Pablo TruffaMantener una relación sana con los ministerios no es una tarea sencilla para los periodistas neuquinos. Digamos, en principio para ubicarnos, que es obligación de los funcionarios hablar con ellos, abrir sus gestiones a las preguntas, aunque sean molestas.
Salud, EconomĆa, Educación y Justicia resultaron ser Ć”reas muy complicadas para conseguir información. Obtener la voz de alguien dependió, casi siempre, de la predisposición de terceros, o de sus voceros, la mayorĆa verdaderos guardaespaldas de la palabra.
Hay importantes funcionarios que en la actualidad se mantienen al margen de los medios, algunos por decisión ajena; otros, por su propia inseguridad. Esto es una realidad. Y Salud es el ministerio que mĆ”s “silencio” practica: centraliza toda la información en su un burocrĆ”tico departamento de prensa o directamente en la voz pocas veces escuchada del ministro RubĆ©n ButiguĆ©. Algo similar pasó en su momento con Educación y sucede frecuentemente con Justicia o EconomĆa, donde todo debe ser autorizado por el titular del Ć”rea. Pero asĆ como algunos ponen trabas, otros -como el Ć”rea de Prensa del Ejecutivo- trabajan abiertamente y marcan el camino por el que hay que transitar.
El Gobierno conoce esta falencia, por eso en mĆ”s de una oportunidad organizó encuentros con personas cercanas a los ministros para subsanar la falla y aunar criterios. Pero de poco sirvió. “Somos conscientes de que tenemos errores de comunicación interna y fundamentalmente externa, que debemos solucionar”, comentó un referente del gabinete, convencido de que mejorar la relación de ciertas Ć”reas gubernamentales con los medios es un desafĆo a corto plazo. EstarĆa bueno que no sea solo una expresión de deseo sino un derecho reconocido, que es de lo que se trata.