AdemĆ”s de reivindicar con su vehemencia habitual el "modelo" económico y fustigar nuevamente al FMI y las calificadoras de riesgo, la presidenta Cristina FernĆ”ndez de Kirchner aprovechó la oportunidad que le brindó su discurso anual ante la Asamblea General de la ONU para manifestar su apoyo fervoroso a la creación inmediata de un Estado palestino, oponiĆ©ndose asĆ a su homólogo norteamericano Barack Obama que quiere una solución negociada al conflicto con Israel, tomar una lĆnea mĆ”s dura hacia el Reino Unido por el diferendo en torno a las Malvinas, amenazando con suspender los "acuerdos transitorios" que fueron firmados doce aƱos atrĆ”s y aceptar "dialogar" con IrĆ”n acerca del atentado terrorista contra la sede de la AMIA en 1994, en el que murieron casi noventa personas.
Por lo demĆ”s, Cristina ordenó a la delegación argentina permanecer sentada mientras el presidente iranĆ, Mahmoud Ahmadinejad, pronunciaba una vez mĆ”s una diatriba feroz y excĆ©ntrica contra el sionismo y el imperialismo norteamericano en la que, entre otras cosas, criticó a quienes "amenazan a cualquiera que cuestione el Holocausto", opinó que el ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York y el PentĆ”gono en Washington constituyó "un hecho misterioso", dando a entender que a su juicio fue un "autoatentado" y aseguró que en su paĆs rige "el respeto por la libertad y los derechos humanos".
Como ya es tradicional, los representantes de Estados Unidos, Israel y la Unión Europea en seguida abandonaron el recinto pero, a diferencia de lo que sucedió en aƱos anteriores, los de nuestro paĆs se negaron a acompaƱarlos. Conforme al simbolismo que es propio de la diplomacia internacional, pudo tomarse su voluntad de escuchar toda la arenga extravagante de Ahmadinejad por una fuerte seƱal de aprobación de las teorĆas conspirativas que expresaba.
Por lo demĆ”s, Cristina ordenó a la delegación argentina permanecer sentada mientras el presidente iranĆ, Mahmoud Ahmadinejad, pronunciaba una vez mĆ”s una diatriba feroz y excĆ©ntrica contra el sionismo y el imperialismo norteamericano en la que, entre otras cosas, criticó a quienes "amenazan a cualquiera que cuestione el Holocausto", opinó que el ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York y el PentĆ”gono en Washington constituyó "un hecho misterioso", dando a entender que a su juicio fue un "autoatentado" y aseguró que en su paĆs rige "el respeto por la libertad y los derechos humanos".
Como ya es tradicional, los representantes de Estados Unidos, Israel y la Unión Europea en seguida abandonaron el recinto pero, a diferencia de lo que sucedió en aƱos anteriores, los de nuestro paĆs se negaron a acompaƱarlos. Conforme al simbolismo que es propio de la diplomacia internacional, pudo tomarse su voluntad de escuchar toda la arenga extravagante de Ahmadinejad por una fuerte seƱal de aprobación de las teorĆas conspirativas que expresaba.
Aunque nadie esperarĆa que el gobierno de Cristina se alineara automĆ”ticamente con las potencias occidentales que, de todos modos, a menudo adoptan posturas distintas frente a los problemas mundiales, acaso no le convendrĆa brindar la impresión de estar mĆ”s interesado en alejarse de ellas para acercarse a IrĆ”n que en insistir en la necesidad de que los acusados de estar detrĆ”s del mayor atentado terrorista de la historia del paĆs por fin rindan cuentas ante la Justicia, sobre todo en un momento tal delicado como el actual. Como nuestros diplomĆ”ticos sabrĆ”n muy bien, la amenaza planteada por IrĆ”n, un paĆs comprometido con una ideologĆa polĆtica sumamente agresiva, encabeza la lista de preocupaciones tanto de los norteamericanos y europeos como de los Ć”rabes, en especial los sauditas, que temen que su programa nuclear culmine con la producción de bombas atómicas que modificarĆan el ya muy precario equilibrio de poder en la región mĆ”s explosiva del planeta. Por tales motivos, y por la evolución nada promisoria de la relación de Israel con los paĆses Ć”rabes y el resto del mundo musulmĆ”n, muchos prevĆ©n que pronto estalle otra guerra en el Medio Oriente, una que tendrĆa consecuencias decididamente mĆ”s graves que las del pasado reciente.
El escenario internacional estĆ” agitĆ”ndose cada vez mĆ”s. Los problemas económicos de los paĆses mĆ”s ricos, la posibilidad de que la Eurozona no resulte capaz de sobrevivir a la crisis provocada por la divergencia entre la pujanza económica de Alemania y sus vecinos norteƱos por un lado y, por el otro, la debilidad de los socios del sur, podrĆan dar pie a una crisis que perjudique al resto de mundo, afectando al crecimiento rĆ”pido de los "emergentes". Asimismo, las revueltas en virtualmente todos los paĆses Ć”rabes, con el riesgo de que en algunos islamistas militantes logren llegar al poder, mĆ”s la sensación generalizada de que Estados Unidos estĆ” batiĆ©ndose en retirada, dejando un vacĆo que otros intentarĆ”n llenar, hacen muy difĆcil cualquier intento de prever lo que sucederĆ” en las semanas próximas, y ni hablar de meses y aƱos. Por tales motivos, serĆa mejor que los responsables de la polĆtica exterior nacional actuaran con la mĆ”xima cautela, conservando un perfil bajo ya que, caso contrario, el paĆs podrĆa verse perjudicado por conflictos ajenos y convertirse en blanco de la hostilidad de otros integrantes del G-20, una agrupación en que nuestra presencia ya ha sido motivo de crĆticas por parte de quienes preferirĆan que el club fuera mĆ”s exclusivo.

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