Madres y padres que perdieron a sus bebés en el embarazo, en el parto o después de nacer conformaron el año pasado en Neuquén una organización de ayuda mutua denominada Era en Abril.
Por Pablo Montanaro
El objetivo es ayudar a elaborar el duelo de la manera más sana posible, aprendiendo a comprender y aceptar la muerte de bebés.
Perder un hijo acaso sea el camino más duro y difícil que una madre o un padre puede atravesar en la vida. Perder un hijo es el hecho menos esperado y, al mismo tiempo, el más cruel que pueda imaginarse. Es el dolor más profundo. El que deja marcas que jamás se borrarán en quien lo sufre. Una realidad que difícilmente pueda asimilarse. Quienes pasaron por esta situación reconocen, lamentablemente, esos sentimientos. Pero también ocurre, en muchos casos, que ese dolor “de haberte perdido no me quite la alegría de haberte tenido”.Esto último, lejos está de ser un juego de palabras. Es la misión que lleva adelante Era en Abril, una organización sin fines de lucro que ofrece ayuda para madres y padres que han perdido a sus bebés en el embarazo, en el parto o después de nacer. O como bien lo definió su fundadora, Jessica Ruidiaz, “ayudar a los padres a resolver positivamente la pena luego de la muerte de sus bebés, y proveer información para que otros puedan ayudar. Ayudar a elaborar el duelo de la manera más sana posible aprendiendo a comprender y a aceptar la muerte de bebés”.
Ruidiaz emprendió esta iniciativa hace cuatro años en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, después de haber perdido a su pequeña hija de sólo 2 meses que se llamaba Sofía. En Neuquén, hace dos años atrás, Mariana Inés Vega, nacida en Villa La Angostura pero residente desde 1977 en esta ciudad, encontró en Era en Abril el espacio de ayuda y contención para atravesar la pérdida de Sol Agustina y María Paz, “sus dos hijas celestiales”.
Esta mujer, madre de María Victoria (4 años) y maestra jardinera, confiesa que Sol fue quien la llevó a conocer Era en Abril.
“El 30 de abril de 2009, justo tres meses antes de mi fecha de parto, comencé a sentir dolores y por la frecuencia supuse que eran contracciones, y cuando fui a control me dijeron que mi bebé iba a nacer porque ya había dilatado completamente”, comentó. María Inés pensó que su hija (hasta ese momento no sabía el sexo) nacería sin vida, “estábamos en casi 27 semanas de gestación”, aclara. Sol nació el 30 de abril con 980 gramos y estuvo en neonatología 42 días. Los médicos ya habían anticipado para Sol un muy mal pronóstico porque tenía una hemorragia cerebral grave por su prematurez. Fueron días en que Mariana y su marido vieron a su hija “sufriendo con el respirador, con las sondas, sintiendo que se nos iba” pero también teniéndola a upa dos veces y llenándola de besos. Así fue hasta el 12 de junio, a las 6, cuando Mariana puso su mano sobre el pecho de su hija sabiendo que había fallecido, “dejándola en los brazos de Jesús", sabiendo que "ahí sería feliz".
Buscando contención
A las pocas semanas de semejante pérdida, y tomándose el tiempo para transformar el dolor en amor eterno, Mariana comenzó a buscar ese espacio de ayuda, contención e intercambio de experiencias, encontrándolo en el foro que le proponía Era en Abril desde su página en Internet (www.eraenabril.org).
Y ese espacio volvió a convertirse en “su lugar” cuando posteriormente perdió un embarazo en la semana 9 de gestación. “Sabiendo que el parto prematuro de Sol había sido porque tengo incompetencia cervical y que un próximo embarazo requería de mucho reposo, nos decidimos a agrandar la familia a fines de enero. Cuidamos mucho esa panza, con todas las ilusiones pero también con todos los miedos y con todas las precauciones. En la ecografía de la semana 9 nos dicen que no le encontraban los latidos y que el embrión se veía de 6 semanas. Luego a la semana nos confirman que María Paz había dejado de crecer”, relató.
Mariana asegura que “podía entender a todas desde ese dolor tan profundo y también podía ayudar a todas en este aprendizaje que lleva todo duelo”. Con estas bases tan humanas y tan solidarias, comenzó a contactarse con otros padres que vivieron situaciones similares para consolidar un grupo de ayuda mutua en Neuquén.
El encuentro se concretó recién el año pasado, precisamente el 28 de noviembre en el Paseo de la Costa, donde se realizó una suelta de globos con la participación de una decena de padres. “Fue muy emotivo para todos ver como esos globos remontaban vuelo con nuestros mensajes llenos de amor para nuestros hijos”, dijo emocionada la coordinadora local de Era en Abril, quien el segundo sábado de cada mes ofrece su propia casa para realizar las reuniones de padres.

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