Ese temor lo motivó a llevar adelante el fraude cometido en 2007, que finalmente le “regaló” a su esposa 10 puntos extra por sobre lo que auguraban todos los encuestadores. Eso evitó una segura segunda vuelta que hubiera permitido una coalición de fuerzas políticas que podrían haber terminado con el sueño K.
En las elecciones primarias del domingo ocurrió algo similar: los telegramas de conteo de votos fueron adulterados para darle a Cristina una diferencia sustancial por sobre sus rivales. En este caso, volvió a darse el mismo axioma que en 2007: la Presidenta ostenta 10 puntos más que los que le daban todas las encuestas.
El primero en detectar el fraude fue Carlos Brown, apoderado del partido Frente Popular, quien aseguró el día siguiente a las primarias que había “actas en donde el oficialismo ganó 200 a 0 (…) el oficialismo no se conforma con haber hecho una buena elección, sino que quieren que para octubre quede instalado que ya ganaron.”
Lo denunciado por Brown es real y puede verse claramente en algunos de los telegramas electorales (algunos de ellos fueron publicados por el sitio Taringa!).


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