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jueves, 31 de marzo de 2011

China: morirse cuesta caro


El beijinés Ye Zhenhua, de 45 años de edad, siempre soñó con comprar una casa agradable para sus padres en Beijing, pero su ilusión quedó trunca por los disparados precios inmobiliarios de la capital china.

Cuando su madre murió hace un mes, entonces Ye buscó por toda la urbe un cementerio conveniente para enterrarla, lo que le permitió comprobar que un “domicilio” post mortem podĆ­a ser tan prohibitivo como una casa.

En algunos cementerios que afirman tener el mejor “fengshui”, un metro cuadrado del mĆ”s barato sepulcro ronda los 210.000 yuanes ($32.023).

“Como dicen algunos, no basta lo dura que es la vida. Ahora hasta morirse sale caro”, se lamenta Ye.

El costo del último refugio depende generalmente del tamaño y de la calidad de la piedra, así como de la demanda del mercado.

En Beijing, algunos cementerios separan los sepulcros en tres clases. El mÔs barato cuesta generalmente de 10.000 a 30.000 yuanes ($1.524 a $4.574). La categoría media puede costar hasta 50.000 yuanes ($7.626) cada uno, mientras que los mÔs costosos, calificados como bóvedas de diseñador, pueden alcanzar cualquier cantidad por encima de esa cifra.

En Shanghai, los precios de las parcelas de entierro son igual de caras. Un sepulcro de un metro cuadrado puede llegar a 70.000 yuanes ($10.674), sin incluir honorarios de mantenimiento.

Debido a la creencia china tradicional de que el “entierro debe traer paz a los difuntos,” muchos intentan organizar el proceso que les llevarĆ” al sueƱo eterno cuando todavĆ­a viven.

Después de sufrir una decepción inicial con los precios, Ye encontró un amigo que le propició el acceso a un camposanto en los suburbios norteños de Beijing, donde los precios parecían mÔs razonables.

“Ubicado al pie de una montaƱa, con un fengshui perfecto, un cementerio limpio y agradable, cuyo cuidado estĆ” garantizado por los empleados,” decĆ­a el folleto del cementerio.

Sin embargo, cuando Ye pidió una factura después de pagar 40.000 yuanes ($6.099) por un lote, el dueño se mostró inquieto.

“No tenemos factura, pero despreocĆŗpese, que le daremos adecuada atención a las cenizas,” afirmó el dueƱo.

Perplejo, Ye se puso a navegar en Internet, tratando de dilucidar la intrĆ­ngulis administrativa de los cementerios chinos.

Y lo que encontró lo dejó de una pieza.

Hay dos tipos de cementerios, uno es comercial; el otro comunitario, que fue el escogido por Ye, sin percatarse de lo que hacĆ­a, para comprar el lote funerario donde enterrar a su progenitora.

Según documentos del gobierno, los cementerios comerciales, aprobados por la municipalidad, son los cementerios permanentes cuyos terrenos han sido adquiridos por los promotores. Esta tierra debe utilizarse solamente para cementerios, pero sus parcelas quedan fuera del alcance de la mayoría, por sus excesivos costos. AdemÔs, sus terrenos estÔn sujetos a las decisiones de los terratenientes, quienes podrían incluso revender los terrenos en algún momento. Y en teoría, sus parecelas funerarias no deben venderse a quienes residan fuera de la jurisdicción donde se ubica el camposanto.

Con sólo dos semanas por delante para sepultar a su madre, Ye se encuentra deprimido. “Eso significa que la tumba de mis padres puede ser destruida o reubicada a capricho de los terratenientes,” dice compungido.

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