El dilema de una coyuntura complicada para el partido provincial. Gran parte pasa por el distrito capitalino. Jugadas que duelen, armadas sin ninguna inocencia. Y la incierta situación en las ciudades importantes.
“La nación -al igual que la raza o la religión- no constituye un valor ni establece jerarquĆas cĆvicas, polĆticas o morales entre la colectividad humana” (Mario Vargas Llosa).
La identidad neuquina, ese presunto valor inaprensible que a escala polĆtica siempre supo imponer como estandarte el MPN, asoma nuevamente como una bandera fundamental en el proceso electoral de este aƱo, donde Jorge Sapag se enfrentarĆ” a MartĆn Farizano, en una contienda virtualmente polarizada, al amparo general de la interesada sumisión al kirchnerismo que comparten los dos bandos en disputa.
El MPN se prepara sobre la base de los acuerdos internos que se puedan conseguir. Es una tarea Ćmproba, difĆcil, y que pasa fundamentalmente por el distrito capitalino. Tiene una dificultad principal este panorama, que sin ninguna inocencia la causa el adversario Farizano: no se sabe la fecha de elecciones municipales, y por ende, conseguir resultados concretos en el MPN sobre una candidatura a la intendencia se torna prĆ”cticamente imposible.
En este trĆ”nsito, debe sufrir las artimaƱas K locales. No es que no se las merezca el partido provincial, que siempre ha coqueteado con el poder nacional de turno con el simple afĆ”n de conseguir algo para el propio coleto. Pero igual le duelen algunas jugadas, como la pergeƱada con frĆa naturalidad por Farizano-Parrilli, al mostrarle sentados a la misma mesa no solo al ex sĆŗper ministro del gobierno provincial Jorge Tobares, sino tambiĆ©n a los referentes nacionales de la Corporación PulmarĆ y de la AIC, dos organismos que tradicionalmente han prescindido de actitudes partidarias, en función de su mĆŗltiple composición institucional.
Fue, como apuntara este diario, el primer esbozo de una campaƱa polĆtica del kirchnerismo radical-peronista que puede seleccionar con impudicia cualquier aspecto de la gestión provincial, sin temor a enfocarlo desde la crĆtica mĆ”s despiadada. En este caso, el tema elegido fue el de las mĆ”s de 14.000 hectĆ”reas que se pretenden desarrollar bajo riego en la meseta por un sistema de licitaciones que fĆ”cilmente se ha puesto bajo sospecha.
Al MPN, en este contexto, le queda la defensa a ultranza de su bandera de la identidad neuquina. Es decir, la posibilidad de seguir aportando crecimiento y progreso desde la independencia de un partido de distrito Ćŗnico, que puede muy bien llevarse bien con el gobierno nacional de turno, pero sin formar parte de.
Hacia este rumbo va el MPN, al menos en el enfoque de cómo encarar una campaña complicada hacia el 12 de junio, con un partido que si bien ha mostrado su fortaleza, trasunta al mismo tiempo debilidades importantes en cada una de las ciudades de la provincia. Sapag no desconoce esta situación. Tampoco el presidente partidario, Jorge Sobisch. De la misma convicción participa José Brillo, como aporte a la necesaria unidad frente al enemigo común.
Cutral Co, es posible, serĆ” un papelón histórico para el partido provincial. En Centenario, las encuestas indican la reelección eventual de Javier Bertoldi muy despegada de la competencia. En San MartĆn de los Andes, habrĆ” una pelea muy dura entre la actual intendenta, Cristina Frugoni, y la desafiante Lucila Crexell, que embiste armada de su juventud y dueƱa del aparato de punteros heredados de su madre. Pero fundamentalmente, el enigma a resolver serĆ” la capital neuquina. El distrito mĆ”s importante, y en el que puede dispersarse el voto de una manera no pronosticable, partiĆ©ndose la torta electoral en al menos tres posibilidades fuertes, que encarnarĆa el propio MPN, el radical-independiente Horacio Quiroga y el empeƱoso UNE con Mariano Mansilla.
Como sea que se abra la ventana luminosa del futuro, el MPN buscarĆ” refugiarse en sus raĆces históricas. Necesita provocar algunos hechos polĆticos de cierta resonancia en ese camino de soberanĆa provincial. No los tiene claro, todavĆa. El gobierno de Cristina FernĆ”ndez le sonrĆe al gobernador, pero al mismo tiempo acaricia con ambas manos el matrimonio por conveniencia de Farizano y Nanci Parrilli.
Esto no augura nada bueno para el partido que cumple 50 aƱos en junio.
RubƩn Boggi
“La nación -al igual que la raza o la religión- no constituye un valor ni establece jerarquĆas cĆvicas, polĆticas o morales entre la colectividad humana” (Mario Vargas Llosa).
La identidad neuquina, ese presunto valor inaprensible que a escala polĆtica siempre supo imponer como estandarte el MPN, asoma nuevamente como una bandera fundamental en el proceso electoral de este aƱo, donde Jorge Sapag se enfrentarĆ” a MartĆn Farizano, en una contienda virtualmente polarizada, al amparo general de la interesada sumisión al kirchnerismo que comparten los dos bandos en disputa.
El MPN se prepara sobre la base de los acuerdos internos que se puedan conseguir. Es una tarea Ćmproba, difĆcil, y que pasa fundamentalmente por el distrito capitalino. Tiene una dificultad principal este panorama, que sin ninguna inocencia la causa el adversario Farizano: no se sabe la fecha de elecciones municipales, y por ende, conseguir resultados concretos en el MPN sobre una candidatura a la intendencia se torna prĆ”cticamente imposible.
En este trĆ”nsito, debe sufrir las artimaƱas K locales. No es que no se las merezca el partido provincial, que siempre ha coqueteado con el poder nacional de turno con el simple afĆ”n de conseguir algo para el propio coleto. Pero igual le duelen algunas jugadas, como la pergeƱada con frĆa naturalidad por Farizano-Parrilli, al mostrarle sentados a la misma mesa no solo al ex sĆŗper ministro del gobierno provincial Jorge Tobares, sino tambiĆ©n a los referentes nacionales de la Corporación PulmarĆ y de la AIC, dos organismos que tradicionalmente han prescindido de actitudes partidarias, en función de su mĆŗltiple composición institucional.
Fue, como apuntara este diario, el primer esbozo de una campaƱa polĆtica del kirchnerismo radical-peronista que puede seleccionar con impudicia cualquier aspecto de la gestión provincial, sin temor a enfocarlo desde la crĆtica mĆ”s despiadada. En este caso, el tema elegido fue el de las mĆ”s de 14.000 hectĆ”reas que se pretenden desarrollar bajo riego en la meseta por un sistema de licitaciones que fĆ”cilmente se ha puesto bajo sospecha.
Al MPN, en este contexto, le queda la defensa a ultranza de su bandera de la identidad neuquina. Es decir, la posibilidad de seguir aportando crecimiento y progreso desde la independencia de un partido de distrito Ćŗnico, que puede muy bien llevarse bien con el gobierno nacional de turno, pero sin formar parte de.
Hacia este rumbo va el MPN, al menos en el enfoque de cómo encarar una campaña complicada hacia el 12 de junio, con un partido que si bien ha mostrado su fortaleza, trasunta al mismo tiempo debilidades importantes en cada una de las ciudades de la provincia. Sapag no desconoce esta situación. Tampoco el presidente partidario, Jorge Sobisch. De la misma convicción participa José Brillo, como aporte a la necesaria unidad frente al enemigo común.
Cutral Co, es posible, serĆ” un papelón histórico para el partido provincial. En Centenario, las encuestas indican la reelección eventual de Javier Bertoldi muy despegada de la competencia. En San MartĆn de los Andes, habrĆ” una pelea muy dura entre la actual intendenta, Cristina Frugoni, y la desafiante Lucila Crexell, que embiste armada de su juventud y dueƱa del aparato de punteros heredados de su madre. Pero fundamentalmente, el enigma a resolver serĆ” la capital neuquina. El distrito mĆ”s importante, y en el que puede dispersarse el voto de una manera no pronosticable, partiĆ©ndose la torta electoral en al menos tres posibilidades fuertes, que encarnarĆa el propio MPN, el radical-independiente Horacio Quiroga y el empeƱoso UNE con Mariano Mansilla.
Como sea que se abra la ventana luminosa del futuro, el MPN buscarĆ” refugiarse en sus raĆces históricas. Necesita provocar algunos hechos polĆticos de cierta resonancia en ese camino de soberanĆa provincial. No los tiene claro, todavĆa. El gobierno de Cristina FernĆ”ndez le sonrĆe al gobernador, pero al mismo tiempo acaricia con ambas manos el matrimonio por conveniencia de Farizano y Nanci Parrilli.
Esto no augura nada bueno para el partido que cumple 50 aƱos en junio.
RubƩn Boggi
No hay comentarios:
Publicar un comentario