El observatorio OVDAS indica en un informe que hay en la Cordillera de los Andes unos 2.000 volcanes de los cuales mĆ”s de 500 son considerados activos y unos 60 tienen registro de actividad en los Ćŗltimos 450 aƱos. Si bien la mayorĆa estĆ”n en territorio chileno, en Argentina hay unos 60 en actividad, muchos ubicados en NeuquĆ©n. En zona cercana a Bariloche, estĆ”n 2 de los mĆ”s activos de SudamĆ©rica, el Villarrica y el Llaima. En la foto de Hans Schulz el volcĆ”n Tromen,en la provincia de NeuquĆ©n.
| VolcƔn Tromen - NeuquƩn |
Un informe de Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS), del Servicio Nacional de GeologĆa y MinerĆa (Sernageomin) de Chile, da cuenta de la existencia de unos 2.000 volcanes, de los cuales mĆ”s de 500 son considerados geológicamente activos y unos 60 con registro eruptivo histórico, dentro de los Ćŗltimos 450 aƱos. Por otra parte, destacan que en la Región de la AraucanĆa se encuentran 2 de los 4 volcanes mĆ”s activos de SudamĆ©rica: el Villarrica y el Llaima.
En este marco, el vecino Estado creó el OVDAS para mantener una vigilancia de los "mÔs peligrosos y de mayor riesgo" en cuya pÔgina oficial se brinda información actualizada sobre los distintos volcanes.
"Los volcanes tienen y han tenido un rol importante en la evolución de la corteza de nuestro planeta Tierra. En una escala de tiempo geológico, la actividad volcÔnica ha formado diversas estructuras, dando lugar a elementos del relieve y creado suelos fértiles, los cuales han nutrido la vegetación y a la humanidad. En cambio, en una escala de tiempo humano, las erupciones volcÔnicas aparecen como adversas, afectando directamente a las personas, sus bienes y sus territorios" expresa el informe que informa que mÔs de 1.500 volcanes en el mundo, han tenido erupciones durante los últimos 10.000 años y mÔs de un tercio, tienen actividad con registro histórico.
"Geológicamente, hay un cierto consenso, en considerar 'activo' a un volcÔn que ha tenido erupciones durante la Era Cristiana, es decir, durante los últimos 2000 años. Sin embargo, los volcanes prehistóricos y, en consecuencia, no listados entre los activos, son los que al despertar, después de un prolongado tiempo de reposo, han producido las erupciones mÔs violentas y con resultados mÔs desastrosos. Por lo general, alrededor de 60 volcanes entran en erupción cada año en la superficie del planeta, aunque no se sabe con certeza, cuantos volcanes submarinos, en promedio, tienen erupciones en este lapso", indican.
Tal como explican en la pĆ”gina oficial, el origen y la distribución de los volcanes en el planeta es controlado por un proceso geológico dinĆ”mico al que se denomina 'Tectónica de Placas' y que se genera por la superposición de segmentos rĆgidos que se denominan 'placas' que estĆ”n continuamente en movimiento, separĆ”ndose, chocando, sumergiĆ©ndose algunas bajo otras o desplazĆ”ndose lateralmente. "De esta forma, se explica la expansión de los fondos oceĆ”nicos, la deriva continental y los procesos sĆsmicos y volcĆ”nicos del planeta, como partes de un sistema coherente", seƱalan.
SudamĆ©rica forma la Placa Sudamericana que se desliza a una velocidad promedio anual de unos 10 centĆmetros por encima de la Placa de Nazca, el segmento oriental del ocĆ©ano PacĆfico meridional. Por su parte, el extremo sur de la Placa Sudamericana, se desliza sobre el segmento mĆ”s austral del ocĆ©ano PacĆfico o Placa AntĆ”rtica situación que evidencia que Chile y parte de Argentina estĆ”n ubicadas en un 'margen activo de convergencia de placas' que dio origen a la Cordillera de los Andes y sus volcanes, que tambiĆ©n genera una importante actividad sĆsmica.
Lo que esta realidad informa es que la ciudad de Bariloche estĆ” dentro de una región en la que hay, al menos, 22 volcanes activos por lo que debe asumir que convive con esa presencia desde hace unos 450 aƱos, la mayorĆa de los cuales estĆ”n del lado de Chile pero cuyo efecto una vez que ingresa en erupción, no reconoce fronteras.
B2000 consultó con el geólogo del CONICET, Gustavo Villarosa, a raĆz de una serie de alarmas que se difundieron rĆ”pidamente sobre la actividad de los volcanes ChaitĆ©n y Llaima, quien seƱaló que "todo el tiempo pasa que alguno escucha algĆŗn informe que manda la gente de la Oficina Nacional de Emergencia - Ministerio del Interior y Seguridad PĆŗblica (ONEMI) y se sorprenden porque ven que el ChaitĆ©n estĆ” en alerta amarilla. Pero la realidad es que estĆ” asĆ desde 2008 y no desde ahora. Sin embargo, esa información se difunde y se genera un lĆo impresionante" y agregó que cuando un volcĆ”n erupciona "un montón de gente empieza a mirar el fenómeno y parece que hay una carrera para ver quiĆ©n larga la noticia primero pero esto produce una cuestión reactiva y negativa en la sociedad".
Finalmente, recomendó visitar las pĆ”ginas oficiales del vecino paĆs para interiorizarse en la actividad volcĆ”nica dado que "no hay un sistema de detección mĆ”s rĆ”pido ni fidedigno" que el que ofrecen tanto la ONEMI como el OVDAS.
Si bien el arco mĆ”s activo estĆ” del otro lado de la Cordillera de los Andes, en Argentina hay unos 60 volcanes en actividad, la mayorĆa de los cuales estĆ”n en la provincia de NeuquĆ©n -Lanin, Tromen, Copahue y otros mĆ”s pequeƱos- pero "no todos estĆ”n monitoreados".
Las afirmaciones de Villarosa llevan a preguntarse si en el paĆs existen organismos y monitoreos similares a los de Chile, a lo que el geólogo respondió que no, que "no hay un sistema de monitoreo de volcanes". "A partir de la erupción del ChaitĆ©n y el Cordón Caulle hay algunos intentos asĆ que quizĆ”s tengamos suerte esta vez y se pueda hacer algo mejor" expresó y comentó que esa responsabilidad recae sobre el Servicio Geológico y Minero de Argentina (SEGEMAR) pero "no tienen con quĆ©" dado que crear observatorios en cada volcĆ”n implica una inversion muy grande y una capacitación de personas en distintos lugares.
"Como instituciones locales, las universidades y las instituciones tecnológicas, recibimos una presión enorme porque ante un evento de estos se nos pide de todo pero con la falta de recursos, de previsión y de gente hay que salir a dar respuestas que la mayorĆa de las veces no se pueden dar" comentó y seƱaló que el camino a seguir es "fortalecer las instituciones para que puedan dar respuestas cuando se lo requiere". "Estas funciones tienen que ser encaradas seriamente por el Estado a nivel nacional o al menos provincial con programas que tengan continuidad en el tiempo y que sean serios", reclamó.
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