
Un informe con todas las caracterĆsticas particulares de cada uno de los endulzantes, sus beneficios y perjuicios para la salud.
Colores rosa, rojo, amarillo y verde... En el universo de los endulzantes, estos cuatro tonos representan las principales alternativas que el mercado actual puede ofrecer: sacarina y ciclamato; aspartamo; sucralosa; y los glicósidos de esteviol.
Las diferencias entre ellos van mĆ”s allĆ” de las tonalidades, ya que cada uno tiene caracterĆsticas propias, que buscan complacer los distintos paladares, necesidades de salud y usos. Sobre estos aspectos y la evolución que experimentaron los endulzantes es esta nota plagada de consejos.
Debido a la presentación de Equalsweet Stevia, un edulcorante de origen totalmente natural que tambiĆ©n es apto para cocinar, la Licenciada en Nutrición MarĆa Emilia Mazzei, relató que estas alternativas naturales o artificiales son sanas “siempre que se tomen en su justa medida”, ya que “todo alimento, por mĆ”s perfecto que sea, puede convertirse en venenoso si se administra en cantidades inexactas”.
Mazzei aclaró que incluso los niƱos pueden consumir estas alternativas. “La Sociedad Argentina de PediatrĆa acepta que a partir de los tres aƱos, los chicos consuman endulzantes, pero si yo tengo un bebĆ© de siete meses que es diabĆ©tico, voy a optar por darle un yogur dietĆ©tico sin azĆŗcar”, indicó.
Es cierto que los pequeƱos de hasta cinco aƱos tienen que ingerir sus calorĆas. Al respecto la nutricionista indicó que “si no presentan problemas de peso ni antecedentes de colesterol, deben consumir lĆ”cteos enteros en lugar de los descremados o los 0%”.
Pese a ello, Mazzei aclaró que si bien no existen problemas en que los chicos sin patologĆas usen azĆŗcar, “las calorĆas aportadas por este alimento son vacĆas, es decir, no vienen acompaƱadas de nutrientes”. El alcohol es otro ejemplo de producto que engorda pero no alimenta.
La cuestión radica, segĆŗn la experta , en “no tirar calorĆas, sino usarlas estratĆ©gicamente en otros alimentos como el aceite, que ademĆ”s aporta Ć”cidos esenciales”.
A modo de ejemplo, dijo: “No tendrĆa problemas en suministrar endulzantes a hijos o nietos si considero que cuatro cucharaditas de azĆŗcar engordan como 10 ravioles, entonces opto por la pasta, ya que ademĆ”s les aporta nutrientes”.
Pero mĆ”s allĆ” de las personas que quieran mantener la lĆnea, la nutricionista indico que los edulcorantes deben ser empleados si se padecen patologĆas en las que el consumo de azĆŗcar puede ser desde no recomendable a nocivo. Entre ellas:
• La diabetes, donde se debe evitar este alimento para que la glucemia se mantenga estable. Por otra parte tambiĆ©n se debe suprimir su uso en la diabetes insĆpida, ya que el consumo provoca picos repentinos de hipoglucemia.
• La trigliceridemia, ya que el azĆŗcar es una de las fuentes para formar los triglicĆ©ridos
•La obesidad el sobrepeso o sĆndrome metabólico, donde los pacientes deben orientarse a consumir las calorĆas necesarias para vivir pero no para mantener la grasa. Distintas opciones al alcance del paladar
La especialista tambiĆ©n enumeró las alternativas al azĆŗcar que aparecieron a lo largo de la historia. La primera fue la sacarina sódica, que habĆa sido cuestionada por estudios que indicaban que podĆan causar cĆ”ncer de vejiga. Sin embargo, los resultados no fueron comprobados en humanos sino en ratones macho, luego que les suministraran altas dosis que nunca las personas llegarĆan a ingerir, debido a la gran superioridad de poder endulzante frente al azĆŗcar.
Tras la pionera, se lanzó fue el ciclamato, tambiĆ©n cuestionado porque no era tan difĆcil pasarse de la ingesta mĆ”xima, debido a que su poder endulzante era “sólo de 30 a 50 veces mayor al del azĆŗcar”, explicó la nutricionista. A su vez agregó que esta opción “cada vez se usa menos, especialmente si de bebidas gaseosa se habla”. Pero sĆ se emplea combinado con otros edulcorantes porque, segĆŗn indicó Mazzei, estas alternativas al azĆŗcar “tienen sinergismo”, es decir, si se mezclan dos o mĆ”s se usan cantidades menores de cada una para lograr el mismo nivel de dulzor.
A pesar de los cuestionamientos, los dos eran criticados por su “after taste”, el sabor amargo que dejaban como resabio. La solución pareció llegar con la aparición del aspartamo, de Ć©xito rotundo en la dĆ©cada de 1990. Pero la desventaja del nuevo endulzante era la pĆ©rdida de sabor durante la cocción.
Diez aƱos despuĆ©s, llegó la sucralosa, apto para cocinar y con un sabor muy similar al del azĆŗcar, ya que se obtiene a partir de una sĆntesis distinta de su molĆ©cula. El resultado: un poder edulcorante 500 veces mayor, sin calorĆas.
En la actualidad, la stevia surge como la alternativa natural a las opciones artificiales. Surgida de la planta del mismo nombre, los glucósidos de esteviol tienen un 95% de pureza para lograr un mayor poder endulzante. De cero calorĆas, es tambiĆ©n apto para cocinar.
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