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lunes, 4 de julio de 2011

Asfalto, velocidad y adrenalina

Surgida del surf y con caracterĆ­sticas del skateboard, el longboard es una prĆ”ctica urbana que requiere, ademĆ”s de una pendiente de pavimento y una tabla grande, de mucho equilibrio. 
La nueva prÔctica urbana permite aprovechar cualquier pendiente pavimentada, llegando a alcanzar velocidades de hasta 70 kilómetros por hora. (Claudio Espinoza)
Las tablas de long cuentan con dimensiones que van desde los 90 centĆ­metros hasta los 3 metros.

Si se lo busca en el diccionario global lo primero que aparece es su traducción: tabla larga. Pero si se le pregunta a los "ridders" qué es el longboard, la palabra que mejor lo describe es la adrenalina.
En apariencia, es una patineta larga pero la disciplina es muy diferente a la del skate; no se trata de hacer piruetas saltando objetos. En el longboarding se baja cuestas de cemento y se busca tomar mucha velocidad.
Este deporte urbano nació del surf a mediados de la década de 1950 en California, pero sólo hace un par de años que se incorporó en la ciudad, ideal por sus desniveles topogrÔficos.
"Cuando era mÔs chico me iba de vacaciones con mi familia a Miramar, ahí hacía surf y vi por primera vez una tabla de longboard. Hace 4 años me compré mi primera long y me la traje a Neuquén, pero nadie salía a andar, nadie lo conocía. En cambio, ahora son muchísimos los chicos que andan, se popularizó y estÔ buenísimo", indicó Fernando Foreiter, de 24 años, miembro del grupo Patagonia Sur Longboard.
Las modalidades son muchas pero los requerimientos son pocos. Sólo se necesita una calle de asfalto con inclinación, un casco y una tabla. EstÔn los que hacen downhill, sliding o free ride, pero todos van por lo mismo: superarse a sí mismos, sentir la velocidad y vivir la adrenalina.
"Este es un deporte muy mental, de gravedad; se requiere un equilibrio elevado de mente-espíritu y cuerpo para hacerlo bien", describió SebastiÔn Alfonso, del grupo Neuquén Down Hill, de 37 años, quien durante 20 hizo skate y hace dos se cambió al longboard.
Joao Tavella, de 23 aƱos, coincide: "Cuando no estƔs bien son los dƭas que mƔs 'palos' te das con la ruta", dijo.
La buena onda entre los practicantes es inmediata, basta con tener una tabla para ser bienvenido al grupo. "Los chicos te ven andar y se te acercan, te preguntan si pueden tirarse con vos, aprender y así se va ampliando el grupo. Ahora son muchísimos los chicos y chicas que practican. Cada vez mÔs, de cualquier edad", señaló Marcos Ventos, de 40 años.

Deslizarse
La bajada de Rincón de Emilio, la zona de Alta Barda, el ingreso al barrio Mercantiles, detrÔs del colegio AMEN, son los lugares elegidos por los chicos para tirarse cada vez que se puede, cuando los autos no pasan, cuando hay poca gente circulando. Para subir de vuelta, nada mejor que un camión para agarrarse y deslizarse hasta arriba de la cuesta y volver a empezar. "Hay en algunos lugares que agarramos 60-70 kilómetros por hora de velocidad", indica Tavella.
Sin embargo, tantos chicos en la calle no genera malestar con la Policía ni los vecinos. "En general tenemos buena relación, nos ven que no hacemos nada malo y que no pasa nada. Con la Policía hay buena onda; creo que es por el amor a la velocidad de todos los argentinos, nos ven y piensan que estamos locos pero también genera como un poco de admiración en el otro", explicó Ventos.
En cambio, Foreiter indicó que en Alta Barda hubo conflicto con algunos vecinos que se quejaban por el ruido a la hora de la siesta, sobre todo en las calles muy tranquilas. "Nos pedían que nos fuéramos, que tuviéramos cuidado con los autos, que los poníamos nerviosos al manejar, entonces no fuimos porque es mejor llevarse bien con la gente. Son reclamos coherentes, si son bien dichos y no los respetamos es peor", expresó desde el local donde trabaja y vende ropa de long en Bouquet RoldÔn al 600.

Requisitos
No importa si se es gordo o flaco, si se tiene 13 ó 40 años, si se es mujer o hombre, el longboard es apto para los que quieran superarse a sí mismos. Las tablas valen entre 700 y 2 mil pesos y tienen entre 90 y 3 metros de largo, depende la modalidad que se haga.
Para el caso del longboard que practican los chicos de Patagonia Sur, con casco, rodillera y guantes es suficiente porque no se requiere de bajadas de muchos kilómetros, en cambio los que hacen Downhill usan un traje de cuero y un casco especial porque adquieren mucha mÔs velocidad y es mÔs peligroso. "Cuando comencé no había nadie que lo hiciera, me miraban raro, ahora cuando me ven pasar entienden qué es y eso es una satisfacción. Ahora somos muchos y hasta armamos una escuelita los fines de semana; le enseñamos a un papÔ y a su hijito de ocho años. Lo importante es pasarla bien y conocer gente nueva", agregó Foreiter.

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