Seguimos entregando fragmentos de un anĆ”lisis del rompecabezas del MPN. Los Ćŗltimos dĆas de la campaƱa, van desnudando las reales posibilidades de uno y otro de los bandos en pugna. Se acerca impiadosa la fecha del juicio final.
DespuĆ©s de la anulación judicial de la interna del MPN en Plaza Huincul, no hay en el mapa de los dĆas previos al 20 una ocasión singular que permita medir una muestra pequeƱa de cómo se pronunciarĆ”n afiliados e independientes en la contienda que define candidato a gobernador en el partido provincial. Las sensaciones y vaticinios quedan asĆ librados a algĆŗn vistazo que pueda darse sobre encuestas que circulan por aquĆ y por allĆ”. Algunas se hacen o se intentan hacer pĆŗblicas. Otras permanecen bajo las siete llaves de la prudencia.
De una rĆ”pida repasada por las muestras que andan dando vuelta en los cuarteles partidarios, y de algunas que no estĆ”n allĆ, queda una primera evidencia de las caracterĆsticas del proceso previo a los votos propiamente dichos: Sapag domina en casi todas las ciudades del norte y del sur. Eso le da una relativa ventaja en lo que se denomina “interior”. Sobisch mantendrĆa una ventaja en la capital neuquina, tambiĆ©n en Zapala, y achica diferencias en algunas ciudades que pueden ser clave por la cantidad de votantes potenciales.
Una de las mediciones que trascendieron es interesante por lo que implica. La información estuvo disponible en Buenos Aires, pero repercutió rĆ”pidamente en cĆrculos bien informados de NeuquĆ©n. Tiene que ver con una encuesta realizada por la SIDE, a pedido del gobierno de Cristina FernĆ”ndez, en todo el paĆs.
Este tipo de muestras se hace regularmente, y es posible que ahora se haga cada vez con mayor frecuencia, a medida que la Presidenta incuba su decisión de presentarse a la reelección este año.
Lo cierto es que los nĆŗmeros de la SIDE demostrarĆan una ventaja para Sapag en todas las localidades del interior neuquino (obviamente, es una muestra no circunscripta a afiliados del MPN, sino que alcanza a todos los ciudadanos). Sin embargo, en la capital, le darĆa a Sobisch una ventaja de 11 puntos sobre el actual gobernador.
La tendencia del proceso, asĆ, va consolidando la posibilidad de una elección muy reƱida, en la que ninguna de las dos listas puede aflojar un Ć”pice el nivel de trabajo y la preparación de un efectivo operativo para concretar en votos favorables, lo que las inclinaciones ciudadanas van demostrando en cada uno de los rincones de la provincia.
Sin entrar en el plano conceptual, que es bastante pobre, con reiteración de “quĆ© lindo nos va con Nación, con el diĆ”logo y con la paz social” de parte del oficialismo, y de “han entregado la plata y el poder a los sindicatos, no gestionan, y dependen de las migajas de Cristina”, de parte de los desafiantes a la corona, es indudable que se acrecienta el cuerpo a cuerpo en el Ćŗltimo tramo de la campaƱa.
El nivel de gasto del oficialismo se acrecienta, con una distribución abundante de fondos por arriba y por debajo de la mesa. Se organizan actos y celebraciones populares con cierta impudicia (¿Miranda ¡ en la interna del MPN?????) y se utilizarĆ” fatalmente todo el aparato estatal a sabiendas que eso representa muchos votos, o por lo menos, la posibilidad de muchos votos.
Desde sus adversarios desafiantes, se incrementa el nivel de ataque y escrache interno a los denominados “panqueques”, es decir, entusiastas sobischistas pretĆ©ritos que ahora levantan con igual o parecido entusiasmo las consignas sapagistas, generalmente con el curioso argumento de futurismo polĆtico (antojadizo) de que “no podemos permitir que el partido pierda las elecciones con Farizano”.
En uno de los Ćŗltimos discursos de Sobisch, se escuchó lo que hace recordar a aquel histórico “tronar el escarmiento” farfullado por un ya viejo general Perón: “comieron de mi mano y despuĆ©s me mordieron”, dijo. En una sola frase, sintetizó toda una idiosincrasia que reĆŗne poder, Estado, administración, y gobierno, en una singular cosmovisión comĆŗn a la mayorĆa de los polĆticos argentinos.
A esos “burócratas” con larga carrera en la administración pĆŗblica, se ataca desde el sobischismo ahora, y el tema tiene una fuerte repercusión dentro del Estado: en realidad, despierta mĆ”s temor esa “advertencia” que la tambiĆ©n notable y descarada presión que se hace desde el oficialismo a la hora de hacer respetar la disciplina y defender el carĆ”cter azul del actual MPN en el gobierno.
Los Ćŗltimos dĆas de la interna partidaria mĆ”s importante del nuevo siglo en NeuquĆ©n transcurrirĆ”n asĆ entre el entusiasmo, la pelea, y la ansiedad mezclada con el temor por lo que serĆ” el resultado.
Algunos tienen mƔs que ganar que perder. Esos denotan el apetito mƔs voraz. Otros, temen perder todo: los impulsa el irreverente y ancestral miedo.
La interna del MPN entra asĆ en un nivel donde la polĆtica racional comienza a entreverarse con pasiones ancestrales de la Ćŗltima corteza cerebral del inconciente. De esa mezcla, arderĆ” la pasión desaforada de quienes puedan festejar el 20, en la noche de las certezas y los alivios.
RubƩn Boggi
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