“No
es tiempo de débiles, es tiempo de comprometidos. Cristina es la que
sabe todo el prominente futuro de nuestra Patria y hay que acompañarla
sin ningún tipo de condicionamiento”, dijo Gabriel Mariotto durante un
acto en Tres Arroyos.
“Compañeros, tenemos que estar muy atentos.
Disciplinados. Y si llega la hora, tenemos que ir a la Plaza de Mayo,
con un solo puño, con una sola consigna: ¡Avanti Morocha, que la
victoria es nuestra, carajo!”, arengó Guillermo Moreno hace pocas
semanas en su unidad básica.
“Néstor Kirchner vive en el corazón
del pueblo argentino porque no se arrodilló ante las corporaciones y
ustedes sí se arrodillaron”, apuntó hacia los diputados opositores el
líder de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, durante su primer
discurso en la cámara, cerca del cierre del debate del jueves por la
expropiación de YPF. Poco le importó que el proyecto fuese apoyado por
muchísimos opositores. Igual, los castigó: “Esperemos que no haya más
grupos A de la vergüenza en este recinto”.
Son las voces de
quienes ocuparon lugares destacados junto a la Presidenta hace diez días
en Vélez Sarsfield, en el acto de presentación en sociedad de la nueva base política del cristinismo
construida en el último año por Máximo Kirchner y Carlos Zannini, que
multiplicaron tareas y atribuciones tras el fallecimiento de Kirchner.
Abrazados
a Cristina en la primera línea de ese escenario también estaban el
líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, al que muchos le adjudican el origen intelectual de la frase “Vamos por todo”
, que luego hizo propia la Presidenta, y el del Frente Transversal,
Edgardo Depetri, el promotor de la primera estatua de Néstor y uno de
los pocos que hoy agita sin tapujos la necesidad de una re-reelección para Cristina.
Hugo
Moyano, los gobernadores, intendentes y dirigentes del PJ que
manifestaban un apoyo con reservas perdieron su lugar de aliados
privilegiados. Eran los que hacían valer su propio poder sindical o
territorial en las negociaciones con la Rosada. Cristina armó listas con
incondicionales y el 54 % de los votos terminó de convencerla de que
era tiempo de liberarse de esas incómodas cadenas.
Anteayer,
Mariotto presentó en Córdoba “La Kirchner”, una nueva corriente ultra K.
El vice bonaerense definió así su pertenencia política: “Somos un
abanico de ciudadanas y ciudadanos de distintos orígenes que tienen un
vértice: la lealtad y el amor a Cristina”.
En ese contexto,
Axel Kicillof, el cuadro técnico del momento, pareció sentirse forzado a
copiar el estilo enfático y contestatario para no quedar fuera de
juego: “No le vamos a pagar lo que ellos dicen. ¡¿Que son 10 mil
millones de dólares?! ¿Y eso dónde está? Los tarados son los que piensan
que el Estado tiene que ser estúpido y comprar todo según el estatuto
de YPF”, alegó exultante con el índice levantado durante su
comparecencia en el Senado. Dicen que la Presidenta quedó encantada y ya
suena su nombre para una candidatura en 2013.
Si hasta Julio De
Vido sorprendió con el discurso desencajado el día que despidió a Juan
Pablo Schiavi y le dio la bienvenida a su reemplazante, Alejandro Ramos.
“A mí no me van a correr por izquierda”, dicen que le oyeron decir al ministro de Planificación.
Con 54 % de los votos y una oposición dispersa, Cristina no se da tregua y quiere a todos con la guardia alta.
