WikiLeaks: el consenso equivocado - Piedra OnLine

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miƩrcoles, 15 de diciembre de 2010

WikiLeaks: el consenso equivocado


Después de los ataques terroristas del 11-S, el lugar común repetido hasta la saciedad fue que el mundo había cambiado para siempre. No fue así. Cambiaron algunas cosas, pero para la inmensa mayoría la vida siguió igual. Lo mismo estÔ pasando con WikiLeaks. Las filtraciones sin duda tendrÔn consecuencias, algunas importantes. Pero en general serÔn menores de lo que ahora se anticipa. En torno a WikiLeaks se ha venido conformando un consenso que tiene varios aspectos que merecen discusión y refutación.

1. WikiLeaks ha debilitado a Estados Unidos. Para un país que gasta 50.000 millones de dólares al año en inteligencia es una vergüenza que le hayan robado todos estos secretos. Y es obvio que muchos de sus aliados estÔn furiosos con los estadounidenses. Pero los cables difundidos hasta ahora muestran que Estados Unidos tiene el gobierno con mayor coherencia entre lo que dice en público y lo que hace en privado. Aún no se nos ha revelado una hipocresía estadounidense comparable con las flagrantes mentiras de algunos de los jefes de Estado que aparecen en los cables. Por ahora parece claro que las filtraciones de WikiLeaks han dañado mÔs a otros países que a Estados Unidos.

2. La diplomacia estadounidense sale muy mal parada. No. MĆ”s bien todo lo contrario. Sorprendentemente, hasta ahora nadie ha encontrado errores garrafales en las informaciones o en los pronósticos contenidos en los cables. Hay chismes y aseveraciones temerarias. TambiĆ©n se destapan actos bochornosos como las preguntas sobre el estado mental de Cristina Kirchner o el espionaje a Ban Ki-moon, el jefe de la ONU. Pero Ć©stos no son errores. En el mundo de la diplomacia el error hubiese sido no haberlo hecho. "¡Para eso les pagamos!", exclama Leslie Gelb, el presidente emĆ©rito del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, un think tank privado. SegĆŗn Gelb, los cables muestran al gobierno estadounidense tratando de resolver seria y profesionalmente los problemas mĆ”s acuciantes del mundo sin realmente tener el poder para imponerles a otros las soluciones. "Lo que veo en los cables", escribe Gelb, "es a diplomĆ”ticos sonsacando información sensible de lĆ­deres extranjeros, buscando caminos para la acción comĆŗn y luchando por aplicar la dosis adecuada de presión a otros paĆ­ses. ¡Y Ć©se es su trabajo!". Y aƱade: "El villano que claramente emerge de los cables no es Washington; son los lĆ­deres de otros paĆ­ses, que eluden tomar decisiones difĆ­ciles y se refugian en la hipocresĆ­a, la cobardĆ­a y las mentiras que les dicen a sus pueblos".

3. WikiLeaks ha sido manipulado por servicios de inteligencia. SegĆŗn esta perspectiva, es lógico suponer que la CIA estĆ” detrĆ”s de esto. O el Mosad. O ambos. Puesto que los cables revelan que los paĆ­ses Ć”rabes mantienen en privado un rechazo a un IrĆ”n nuclear tanto o mĆ”s furibundo que el sostenido pĆŗblicamente por Israel y Estados Unidos, entonces, dicen algunos, es natural suponer que sus espĆ­as hayan adulterado los cables. Lo mismo ha insinuado Vladimir Putin con respecto a las revelaciones sobre Rusia: "Alguien estĆ” engaƱando a WikiLeaks por motivos polĆ­ticos", ha dicho. En el mundo del espionaje todo es posible. Pero lo que ya sabemos sobre los objetivos y la manera de operar de WikiLeaks y su jefe, Julian Assange, no permite darle mucho crĆ©dito a esta visión de una conspiración encajada dentro de una ¿o varias? mĆ”s.

4. Ningún alto funcionario compartirÔ información con los estadounidenses. Así es. Pero esto no durarÔ mucho. Ningún país se puede dar el lujo de mantener truncadas sus vías de comunicación con Estados Unidos. HabrÔ intereses, emergencias y necesidades que obligarÔn a restablecer intercambios diplomÔticos mÔs fluidos. Y Washington ya estÔ trabajando activamente en crear nuevas tecnologías, canales de comunicación y procedimientos que le permitan ofrecer garantías creíbles y recuperar la confianza que le han perdido sus interlocutores forÔneos.

5. La absoluta transparencia gubernamental es lo mejor para la sociedad. No. El problema es que las democracias son mÔs vulnerables a la presión en este sentido que las dictaduras. Esta asimetría lleva a que, en la arena internacional, las democracias se ven obligadas a competir en desventaja con las tiranías, los terroristas y redes criminales que son sociedades secretas. Otro efecto indeseado de filtraciones como las de WikiLeaks es que la lucha por un mundo transparente, donde forzamos a los gobiernos a revelarlo todo, puede conducir a que, sin quererlo, les hagamos mÔs fÔcil la vida a los tiranos.

(*) Escritor venezolano. Director

de la edición estadounidense de Foreing Policy
MOISƉS NAƍM (*)

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