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jueves, 28 de julio de 2011

Convivir rodeados de volcanes

El observatorio OVDAS indica en un informe que hay en la Cordillera de los Andes unos 2.000 volcanes de los cuales mÔs de 500 son considerados activos y unos 60 tienen registro de actividad en los últimos 450 años. Si bien la mayoría estÔn en territorio chileno, en Argentina hay unos 60 en actividad, muchos ubicados en Neuquén. En zona cercana a Bariloche, estÔn 2 de los mÔs activos de Sudamérica, el Villarrica y el Llaima. En la foto de Hans Schulz el volcÔn Tromen,en la provincia de Neuquén.
VolcƔn Tromen - NeuquƩn

Un informe de Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS), del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) de Chile, da cuenta de la existencia de unos 2.000 volcanes, de los cuales mÔs de 500 son considerados geológicamente activos y unos 60 con registro eruptivo histórico, dentro de los últimos 450 años. Por otra parte, destacan que en la Región de la Araucanía se encuentran 2 de los 4 volcanes mÔs activos de Sudamérica: el Villarrica y el Llaima.

En este marco, el vecino Estado creó el OVDAS para mantener una vigilancia de los "mÔs peligrosos y de mayor riesgo" en cuya pÔgina oficial se brinda información actualizada sobre los distintos volcanes.

"Los volcanes tienen y han tenido un rol importante en la evolución de la corteza de nuestro planeta Tierra. En una escala de tiempo geológico, la actividad volcÔnica ha formado diversas estructuras, dando lugar a elementos del relieve y creado suelos fértiles, los cuales han nutrido la vegetación y a la humanidad. En cambio, en una escala de tiempo humano, las erupciones volcÔnicas aparecen como adversas, afectando directamente a las personas, sus bienes y sus territorios" expresa el informe que informa que mÔs de 1.500 volcanes en el mundo, han tenido erupciones durante los últimos 10.000 años y mÔs de un tercio, tienen actividad con registro histórico.

"Geológicamente, hay un cierto consenso, en considerar 'activo' a un volcÔn que ha tenido erupciones durante la Era Cristiana, es decir, durante los últimos 2000 años. Sin embargo, los volcanes prehistóricos y, en consecuencia, no listados entre los activos, son los que al despertar, después de un prolongado tiempo de reposo, han producido las erupciones mÔs violentas y con resultados mÔs desastrosos. Por lo general, alrededor de 60 volcanes entran en erupción cada año en la superficie del planeta, aunque no se sabe con certeza, cuantos volcanes submarinos, en promedio, tienen erupciones en este lapso", indican.

Tal como explican en la pÔgina oficial, el origen y la distribución de los volcanes en el planeta es controlado por un proceso geológico dinÔmico al que se denomina 'Tectónica de Placas' y que se genera por la superposición de segmentos rígidos que se denominan 'placas' que estÔn continuamente en movimiento, separÔndose, chocando, sumergiéndose algunas bajo otras o desplazÔndose lateralmente. "De esta forma, se explica la expansión de los fondos oceÔnicos, la deriva continental y los procesos sísmicos y volcÔnicos del planeta, como partes de un sistema coherente", señalan.

Sudamérica forma la Placa Sudamericana que se desliza a una velocidad promedio anual de unos 10 centímetros por encima de la Placa de Nazca, el segmento oriental del océano Pacífico meridional. Por su parte, el extremo sur de la Placa Sudamericana, se desliza sobre el segmento mÔs austral del océano Pacífico o Placa AntÔrtica situación que evidencia que Chile y parte de Argentina estÔn ubicadas en un 'margen activo de convergencia de placas' que dio origen a la Cordillera de los Andes y sus volcanes, que también genera una importante actividad sísmica.

Lo que esta realidad informa es que la ciudad de Bariloche estÔ dentro de una región en la que hay, al menos, 22 volcanes activos por lo que debe asumir que convive con esa presencia desde hace unos 450 años, la mayoría de los cuales estÔn del lado de Chile pero cuyo efecto una vez que ingresa en erupción, no reconoce fronteras.

B2000 consultó con el geólogo del CONICET, Gustavo Villarosa, a raíz de una serie de alarmas que se difundieron rÔpidamente sobre la actividad de los volcanes Chaitén y Llaima, quien señaló que "todo el tiempo pasa que alguno escucha algún informe que manda la gente de la Oficina Nacional de Emergencia - Ministerio del Interior y Seguridad Pública (ONEMI) y se sorprenden porque ven que el Chaitén estÔ en alerta amarilla. Pero la realidad es que estÔ así desde 2008 y no desde ahora. Sin embargo, esa información se difunde y se genera un lío impresionante" y agregó que cuando un volcÔn erupciona "un montón de gente empieza a mirar el fenómeno y parece que hay una carrera para ver quién larga la noticia primero pero esto produce una cuestión reactiva y negativa en la sociedad".

Finalmente, recomendó visitar las pÔginas oficiales del vecino país para interiorizarse en la actividad volcÔnica dado que "no hay un sistema de detección mÔs rÔpido ni fidedigno" que el que ofrecen tanto la ONEMI como el OVDAS.

Si bien el arco mƔs activo estƔ del otro lado de la Cordillera de los Andes, en Argentina hay unos 60 volcanes en actividad, la mayorƭa de los cuales estƔn en la provincia de NeuquƩn -Lanin, Tromen, Copahue y otros mƔs pequeƱos- pero "no todos estƔn monitoreados".

Las afirmaciones de Villarosa llevan a preguntarse si en el país existen organismos y monitoreos similares a los de Chile, a lo que el geólogo respondió que no, que "no hay un sistema de monitoreo de volcanes". "A partir de la erupción del Chaitén y el Cordón Caulle hay algunos intentos así que quizÔs tengamos suerte esta vez y se pueda hacer algo mejor" expresó y comentó que esa responsabilidad recae sobre el Servicio Geológico y Minero de Argentina (SEGEMAR) pero "no tienen con qué" dado que crear observatorios en cada volcÔn implica una inversion muy grande y una capacitación de personas en distintos lugares.

"Como instituciones locales, las universidades y las instituciones tecnológicas, recibimos una presión enorme porque ante un evento de estos se nos pide de todo pero con la falta de recursos, de previsión y de gente hay que salir a dar respuestas que la mayoría de las veces no se pueden dar" comentó y señaló que el camino a seguir es "fortalecer las instituciones para que puedan dar respuestas cuando se lo requiere". "Estas funciones tienen que ser encaradas seriamente por el Estado a nivel nacional o al menos provincial con programas que tengan continuidad en el tiempo y que sean serios", reclamó.

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