son cada mĆ”s fructĆferas, que hay vecinos que se disputan la oferta para ser “Casas UNE”; en fin, que la candidatura de Mansilla prende bien en el humus fĆ©rtil del descontento hacia el estatus quo.
Por otro lado, el crecimiento polĆtico vinculado a la solidez sindical influye en la estrategia de los gremios, particularmente en ATE y ATEN. Dicen que mejorarĆ”n las relaciones entre estos cimientos financieros de la estructura polĆtica, y que las nuevas conducciones demostrarĆ”n que son capaces de no constituirse en “auyenta-votos”, acentuando metodologĆas que reduzcan la brecha impopular de algunos comportamientos sindicales.
Independientemente de los detalles, lo seguro es que el tridente UCR-PJ-UNE sellarĆ” el acuerdo bĆ”sico para intentar conquistar la provincia que el MPN conduce desde 1963. Enfrente tendrĆ” a este partido en el mismo aƱo que celebrarĆ” sus 50Āŗ aniversario: medio siglo de poder polĆtico incuestionable.
Para ese entonces, habrĆ” pasado el verano mĆ”s intenso que se recuerde. Pero eso…serĆ” parte de otra nota.
RubƩn Boggi
Esta semana quedarĆ” afirmada la piedra basal de lo que serĆ” la coalición de partidos polĆticos mĆ”s importante que se haya unido jamĆ”s para enfrentar al MPN. Se avanzarĆ” en este camino complicado y lleno de recovecos geogrĆ”ficos muy posiblemente el miĆ©rcoles, a travĆ©s de una reunión a la que acudirĆ”n los tres socios principales: UCR, PJ y UNE, y el resto de los minoritarios: Frente Grande, ARI, Partido de la Victoria, y otras agrupaciones que se sumarĆ”n a la promesa de construir una NeuquĆ©n igual pero distinta.
SerĆ” el primer paso de la candidatura de MartĆn Farizano a gobernador. O por lo menos, el que constituya su primera victoria relativa. El intendente capitalino ha sido el que mĆ”s ha bregado por la concepción frentista. Se ha mostrado como el hombre capaz de hacerlo por convicción.
Si bien se le puede objetar cierta confusión en la comunicación de sus bases filosóficas, lo cierto es que no ha vacilado en autodefinirse como un rara avis del mundo de la polĆtica, alguien capaz de subordinar ambiciones y personalismos en procura de conseguir abrir el camino por lo que el camino mismo significa, y de definir el objetivo como una consecuencia prĆ”ctica de caminar descubriĆ©ndolo.
¿Cómo se llegó a esta sĆŗbita confirmación de la posibilidad de cuajar la coalición que aparecĆa tan complicada? No hay una sola versión sobre el tema, y probablemente los factores sean varios y no uno solo.
Probablemente, lo que mĆ”s ha contribuido sea un contexto nacional que empujó a resolver el galimatĆas del PJ neuquino a Oscar Parrilli. Dicen que el secretario general de la Presidencia fue quien decidió terminar con las especulaciones (¿respaldamos a Sapag ó a Farizano?) y bajó la consigna de dejar de dar vueltas y revitalizar el acuerdo con una UCR que ya no tiene, a los efectos prĆ”cticos, a Horacio Quiroga en sus filas.
Esto no quiere decir que el gobierno nacional le suelte la mano a Jorge Sapag; pero sĆ probablemente indique que la proyección del “cristinismo” difiera en mĆ©todos y objetivos de la que tuvo el kirchnerismo hasta la muerte de NĆ©stor.
Lo concreto es que el PJ conducido por el parrillismo se definió: vĆa libre al acuerdo con Farizano y con UNE. Que se haga la coalición sin esperar el resultado de la interna del MPN. No hay tiempo para otra cosa, porque las elecciones generales irĆ”n prĆ”cticamente pegadas a las definiciones de las internas.
Para tal fin, el peronismo resolverÔ quiénes serÔn sus candidatos en febrero. La fecha darÔ tiempo para organizar una eventual confrontación entre los candidatos de la coalición.
En este proceso, la UCR tambiĆ©n terminó de definir su situación. Con la candidatura de Alejandro Vidal a la presidencia del partido, se cierra el acuerdo mĆ”ximo que pudo conseguir el farizanismo con quienes tenĆan un pie en cada plato. El quiroguismo quedó asĆ acotado a los radicales que votarĆ”n en rancho aparte, pues la candidatura del actual diputado nacional serĆ” auspiciada por una unión de partidos que encabezarĆ” la agrupación Nuevo Compromiso Neuquino. El camino se ha despejado con un virtual cisma, que (se verĆ”) podrĆ” devenir o no en una fractura formal, vĆa expulsión o suspensión de afiliaciones. Es probable que estas decisiones se tomen despuĆ©s de los resultados, incluso despuĆ©s de lo que suceda a nivel nacional.
Desde el costado UNE de la coalición habĆa satisfacción. De alguna manera, que prospere la coalición es un aval importante para su propio crecimiento como partido. Los seguidores de Mariano Mansilla pasan por un momento de autoestima alta: dicen que las recorridas por los barrios son cada mĆ”s fructĆferas, que hay vecinos que se disputan la oferta para ser “Casas UNE”; en fin, que la candidatura de Mansilla prende bien en el humus fĆ©rtil del descontento hacia el estatus quo.
Por otro lado, el crecimiento polĆtico vinculado a la solidez sindical influye en la estrategia de los gremios, particularmente en ATE y ATEN. Dicen que mejorarĆ”n las relaciones entre estos cimientos financieros de la estructura polĆtica, y que las nuevas conducciones demostrarĆ”n que son capaces de no constituirse en “auyenta-votos”, acentuando metodologĆas que reduzcan la brecha impopular de algunos comportamientos sindicales.
Independientemente de los detalles, lo seguro es que el tridente UCR-PJ-UNE sellarĆ” el acuerdo bĆ”sico para intentar conquistar la provincia que el MPN conduce desde 1963. Enfrente tendrĆ” a este partido en el mismo aƱo que celebrarĆ” sus 50Āŗ aniversario: medio siglo de poder polĆtico incuestionable.
Para ese entonces, habrĆ” pasado el verano mĆ”s intenso que se recuerde. Pero eso…serĆ” parte de otra nota.
RubƩn Boggi
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